Costa Rica: tierra de volcanes

Después de nuestro paso por el Caribe sur y su tan intensa lluvia, nos fuimos a repararnos del agua a la montaña y a nuestro tan querido aire fresco.

Valle de Orosi

Dejamos de lado las ojotas que no nos sacábamos desde hacía tiempo y volvimos a sacar del fondo del cajón las medias y zapatillas que tan bien guardadas estaban. El recorrido por la montaña costarricense empezó en las Ruinas de Ujarrás, donde visitamos una de las iglesias más antiguas del país y casi lo único que quedó del pueblo de Ujarrás que debió ser trasladado luego de varias inundaciones a lo que hoy se conoce como Paraíso. También fuimos al mirador de Ujarrás, desde el cual se ve el antiguo pueblo desde arriba, en donde aprovechamos para hacer unos chorizos a la parrilla mientras disfrutamos de la vista de todo el valle. Después de dar toda la vuelta al valle pasando por varios pueblitos y juntando limones que nos regaló el camino, llegamos a Orosi donde también visitamos su famosa iglesia y dormimos frente a la plaza principal que resultó ser una gran cancha de fútbol, algo muy común en los pueblos del interior de Costa Rica. A la salida pasamos por otro mirador todavía más lindo que el primero y tuvimos otra perspectiva del valle. Las ruinas, estas iglesias y los miradores son de los pocos lugares gratuitos para visitar en Costa Rica, están perfectamente mantenidos y vale la pena visitarlos si se pasa por allí.

Iglesia de las Ruinas de Ujarrás
Iglesia de las Ruinas de Ujarrás

Cartago

Entrando a Cartago frenamos a cargar gasolina en una estación de servicio. Tanque lleno y… ¿para dónde vamos? Agarramos el mapa, vimos el cielo nubladísimo, teníamos ganas de subir a un volcán pero dudábamos sobre qué camino seguir. Un poco perdidos y sin saber para donde encarar llegó Marco a darnos la solución: “vengan a casa!”. Y para ahí fuimos. Los siguientes días lo pasamos en lo de Marco, Jackie, Franklin y Mónica que nos recibieron con los brazos abiertos en su casa en las afueras de Cartago. Con ellos salimos a visitar museos, muestras de fotos, conocimos la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles, intentamos entrar al volcán Irazú pero como la entrada era de 15 dólares por persona dimos la vuelta y terminamos en el Sanatorio Durán. ¡Tranquilos, no nos pasó nada! El Sanatorio ahora es un lugar abandonado (y un poco tétrico pero atrapante a la vez). Allí era donde llevaban a los enfermos de tuberculosis a partir del año 1918 para darles “tratamiento” a base de aire fresco, buena comida y un poco de trabajo liviano en el campo, ya que en esa época no se conocían los antibióticos y ese era el único tratamiento conocido medianamente eficaz.

Con los Aguilera Solano en el Museo Municipal de Cartago
Con los Aguilera Solano en el Museo Municipal de Cartago
Ex Sanatorio Duran, ahora un museo para visitar
Ex Sanatorio Duran, ahora un museo para visitar

San José

De Cartago nos fuimos para San José a reunirnos con el Club de VW. Participamos de la reunión mensual del Vocho Club y del Primer Encuentro de Autos Alemanes de San José. Tuvimos la oportunidad de conocer gente linda que nos ayudó a seguir el viaje llevándose camisetas, postales y calcomanías y además estuvimos con Willy y Randall, ambos mecánicos que nos dieron una mano con algunos arreglitos que Dora andaba necesitando. También pasamos unos días en lo de Iván y Priscila de Proyecto Kratus, quienes viajaron con sus hijos hasta Argentina ida y vuelta en su Westfalia llamada Galilea. Cerquita de San José, en Heredia, nos invitaron a degustar un riquísimo almuerzo los dueños de Entre Nous Creperie & Café quienes tienen una Kombi estacionada dentro del local donde uno puede sentarse a comer. ¡Un lugar soñado!

Las Kombis en el Encuentro de Autos Alemanes de San José
Las Kombis en el Encuentro de Autos Alemanes de San José

Zarcero

De la capital del país nos fuimos para Zarcero, un pueblo famoso por los árboles podados con distintas formas que se ven en su plaza principal. Elefantes, dinosaurios, caras, arcos, etc. Uno puede pasarse un buen tiempo reconociendo las figuras. El lugar nos gustó tanto y su clima era tan rico que pasamos dos noches durmiendo en un terrenito que sus dueños nos prestaron.

Esculturas e iglesia en la Plaza principal de Zarcero
Esculturas e iglesia en la Plaza principal de Zarcero

Volcán Poás

La ruta que teníamos pensada hacer en Costa Rica la cambiamos tantas veces que todos los días era la misma pregunta: “¿Y ahora para dónde vamos?”. Estábamos relativamente cerca de la costa pero todavía con ganas de recorrer un poco más la montaña, así que decidimos irnos para el Volcán Poás. Llegamos al mediodía en un día muy nublado y nos dijeron en ese momento no se veía nada y era mejor entrar temprano al día siguiente y cruzar los dedos para que estuviera despejado. Dormimos en un mirador a unos kilómetros de la entrada del Parque Nacional y cuando cayó la noche nos sorprendió la increíble vista de toda San José iluminada que teníamos desde allí.

Vista de San José desde el mirador cerca del Volcán Poás
Vista de San José desde el mirador cerca del Volcán Poás

Al día siguiente nos levantamos y el cielo estaba completamente despejado. El sol radiante nos decía que iba a ser un excelente día para visitar el Volcán, y así fue. Al llegar los de la entrada nos ayudaron cobrándonos el precio de residentes y terminamos pagando 7 dólares en lugar de 33! (La diferencia de precios para extranjeros y residentes en Costa Rica es abismal!) Llegamos al Volcán Poás y vimos todo el cráter súper despejado, con su fumarola y el fuerte olor a azufre que muestran que aún está activo. La adrenalina que uno siente ahí sabiendo que puede haber una explosión en cualquier momento es impresionante. Un tico nos dijo que visitó el Volcán más de 30 veces y era la segunda vez que lo veía tan bien. ¡Que suerte la nuestra! También recorrimos los senderos del parque para ver la Laguna de Botos (un antiguo cráter del volcán) y visitamos el Centro del Interpretación. Volvimos a la Kombi felices de haber podido entrar y tener semejante vista.

El Volcán Poás súper despejado!
El Volcán Poás súper despejado!

La Fortuna – Volcán Arenal

Río de agua termal cerca de La Fortuna, Arenal
Río de agua termal cerca de La Fortuna, Arenal

Ya visitado el Poás, teníamos que conocer el Arenal, el volcán más famoso de Costa Rica. De camino dormimos una noche en la Laguna de Hule, un lugar nada turístico y poco conocido pero lindo y tranquilo. Llegamos a La Fortuna un mediodía y nos estacionamos en su plaza principal a almorzar y hacer orden de la Kombi. La gente del lugar nos dijo que desde allí se podía ver el Volcán pero con las nubes que había no pudimos distinguir nada. También nos contaron que la ciudad creció mucho porque hasta hace dos años el Volcán expulsaba lava regularmente y el espectáculo se veía desde todos lados. Es por eso que La Fortuna está repleto de Hoteles y Resorts de lujo. Esa noche dormimos en nuestro propio hotel de lujo con ruedas frente a la iglesia y al día siguiente salimos para conocer un río de agua termal que cruza la ruta a unos pocos kilómetros de la ciudad. Nos habían advertido que donde se encuentra la única entrada pública al río (donde el este cruza la ruta, bajo un puente) no era un lugar seguro para dejar la Kombi estacionada ya que había muchos robos (a pesar del gran hotel que se encuentra a pocos metros). Pero cuando llegamos y vimos que estaba la policía pensamos que nos podíamos quedar tranquilos. Hasta que la misma policía nos advirtió que ellos se iban a los pocos minutos y: “si a ustedes no les importa que les roben sus pertenencias entonces dejen la camioneta ahí”. ¡Que seguridad que nos dieron los guardias del orden! La otra opción era llegar al río desde alguno de los gigantescos hoteles o spas que están a lo largo de este, pero pagando entrada. Como no quisimos arriesgarnos, fuimos hasta el río a sacar una foto, mojarnos los pies y volvimos rápido a la Kombi bastante tristes de no podernos dar un baño calentito.

Seguimos ruta por el Lago Arenal, el lago artificial más grande del país que funciona para producción de energía hidroeléctrica, y en el camino nos encontramos con El Pelado, nuestro amigo a quien conocimos en Ecuador y que nos venimos encontrando en todos los países. En ese momento el cielo se despejó y pudimos ver la punta del Volcán Arenal. Con el Pela, su perra Trompa y Caro, su nueva compañera de viaje uruguaya, seguimos viaje hasta Liberia donde paramos a descansar para arrancar al día siguiente para la costa del pacífico. Así le dijimos adiós al fresco y volvimos a sacar las ojotas para nuevamente sentir la arena en nuestros pies.

Con Caro y El Pela Tierras Morenas
Con Caro y El Pela Tierras Morenas

Para ver más fotos hacé click aquí y aquí.

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4 thoughts on “Costa Rica: tierra de volcanes

  1. Como siempre buenisimo el relato de los volcanes!!!!Se acuerdan de todo lo que ven????Lo van grabando
    o solo escribiendo???
    Miles de beso y ya contando con los dedos los dias que faltan!!!!!!!!!!

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    1. Hola Bebi! Vamos anotando casi todo pero las notas surgen de lo que nos acordamos. Imposible olvidarnos tantas cosas lindas! Nos vemos dentro de poquito!

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