Ecuador: bananas y amabilidad de exportación

Antes de salir de Buenos Aires conocíamos un solo tipo de banana, la banana que se consigue en la verdulería o en el supermercado. Esa de cáscara amarilla que se pela y se come así como viene. La banana común y corriente que todos conocemos y que, como dice un amigo de Nico, es la mejor fruta porque es fácil de pelar y de comer, no ensucia, es rica y llena bastante. Sin dudas, la fruta preferida de muchos. Cuando llegamos a Ecuador lo primero que vimos a los costados de la ruta fueron plantaciones de bananas y en los mercados empezamos a conocer las variedades que existen (ya algunas las habíamos visto en Perú). Seda, orito, guineo, verde, maduro, colorada, frita, sancochada, a la parrilla, dulce, salada, con queso o hasta con mayonesa. De varios tamaños, colores y formas de preparación. Nuestro recorrido por Ecuador (esta primera parte que les vamos a contar ahora), estuvo marcado por dos cosas: la amabilidad de la gente que conocimos y las bananas o plátanos que probamos en sus diferentes formas.

Guayaquil: la familia VW y los patacones

Entramos a Ecuador casi sin despedirnos de Perú, queríamos llegar a la Convención de Volkswagen que se hizo en Playas, cerca de Guayaquil. Lo primero que nos llamó la atención de este país es que la gente en la calle nos tocaba bocina para saludarnos, cosa que no pasaba desde Argentina. A penas cruzamos la frontera nos paró el primer control policial al grito de “che, argentinos!”. El simpático oficial, lejos de pedirnos los documentos, nos preguntó del viaje y nos hacía bromas. Nuestra primera parada en Ecuador fue en Machala, donde Marcos nos recibió en su gimnasio y nos invitó a comer un abundante plato de pollo con arroz, menestra (porotos), papas fritas, ensalada y patacones. Ahí conocimos el plátano verde, sin madurar, frito y con sal, ¡riquísimo! Al día siguiente fuimos con Marcos hasta Guayaquil para ir a la Convención. Allí encontramos a los otros fanáticos de VW cada uno con su auto y salimos en una caravana eterna de escarabajos y kombis rumbo a la playa. Fueron tres días de conocer gente nueva, de hablar de motores y de participar de juegos y bailes, todo entre arena calentita y olor a mar.

Volvimos a Guayaquil con Dora, Drona y la Beba, las kombis de Claudio (el Pela) y Sofía, la misma que nos había ayudado a cambiar la rueda pinchada en la ruta de Perú. Recorrimos la ciudad con ellos durante dos días, Sofía y su hermana Jaquie volvieron a sus pagos y nos quedamos con el Pelado y su compañera de ruta, su perra Trompa. Dormimos en varias estaciones de servicio, seguimos conociendo gente que se nos acercaba para preguntarnos del viaje y ayudarnos y estuvimos con Samir y Andrea, una joven pareja que está preparando su viaje por el mundo. Ellos nos vieron en la ruta y nos escribieron para invitarnos a pasar unos días con ellos. También tuvimos la suerte de conocer a Eduardo, un tucumano radicado hace años en Ecuador y a su mujer Paty. Ellos habían viajado mucho por carretera desde Ecuador hasta Argentina y compartimos charlas de viajeros y un rico almuerzo.

guayaquil
La Beba, Dora y Drona en la Convención de VW de Guayaquil

Cuenca: la vida frente al río y los oritos

Nos habían hablado tan bien de Cuenca que teníamos miedo de desilusionarnos, lo que suele pasar cuando uno tiene muchas expectativas sobre un lugar. Una lluvia torrencial nos recibió un sábado al mediodía. Entrada la noche veíamos que la lluvia no quería parar, así que llamamos a Diana, la presidenta del Cuenca Pichi Club de VW a quien habíamos conocido en Playas. Ella y su familia nos dieron un lugar para estacionar frente a su casa y repararnos de la lluvia. Esa noche nos convidaron pizza, coca-cola y de postre oritos, unas bananas tan pequeñas como dulces, delicia!

Los siguientes días en Cuenca los pasamos frente al río. Allí se podía estacionar sin problemas, dormimos y comimos ahí durante casi una semana mientras la policía cuidaba las kombis y se nos acercaba para charlar un rato. Nos fuimos de Cuenca con el mejor recuerdo pero con un problema: iba a ser muy difícil encontrar otra ciudad tan linda.

Con Tini y el Pela en el Parque Nacional Cajas
Con Trompa, Tini y el Pela en el Parque Nacional Cajas

Loja: la comunidad de couchsurfing y los bolones

Llegamos a lo de Belén y Luis Felipe, nuestros primeros couch oficiales a quienes contactamos por la página de couchsurfing.org y nos encontramos con que la casa estaba llena de gente de todas partes (España, Suiza, Argentina y Ecuador). Como Belén estudia cocina, estaba decidida en prepararnos los platos típicos de la zona y después de una visita multitudinaria al mercado y varias horas de cocción, probamos una riquísima sopa de guineo (la banana común pero re verde) y arvejas y el típico seco de pollo (que de seco no tiene nada porque es un guiso de pollo con arroz muy sabroso), acompañado de jugo de tomate de árbol. Además probamos unos bolones de verde (plátano sin madurar) caseros hechos con chicharrón y pasta de maní. Acompañados de mayonesa mezclada con dulce de piña son lo mejor. Sí, suena rarísima la mezcla y hasta probarlo no lo creía, pero son muy ricos.

Desde Loja fuimos al Parque Nacional Podocarpus a pasar una linda y tranquila noche y de ahí a Vilcabamba, lugar del que nos habían hablado maravillas pero en el que no encontramos nada especial. Vilcabamba es un pueblo conocido como “El Valle de la Longevidad” porque se descubrió que muchos locales vivían más de 100 años. Es por eso que muchos extranjeros decidieron ir a vivir allí, por lo que en esta pequeña localidad convive una mezcla de gente de todas partes. El recuerdo que de ahí nos llevamos es de los patacones que nos animamos a cocinar en la kombi y que comimos acompañados de tequeños que aprendimos a hacer en Perú.

Patacones + Tequeños = Mmmm
Patacones + Tequeños = Mmmm

Macas: la parrilla argentina y los chifles

Despidiéndonos de la sierra y entrando en la Amazonía en Zamora, visitamos el Podocarpus pero por otra entrada, dejando el frío de lado y dando la bienvenida a un clima húmedo y caluroso y a muchas refrescantes cascadas. Antes de llegar a Macas, donde nos esperaban Gina y Renato, pasamos una noche en Gualaquiza, donde conocimos a Klever, un buen señor que al pedirle una indicación nos terminó invitando a comer y a dormir en su casa. En Ecuador no se acostumbra a cenar como en Argentina. Ellos toman una “merienda” a las 8 de la noche aproximadamente. La que nos dio Klever tenía sandía, un pedazo de carne, arroz, un bolón y café. Una mezcla rara pero a la que pudimos acostumbrarnos. Obviamente el postre fue banana.

Recorrimos la ruta Troncal Amazónica disfrutando de unos paisajes de película y llegamos a Macas donde nos esperaban Gina, su marido Renato y su hijita Renata. “¿Son vegetarianos o les gusta la carne?” fue lo primero que nos preguntaron cuando llegamos. Les dijimos que nos gustaba la carne y nos señalaron la parrilla estilo argentino de la que son dueños. ¡Felicidad! Además nos enteramos que Gina y Renato son cocineros y nos hicieron probar absolutamente todo lo que no conocíamos (y delicias que ya conocíamos y que pudimos volver a disfrutar). Durante los días en su casa no sólo comimos un buen asado y unas ricas hamburguesas a la parrilla, sino que probamos tamales de yuca con ají de gallina, juego de wayusa, helados de paila, leche con avena y canela, chocolate ecuatoriano, ensalada de porotos, “ratoncitos” de tomate de árbol en almíbar, una fruta dulce llamada babaco y una mezcla de coco con manjar blanco (dulce de leche) adictiva. Y como no podía faltar la banana, comimos chifles, que es el plátano frito dulce.

Además de comer (y mucho), conocimos el río, fuimos a una radio e hicimos el taller de ciencias en la escuela de Renata. Llegamos a Macas pensando en quedarnos uno o dos días, pero nos atrapó y no podíamos irnos, nos sentimos como en casa, nos divertimos y conocimos gente . Sin duda fueron unas geniales “Macasiones”.

Con Renato, Gina y Renata. Último almuerzo en Macas
Último almuerzo en Macas con Renato, Gina y Renata.

Baños: como niños

Después de unos días en la selva en Puyo, Tena y Puerto Misahuallí donde nos metimos en varias cascadas, vimos monos en las calles, tuvimos bastante calor, nos picaron los mosquitos y disfrutamos del verde más verde, fuimos para Baños de Agua Santa. De casualidad –o no- nos volvimos a encontrar con el Pelado pero esta vez no estaba solo, sino que otras dos kombis lo acompañaban. Pasamos unos días en manada con los chicos de Pinceladas de Latinoamérica y con la Tana y su hijita que vienen bajando desde México. Visitamos la cascada el Pailón del Diablo que es 100% recomendable donde nos empapamos, y fuimos a La Casa del Árbol donde nos subimos a una hamaca sobre un precipicio. Jugamos un rato con una tirolesa, sacamos fotos y al día siguiente nos metimos en unas termas donde el promedio de edad era 70 años. Durante unos días volvimos a ser niños.

Nico haciendo Canopy
Nico haciendo Canopy

Quilotoa: el volcán, la laguna, el fogón y más chifles

Nos habían dicho que no podíamos dejar de ir, y tenían razón. La Laguna del Quilotoa es una laguna natural formada en el cráter de un volcán extinto. Suena impresionante, y lo es. También nos habían dicho que para bajar a la laguna nos llevaría unas dos horas y tres horas para subir. Pero cuando llegamos la vimos ahí tan cerquita, parecía que nos llamaba y decidimos bajar. Al final tardamos media hora de bajada y 50 minutos de subida, nos sentimos Superman (aunque la gente local sube en 20 minutos). El frío arriba del volcán se hacía sentir, así que armamos un fogón entre nuestra kombi y la del Pelado. Nico se jugó y preparó unas ricas croquetas con acelga que nos regalaron y unos chifles caseros. Llenos de comida y de olor a humo, nos fuimos a dormir en uno de los lugares más lindos de Ecuador.

Vista de la Laguna en el Volcán Quilotoa
Vista de la Laguna en el Volcán Quilotoa

Más fotos de Ecuador acá!

No te pierdas el video de todo lo que vivimos en Ecuador.

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18 thoughts on “Ecuador: bananas y amabilidad de exportación

  1. Que experiencias!!!!Si que ustedes son incansables!!!!Vamos chicos, no dejen de escribir,por favor, asi viajamos tambien.No saben lo que los extrañamos.BESOSSSSSS

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  2. Hola Chicos
    Pesabamos cruzarlos por el norte, … algun dia nos encontraremos por ahi .. somos de Muniz san Miguel, y les manndamos un grann abrazo con el deseo de la mejor de las suertes y sobre todo u 2015 plagado de anecdotas y amigos. Alfredo y Carolina. Los locos de la Anahi 74.

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  3. hola chicos me encanta todo lo q vengo leyendo. es increible!!! me encanta y me incentiva muchisimo. les cuento q con mi marido y nuestro hijo León tenemos planeado salir con una casita rodante enganchada y recorrer latino América.. lo mas probable es q sea despues de las fiestas.. la duda mas grande q me surge y sigue surgiendo a pesar d q amigos y viajeros me dicen q va surgiendo en el camino y q hay mucha ayuda es el tema de la plata para la nafta. nosotros vamos a vender artesanias y si es necesario alguna q otra changa. vamos a andar mas lento q ustedes pero masomenos la misma idea d viaje.. y como no e leido nada sobre si paran a vender en el camino. y otra es si se ven estaciones d gnc ! gracias y buen viajeeee..

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    1. Hola Maru! Te cuento que nosotros nos financiamos con la venta de postales con fotos del viaje que vamos tomando y también con artesanias que hacemos o compramos. Con respecto al tema del GNC en algunos paises se consigue cargar facil, en otros necesitas un chip y en algunos otros no está permitido. Nosotros usamos nafta pero podes consultarle a Claudio de Por Ahi en el Mundo que el tenía GNC. Abrazo! https://www.facebook.com/porahienelmundo?fref=ts

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