Ecuador: por la ruta del sol

Después de haber recorrido la sierra y parte de la selva de Ecuador, nos esperaba la playa. Habíamos decidido dejar la costa para diciembre por el clima y fue una buena elección: el sol nos acompaño a lo largo de todo el camino. Antes de meter los pies en la arena calentita, se nos ocurrió darle una buena despedida al frío conociendo el volcán Chimborazo. Dora se bancó los 4.800 metros sin quejarse, pasamos la noche allí y al día siguiente caminamos hasta un refugio a 5.000 metros de altura donde empezó a nevar. Ese mismo día bajamos hasta Guayaquil donde nos recibieron un calor y humedad agobiantes.

Salinas

Nuestro primer destino playero fue Salinas, a 140 km de Guayaquil suele ser el lugar de veraneo de los que quieren escapar de la gran ciudad. Allí nos reencontramos con nuestros amigos Joaco y Dani, y Vero y Fer de A rodar la Vida, con quienes compartimos unos días en Cusco y Machu Picchu. A través de ellos conocimos a Francisco quien nos hospedó en su increíble casa frente al mar donde disfrutamos de una vista privilegiada desde su terraza durante 3 días.

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Desde el balcón de lo de Francisco.

 

Montañita y Olón

Toda persona que conocimos en Ecuador al contarle que somos argentinos nos decía que teníamos que ir a Montañita, que era un lugar de “full fiesta y full argentinos”. El pueblo nos recibió bien: a penas llegamos Dora fue contratada para una producción de fotos de una marca de ropa y posó junto a una modelo. Esa noche pudimos estacionar afuera de unas cabañas frente a la playa, disfrutar de una cerveza en un barcito tranquilo frente al mar y bien alejado del centro y de la multitud. Al día siguiente decidimos ir en búsqueda de un lugar con menos gente y por eso nos fuimos para Olón, a 7 km de Montañita. Un pueblito muy sereno en donde pudimos llegar a la playa con la Kombi y estacionar bajo unas palmeras. Estrenamos el toldo y la hamaca paraguaya que veníamos cargando desde que salimos. El lugar nos gustó tanto que pasamos la Navidad ahí junto a otros 11 argentinos viajeros que conocimos en el camino.

Una Navidad distinta en la playa.
Una Navidad distinta en la playa.

Ayampe

El próximo destino fue Ayampe, otra playa muy tranquila en donde las tortugas van a desovar, por eso está prohibido acampar o hacer fuego en la arena. Dormimos un par de noches ahí y conocimos a dos parejas, una argentina y otra europea, con las que compartimos charlas, un festejo de cumpleaños, pizza y torta de chocolate. También conocimos a una familia de Marruecos que está recorriendo el mundo en un motorhome y a una pareja de franceses que viajan en un camión de guerra alemán que adaptaron para viajar. Dora se veía miniatura al lado de semejante bicho!

Dora y el tanque de guerra.
Dora y el tanque de guerra.

Puerto López y la Isla de la Plata

Puerto López es una ciudad un poco más grande que los lugares a los que veníamos acostumbrados, pero sigue teniendo cosas de pueblo. Pudimos estacionar sin problemas frente al retén naval sobre el malecón y pasar unos días ahí. Después de recorrer varias agencias y regatear precios, conseguimos un tour a la Isla de la Plata que consistía en un paseo en barco de una hora hasta la isla, una caminata en donde pudimos ver bien de cerca a los Piqueros de Patas Azules empollando y a las Fragatas en sus nidos, avistaje de tortugas marinas y snorkeling en un lugar soñado. ¡Muy recomendable!

Puerto López visto desde el muelle.
Puerto López visto desde el muelle.

Los Frailes

Sin duda, la playa más linda de toda la costa ecuatoriana es Los Frailes. Se encuentra dentro del Parque Nacional Machalilla (al igual que la Isla de la Plata) y sólo se puede pasar el día ya que a las 16 hs cierran. Arena blanca, agua transparente y mucha vegetación. Además se pueden hacer caminatas por senderos marcados, ir a un mirador y visitar otras playas más pequeñas dentro del parque. Además de un espectacular día de sol, algo que disfrutamos mucho fue darnos una ducha que tanto nos hacía falta!

Los Frailes desde el mirador.
Los Frailes desde el mirador.

Canoa

Llegamos a Canoa entre Navidad y Año Nuevo, y por los feriados estaba lleno de gente. La playa es muy linda y pudimos acomodar nuestra Kombi y la del Pelado, con el que volvimos a viajar juntos, bajo unas palmeras frente a la playa. Ahí compartimos unos días con algunos de los amigos con los que habíamos pasado Navidad. El único inconveniente que tuvimos fue que para vender nuestras artesanías sólo podíamos acomodarnos en la calle de los artesanos, medio alejados de la playa y por donde la gente mucho no pasaba. Llegó el lunes y la gente desapareció, asi que decidimos seguir subiendo por la costa a ver si teníamos más suerte con las ventas.

Mompiche y la Isla de Portete

Tanto nos habían hablado de Mompiche que, sin conocerlo, decidimos pasar Año Nuevo ahí. Pero cuando llegamos no era lo que esperábamos. Si bien el pueblo está rodeado de verde, la playa casi no existe porque el mar sube tanto que llega hasta las rocas del malecón. Pasamos sólo una noche ahí donde no pudimos descansar muy bien porque durmiendo en la Kombi frente a la costanera sentíamos que el mar nos iba a tapar en cualquier momento. Lo que si nos gustó fue la Playa Negra, a la que se puede llegar caminando desde el pueblo. La arena es completamente negra y brillante. El agua también sube mucho así que lo mejor es visitarla en un horario en el que el mar esté más retirado. Otro lugar cerca de Mompiche que es muy lindo es la Isla de Portete. Para llegar tuvimos que dejar la Kombi en un estacionamiento y cruzar en un botecito a remo. La isla es grande y se pueden pasar horas caminando. Nos fuimos bien lejos de la gente y parecía una isla desierta con todo el mar calentito para nosotros.

Isla de Portete.
Isla de Portete.

Atacames

De la paz de Portete llegamos al caos de Atacames el 30 de diciembre. La gente estaba en plan vacaciones/fin de año/fiesta/playa. Música bien alta, una cerveza en cada mano, comida por doquier y ganas de pasarla bien. Nosotros aprovechamos ese ambiente y estuvimos 5 días estacionados sobre el malecón vendiendo los aros, collares y postales del viaje y conociendo a todo tipo de personajes. Ahí pasamos año nuevo, bien alejados de la muchedumbre, nos fuimos a la otra punta de la costanera a estrenar la parrilla con unos chorizos y chimichurri al estilo argentinos, papas fritas, chifles caseros (para darle un toque ecuatoriano) y bananas con dulce de leche y coco de postre. A las 12 vimos un show de fuegos artificiales y cómo la gente despedía el año viejo quemando unos enormes muñecos de papel y tela. Sin dudas, un comienzo de año diferente.

Dora y Nico rodeados!
Dora y Nico rodeados!

Más fotos de la Ruta del Sol acá.

No te pierdas el video de esta parte del recorrido por Ecuador.

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8 thoughts on “Ecuador: por la ruta del sol

  1. Devoro con gran interes los excelentes comentarios ,interesantisimos y variados . Cada playa y cada rincon con una particularidad especial ,tan bien descriptos que desde Acassuso los voy saboreando .Un beso enorme para los dos ! y cuidense , Los quiero muchooooo Martha.

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  2. Maravilloso todo lo que cuentan.Ayer vino Maria Ines Munilla,y cuando le contamos lo que estaban haciendo ustedes, nos dijo que a ella le hubiera encantado hacerlo tambien.Mucha gente los envidia por la garra que pusieron y ponen..Lo que estan conociendo, no es nada facil.
    Me alegro infinitamente y les mando un beso enorme.

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  3. Por todos los medios estamos tratando de detener el camping en las playas del Ecuador. Las tortugas también vienen a desovar en Olon y a Montanita en Ecuador. Sería bueno que se diga esto en tu blog para que así la gente aprenda a respetar el medio ambiente y convivir en armonía con la naturaleza. No hay que viajar y destrozar. Atentamente, Maria del Carmen Montesdeoca, The Sea Garden House, Olon-Ecuador

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    1. María del Carmen, estaría bueno que se avise a los residentes y visitantes de esto, se pongan letreros en las playas que informen y concienticen a la gente al respecto y que se establezcan áreas de camping alejadas de la costa para evitar inconvenientes.
      Cuando estuvimos por Olón no nos enteramos de esto y de hecho cuando preguntamos si se podía acampar en la playa nos dijeron que sí, incluso la policía pasó varias veces, nos saludo pero nunca dijo nada al respecto. Así mismo, cuando estuvimos en Ayampe, la comisión de vecinos del lugar nos informo que no se podía acampar en la playa, por lo que nos fuimos a acampar a otro sitio, como bien aclaramos en la nota.
      Por otro lado, viajar no necesariamente es sinónimo de destrozo del lugar. En nuestro caso siempre tratamos de dejar el lugar en mejores condiciones que las que lo encontramos, como es el caso de Ayampe también donde nos dedicamos a juntar la basura que estaba tirada en la playa desde antes de que lleguemos.
      Seguramente informando y dando opciones a los visitantes este problema se va a poder solucionar pronto y se va a generar una cultura de respeto por el medio ambiente.
      Gracias por escribirnos.
      Saludos.

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