Panamá: Bocas del Toro, la vida en el Caribe

Desde Boquete tomamos la ruta rumbo al Caribe. Las semanas disfrutando el fresco de la montaña se terminaron para reemplazarlas por un poco de calor, humedad y un paisaje paradisíaco. Pero la llegada a las islas de Bocas del Toro se hizo esperar. Primero llegamos a Changuinola, una de las ciudades que está en el continente más importantes de la provincia de Bocas del Toro. Allí teníamos que renovar el tiempo de estadía para la Kombi que en total es de tres meses pero que se debe renovar cada mes. Como se nos iba a vencer cuando estuviéramos en las islas, preferimos renovarlo antes de cruzar y sacarnos un problema de encima. Pero al llegar a las oficinas de Aduana (las que nos costó bastante encontrar después de preguntar a al menos 5 personas), nos informaron que la única persona que sabe realizar el trámite ese día no había ido y que no sabían cuándo volvería porque no avisó nada. Durante dos horas Nico se quedó hablando pacientemente con el jefe de la oficina quien osó hablar mal de los argentinos e intentó hacernos sentir mal diciendo que estábamos “turistiando”. Al final terminó pidiéndonos perdón y hasta trató de hacerse el amigo hablando de lo bueno que es el fútbol argentino (que justo con nosotros no lo iba a conseguir). Dos horas perdidas porque nada pudimos conseguir. Tendríamos que volver al día siguiente esperando que el único capaz de ayudarnos con el trámite tuviera ganas de ir a trabajar. Esa noche dormimos en la estación de Bomberos de Changuinola y al día siguiente a primera hora llegamos a la Aduana. Afortunadamente el señor apareció y en dos minutos nos extendió la estadía para Dora.

Pero como ya era tarde para embarcarnos a las islas, debimos esperar todo el día en Almirante, un pueblo costero desde donde salen las lanchas y el Ferry. Como el Ferry sale a las 7 am hay que hacer fila con el vehículo desde la noche anterior. Así que pasamos todo un día y toda una noche haciendo la fila bajo el rayo del sol y viendo a unas lindas ratitas desfilar por al lado nuestro (y claro, se trata del puerto de frutas más importante del país!). Como no teníamos mucho que hacer, nos pusimos a sacarles fotos a las ratas  y a contarlas (había como 10 y de todos los tamaños!). También aprovechamos para hacer algunos arreglos a los colchones y cortinas de la Kombi y pasamos la noche con la tranquilizadora música de fiesta del auto de atrás. A las 5.30 nos tocaron la puerta para empezar a subir al Ferry, que salió del puerto a las 7.15. Finalmente y después de tanto esperar, a las 9 am llegamos a la Isla Colón de Bocas del Toro.

En el Ferry rumbo a Bocas del Toro
En el Ferry rumbo a Bocas del Toro

Lo primero que hicimos al desembarcar fue ir al Hostel Tungara donde nos recibieron por una semana. Acomodamos nuestras cosas y nos fuimos a Playa Estrella, a unos 15 km del pueblo. Es una de las playas más lindas que existe con el agua tan transparente que se pueden ver a los peces nadando y a las estrella de mar por todos lados. El sol nos acompaño todo el día y volvimos a la tardecita al hostel para darnos una buena ducha. Durante el resto de la semana aprovechamos a conocer el resto de la isla y otras islas cercanas como Carenero a la que fuimos con algunas de nuestras compañeras de habitación. Un día alquilamos bicicletas y fuimos hasta playa Bluff, famosa por tener buenas olas para el surf. Como el día no estaba tan lindo eramos casi los únicos en la playa. Sándwiches, sombra y siestita. ¿Qué más? También fuimos con la Kombi para otras playas a ver el mar, tomar mate y comer pochoclo (palomitas de maíz), que se convirtió en una de nuestras meriendas básicas.

Estrella de mar en movimiento
Estrella de mar en movimiento

Los días de lluvia los aprovechábamos para quedarnos en el hostel y dar una vuelta por el pueblo. Dimos buen uso del wifi de Tungara que andaba increíblemente rápido y disfrutamos de dormir con aire acondicionado, todo un lujo! Además compartimos una salida a bailar con nuestros roomates que eran de España, Chile y Colombia. Después de una buena semana de confort en la que también aprovechamos a cocinar cosas más elaboradas usando la cocina del hostel, nos fuimos a Boca del Drago, en la otra punta de la isla, a dormir frente a la playa. Por suerte el clima nos acompañó y después de cuatro días volvimos a tomarnos el Ferry para volver al continente y así cruzar a Costa Rica.

Hostel Tungara
Hostel Tungara

Sin dudas Bocas del Toro tiene algunas de las playas más lindas que hayamos visto en todo nuestro recorrido. Nos hubiéramos quedado más tiempo pero el bichito nos empezó a picar y nos decía que era hora de cambiar de país. Sentimos que 70 días fueron suficientes como para conocer casi todo Panamá y que nos esperaban cosas nuevas y buenas en Costa Rica. Así que tomamos de nuevo la ruta y cruzamos nuestra sexta frontera!

Para ver más fotos hacé click aquí.

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