Un paseo por el Caribe colombiano

Cabo de la Vela: paz, siestas, viento

Saliendo de Barichara nos encontramos en el camino con Javier de Soplando al Norte, otro viajero que va de Trenque Lauquen, Provincia de Buenos Aires hacia Alaska. Él también se dirigía al Cabo de la Vela, nuestro primer destino del Caribe colombiano. Como nos habían dicho que el camino era medio complicado, decidimos ir juntos. Atravesamos gran parte de Colombia siempre yendo hacia el norte, pasamos algunas noches con mucho calor y llegamos a Uribia, un pueblo no muy lindo desde donde inicia el camino hacia el Cabo. En Uribía frenamos a cargar combustible (que allí es muy barato por estar cerca de Venezuela y hay mucho contrabando) y a comprar algo de agua y comida para llevar. A los pocos minutos de habernos estacionado, apareció una rueda de la Kombi pinchada, justo en frente a una gomería (o como se dice en Colombia, montallantas). No nos quedó otra que cambiarla y pagarle el arreglo al sospechoso gomero.

Muchos nos habían dicho que debíamos contratar un tour para ir hasta el Cabo de la Vela y dejar la Kombi, que no podíamos llegar solos porque los Wayús (la comunidad indígena que habita esas tierras), no quieren extranjeros en su lugar. Pero cuando llegamos a Uribia nos dijeron que no había problema en ir por nuestra cuenta, que quizás nos pedían “una colaboración” en el camino y por eso llevamos galletitas para repartir a los chicos con los que nos cruzáramos. Nos indicaron cual era el mejor camino para no perdernos y después de 90km, 3 horas de tierra y ripio, llegamos! El Cabo de la Vela es un pueblito costero muy chico en donde solo hay algunas tiendas y contados hostels. Como es puro desierto, sol y mucho viento, alquilamos en la playa una especie de choza en donde nos ubicamos con la Kombi. Allí pasamos dos noches y tres días muy tranquilos sin mucha actividad más que meternos al mar, mirar los atardeceres y charlar con Javi sobre el viaje.

Por suerte, para volver a Uribia fuimos por otro camino siguiendo a unas camionetas que conocían un atajo y nos ahorramos una hora de viaje y casi 30km de camino.

1. cabo
Kitesurf en Cabo de la Vela

 

Parque Tayrona: playa, selva y argentinos

El segundo destino de la costa Caribe fue el famoso Parque Tayrona, cerca de Santa Marta. Antes de llegar pasamos por Palomino, un bonito destino costeño en la provincia de La Guajira donde hay muchos turistas europeos y hostels cerca de la playa.

Cuando llegamos al parque ya era tarde para entrar, así que pasamos la noche en un lindo camping en donde teníamos un rio de agua tibia para nosotros solos que disfrutamos metiéndonos de noche para sacarnos el calor y el agua salada.

Al día siguiente entramos al parque después de pasar un buen tiempo hablando con los de la entrada e intentando entender cómo funciona todo ahí. El parque tiene tres entradas, en general la mayoría de la gente va a la que es más conocida. Nosotros, como queríamos justificar el pago del ticket que no era nada económico, queríamos conocer otras partes del parque. El tema es que para poder recorrerlo todo se necesitan varios días y el problema es que uno debe ingresar  el mismo día por las diferentes entradas si uno quiere conocer todo, o bien ir al día siguiente pero esto es posible si y solo si, pasas la noche en el camping de la empresa que tiene la concesión del parque (Aviatur), el cual es lógicamente el más caro de todos!

Dentro del parque, para llegar a la playa habilitada para bañarse, hay que caminar algunas horas por un sendero en donde se pueden ver monos, entre otros animales. Las playas están rodeadas de verde, son bahías en donde el agua es calma aunque no tan calentita. Es mejor ir entre semana ya que hay menos gente que los fines de semana. En el último camping donde está el Cabo San Juan (la playa más visitada del parque), el 80% de los turistas eran argentinos. Nosotros pasamos una noche en Bukarú, otro camping que nos pareció más lindo, tranquilo y era de los más baratos. Lamentablemente el calor y la falta de costumbre de dormir en carpa con el piso duro, no nos dejaron descansar mucho. Al día siguiente fuimos a otra playita durante la mañana y después de otra larga caminata, volvimos con Dora que la extrañábamos mucho.

2. tayrona
Recorriendo el Parque Tayrona

 

Tres en uno: Taganga – Santa Marta – Minca

De Tayrona nos fuimos a Taganga. Algunos aman este pueblito de pescadores, otros salen espantados. A nosotros nos pasó lo segundo. Llegar un domingo y en la previa a Semana Santa no es buena idea. Todo explotaba de gente, música altísima y sin un espacio para estacionar. Frenamos a sacar unas fotos, comer una arepa y seguimos viaje a Santa Marta.

Santa Marta es una ciudad grande que mucho no recorrimos. Dimos una vuelta por la costanera y buscamos un lugar para pasar la noche. Al día siguiente, después de hacerle un mantenimiento de rutina a la Kombi, salimos para Minca, un pueblito en la montaña a 40 minutos de Santa Marta. Nuestra idea era disfrutar del agua fresca de alguna cascada y pasar una noche ahí. Pero como los jejenes no tardaron en darnos la bienvenida y los caminos hacia las cascadas no eran transitables con la Kombi, volvimos a Santa Marta a conocer la famosa playa Rodadero.

Playa de Taganga
Playa de Taganga

Un baño distinto: el Volcán Totumo

Siguiendo la ruta de la costa, pasamos Barranquilla y fuimos hasta el Volcán Totumo. Al llegar nos defraudó un poco ver una montañita de tierra, pero cuando nos metimos en el cráter que tiene una pileta de lodo, nos sorprendimos. La sensación de estar dentro de una pileta sabiendo que el fondo está a unos 2.000 metros, es incomparable. El barro es tan denso que uno flota como si estuviera en el espacio, es difícil controlar los movimientos ya que todo el tiempo el lodo te expulsa hacia afuera. Al salir, unas amables señoras te esperan en el lago cercano para ayudarte a bañarte, y por supuesto, pedirte una propina. Sin que te des cuenta te quedas sin traje de baño y ves que las mujeres lo están lavando. Algo muy raro pero gracioso a la vez. Sin dudas, toda una experiencia.

Dentro del Volcán Totumo
Dentro del Volcán Totumo

Cartagena, la reina del Caribe

Cartagena de Indias se merece una nota aparte. Es la reina de la costa colombiana y la ciudad mimada del país. Cartagena es bella, bellísima. Su arquitectura y su historia te atrapan en segundos. Sus calles te invitan a caminarla sin cansarte, a sacar fotos de todos y cada uno de sus edificios, a descubrir las historias y anécdotas escondidas en cada rincón.

Conseguimos un buen lugar para quedarnos frente a la policía y a media cuadra de la playa bajo unos árboles que nos daban sombra todo el día. Hasta Cartagena calmó su clima caluroso del que todos hablan para recibirnos y poder disfrutarla con un viento inusual para la época que refrescaba el día y la noche.

Pasamos 15 días en los que generamos una especie de rutina: después del desayuno aprovechábamos el wifi y el aire acondicionado de un centro comercial, almorzábamos algo, pasábamos el rato junto con los otros viajeros (El Pelado, con el que volvimos a reencontrarnos después de habernos separado en Ecuador y Caro quien viaja sola en su Renault Traffic desde Uruguay y que venía acompañada de Yola desde Perú). A las 16 nos íbamos al Centro Histórico a vender postales y conocer gente. Así cada una de las noches que estuvimos allí. Nos volvimos expertos en degustación de arepas y también nos invitaron varias ricas comidas. Hicimos nuevos amigos cada noche y gracias a Carolina, una chica argentina que conocimos allí, pudimos disfrutar de unas duchas increíbles en el hostel El Viajero. Sin dudas, Cartagena es para vivir y vivirla.

Centro histórico de Cartagena
Centro histórico de Cartagena

Barú, un pedacito de paraíso

Desde Cartagena se puede llegar a una de las playas más lindas (de hecho, para nosotros fue la más linda), del Caribe colombiano. Barú es arena blanca y agua turquesa sin olas. Se puede llegar en lancha pero nosotros fuimos con Dora, que se tuvo que quedar en un estacionamiento bastante feo y sucio porque no se puede llegar hasta la playa en auto. La mejor hora para disfrutar de Barú es por la mañana, hay poca gente y el agua está muy calmada. Alrededor de las 12 del mediodía se empieza a levantar viento y los tours se van a las 14hs. Al atardecer no queda nadie y el mar se pone bien calentito, ideal para quedarse viendo como bajar el sol dentro del agua. Nosotros disfrutamos de una pequeña “luna de miel” descansando y disfrutando de la playa en este pequeño paraíso.

Así nos despedimos de Colombia, a la que disfrutamos por 84 días y desde donde dejamos atrás nuestra querida Sudamérica.

Paradisíaca playa de Barú
Paradisíaca playa de Barú

Para ver más fotos hacé click aquí.

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3 thoughts on “Un paseo por el Caribe colombiano

  1. Que interesante la información de la guajira 🙂
    Yo el 11 de mayo me voy para Buenos Aires y luego a recorrer Patagonia y luego Noa o iguazu o nose jaja
    Les deseo mucha Suerte y espero seguir leyendolos 🙂

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