En el corazón de México

Puebla: mecánica intensiva

Cuando llegamos a Puebla no pensábamos quedarnos 15 días. Pero lo lindo del viaje es eso: no planear mucho, dejar que los lugares y los momentos nos sorprendan. A veces vamos a un lugar del que nos han hablado maravillas y cuando llegamos llenos de expectativas, nos termina defraudando. A veces vamos a otro lugar del que no sabemos mucho y nos dan ganas de quedarnos un tiempo. En Puebla lo que nos hizo quedarnos fue la gente que conocimos.

Primero fuimos a Cholula, una ciudad muy linda cerca de la capital del estado. Allí nos reunimos con tres parejas más de viajeros: Cande y Mati de Vía Méjico Cabrones a quienes habíamos conocido en Costa Rica y que viajan en una camioneta Toyota, Ani y Sergio de Abrazamundos a quienes veníamos siguiendo por Internet y viajan hace más de 3 años con su camioneta Ford Econoline y a Pau y Fon que llegaron a México como mochileros y se fueron de Puebla en su nueva Kombi. Con ellos estuvimos el fin de semana aprovechando el carnaval y entre bailes y disparos de escopeta (que a veces se ponían un poco violentos), vendimos algunas artesanías y compartimos varios mates para tratar de soportar el frío intenso de esos días.

Desfile de carnaval en Cholula
Desfile de carnaval en Cholula

Desde allí nos fuimos en caravana a lo del Borrego, quien restaura Kombis y siempre recibe viajeros. Esta vez le copamos la cuadra, las cuatro camionetas llegaban hasta la esquina. Ahí nos quedamos un par de días arreglando cosas de la Kombi. Nico se animó y solito le bajó el motor para cambiar un retén de la caja de velocidades y de paso aprovechamos a cambiar algunas piezas que si bien no habían fallado, ya empezaban a sentir los kilómetros del viaje. Después de tres días de duro trabajo y comiendo tierra (es impresionante la cantidad de polvo que vuelva en Puebla, eso sumado a las cenizas del volcán Popocatépetl que se ven en el aire), fuimos a tomar un baño muy raro. En Puebla, Cholula y otros lugares de México hay duchas públicas, pero no son como cualquier ducha, la gente va los fines de semana como salida familiar. Y más que duchas parecen saunas ya que uno puede abrir una llave y dejar que el vapor inunde el cuarto. Uno puede elegir una ducha privada o una colectiva (femenina o masculina). Nosotros optamos por la privada y cada uno se encerró en un cuartito. Como yo nunca encontré la llave del vapor, me dediqué a pasar un buen rato bajo el agua caliente, que empieza a salir solo cuando uno se para sobre una especie de escalón. Desde hacía dos meses que no nos dábamos una ducha caliente! Como los turnos de duchas son de una hora, estuvimos hasta que se nos arrugaron los dedos y volvimos renovados a seguir ensuciándonos y trabajando en la Kombi.

Caravana de viajeros en lo del Borre y Muthza
Caravana de viajeros en lo del Borre y Muthza

Al día siguiente salimos a buscar un mecánico para pedirle prestada una herramienta para aflojar una tuercota de la rueda de la Kombi. Por cosas del destino, caímos en el taller de Alfredo, quien no dudó un segundo y nos hizo entrar con la Kombi para subirla a la rampa y poder trabajar más cómodos. Se hizo de noche y a Dora le faltaba una rueda, así que Alfredo nos ofreció quedarnos a dormir ahí. Al día siguiente, Alfredo invito al resto de los viajeros para que también hagan todo lo necesario para dejar las camionetas en perfectas condiciones antes de seguir viaje. Durante una semana nos quedamos todos ahí trabajando a full con la ayuda y súper buena onda de Alfredo, el Alemán y Eduardo, los otros mecánicos del taller. El sábado nos tomamos un descanso y fuimos a conocer la casa de Alfredo y su mujer Denis, donde festejamos el cumple de su hijo Max con un rico guiso de lentejas, cecina (carne secada con sal) y pastel (torta) de postre. El domingo fuimos todos a festejar el Día Nacional de la Kombi a un encuentro en el Parque Ecológico y después a recorrer el centro de Puebla que todavía no conocíamos. Para terminar este largo pero divertido día, Alfredo nos llevó a comer los mejores tacos árabes que hayamos probado! Ya estábamos todos tan encariñados con el taller que no nos queríamos ir. Para despedirnos fuimos todos a La Pulkata, el bar que tiene el Borrego en Cholula, donde brindamos con unas chelas (cervezas) y probamos el pulque, una bebida fermentada de origen prehispánico que se elabora a partir del agave y tiene una consistencia muy rara, bastante babosa pero que mezclada con frutas es muy rica.

Nico se pasó varios días ahí abajo
Nico se pasó varios días ahí abajo

Ciudad de México: a lo grande

Muchos nos recomendaron no entrar a la Ciudad de México (que hasta hace pocos meses se llamaba DF, Distrito Federal) con la Kombi por el caos de tránsito, pero tampoco queríamos dejar a Dora muy lejos. No sabíamos bien que hacer y Marco y Ana aparecieron como anillo al dedo. A ellos los conocimos en Chichen Itza y nos escribieron ofreciendo hospedaje y estacionamiento en las afueras de la ciudad. Nos dirigimos ahí un domingo para evitar el transito y no tener problemas con la ley “Hoy no circulo”, que restringe el movimiento de vehículos en la ciudad dependiendo de la placa del auto. Como nosotros tenemos una placa que no pertenece al Estado de México, no podíamos circular dos días enteros (en nuestro caso martes y sábado), ni tampoco de lunes a viernes de 5 am a 11 am. Por eso la mejor opción fue dejar a Dora en lo de Marco y recorrer el centro y los demás barrios de la ciudad en Metro y caminando. Fue una semana completa en donde no descansamos un minuto, pero valió la pena. Por si alguno piensa ir al DF y no tiene muchos días, les dejamos el itinerario que hicimos en donde pudimos conocer todo lo que queríamos:

Domingo: llegamos a lo de Marco y a la noche fuimos a la Colonia Condesa con él y Ana a comer unos ricos tacos en un lugar típico y súper lindo.

Lunes: nos fuimos al Zócalo con Marco y Ana a conocer los principales edificios de la ciudad pero la mayoría fue solo por afuera ya que los lunes está todo cerrado. Vimos el Palacio de Correros, el de Bellas Artes, anduvimos por la Alameda Principal, entramos a la Catedral, vimos las ruinas del Templo Mayor, comimos unas tortas (sanguches), entramos al Café de Tacuba, caminamos por la calle Venezuela en busca de material para hacer artesanías y nos tomamos el metro y un minibús que nos dejó de nuevo en lo de Marco.

Catedral de la Ciudad de México
Catedral de la Ciudad de México

Martes: fuimos al Museo de Antropología que contiene gran parte de la historia de México, uno de los más grandes que hayamos visto, caminamos por los Bosques de Chapultepec, hicimos un pic-nic, subimos al Castillo de Chapultepec, fuimos a la Avenida Reforma y tomamos una foto del Ángel de la Independencia (para subir se requiere un premiso administrativo previo sumado al cobro de una entrada).

En la casa azul de Frida y Diego en Coyoacán
En la casa azul de Frida y Diego en Coyoacán

Miércoles: fuimos al Monumento a la Revolución y visitamos el Museo donde hicimos una visita guiada muy completa. Con mucha información en la cabeza, visitamos el Museo Memoria y Tolerancia cuya temática abarca los genocidios que desde el siglo XX que tuvieron lugar alrededor del mundo, este museo también nos gustó mucho y nos dejó pensando. De ahí fuimos al Palacio Nacional a deleitarnos con los gigantescos murales de Diego Rivera.

Jueves: día de “descanso”. En realidad aprovechamos que fue el aniversario de la universidad de Ana y Marco y fuimos al festejo a vender nuestras postales y artesanías. El evento tuvo, entre otras cosas, competencia de quién comía más pastel y cerró con un recital de Juan Magan que llenó el campo.

Viernes: nos fuimos de una punta de la ciudad a la otra. Primero visitamos la famosa Basílica de Santa María de Guadalupe, ícono de México. De ahí tomamos el metro y el tren ligero y llegamos al Museo Anahuacalli de Diego Rivera. Un edificio muy extraño mandado a construir por él donde se ve su faceta de arquitecto y coleccionista. Un minibús nos dejó en el barrio de Coyoacán para visitar la Casa-Museo Frida Kahlo, donde vivió Frida durante su infancia y también después de casarse con Diego. Sin dudas un lugar obligado para los amantes de su historia donde además de sus obras de arte se pueden ver sus objetos personales y hasta los vestidos y corsés que usaba.

Sábado: arrancamos temprano para ir con Marco y Ana a Teotihuacán, el último sitio arqueológico que visitamos en México. Después de dos horas de recorrido, nos subimos al auto y atravesamos toda la ciudad para ir al sur, al barrio de Xochimilco. Allí nos encontramos con unos amigos de ellos quienes tenían todo listo para salir a pasear en trajinera, un barco grande con una larga mesa y sillas y pintado de muchos colores. Durante el día es una salida familiar, pero los fines de semana a la tarde-noche (horario en que llegamos nosotros), se vuelve una fiesta. Grupos de amigos llevan su comida, bebidas y claro, parlantes, para ir bailando y cantando en las trajineras. Hicimos un recorrido de dos horas en donde mucho no avanzamos porque el tráfico de trajineras era un caos. Parecían autos chocadores jajaja. Vimos pasar trajineras repletas de jóvenes, otras con familias, otras con venta de comida y hasta algunas con mariachis. Los chicos nos regalaron una canción cantada por un grupo de mariachis que nos hizo reír mucho. Toda la experiencia fue algo que no esperábamos y que nos divirtió muchísimo. Sentimos que de verdad estábamos en el corazón de México.

Paseo en trajineras en Xochimilco
Paseo en trajineras en Xochimilco

Si hay una palabra que describe a la Ciudad de México es GIGANTE! Empezando por que está dentro de las 10 ciudades más pobladas del mundo con más de 20 millones de habitantes. Todo en la capital mexicana es enorme: sus calles, sus edificios, sus museos y hasta el metro. Hay como 12  líneas de metro (subterráneo) y sus combinaciones son infinitas. Dentro del metro hay un mundo aparte: lugares para dejar las bicicletas, computadoras con internet gratis, tiendas de ropa y comida, murales y hasta museos. Lo que conocimos de la ciudad nos gustó mucho, nos pareció caótica y ordenada a la vez, interesante e intensa. Como siempre decimos, para conocer a un país hay que pasar por su capital. Y esta no es la excepción.

No te pierdas más fotos entrando acá!

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7 thoughts on “En el corazón de México

  1. GIGANTES, son los dos que estando a miles de kilómetros me hicieron sentir como que eramos tres los que viajábamos por esas Ciudades disfrutando todo su esplendor y bellezas que en ustedes estarán eternamente! Gracias mil por haber, aceptado tan bella amistad !!! Sigan recorriendo palmo a palmo vuestras nuevas rutas, sendas, caminos y atajos que los llevará a vuestra meta final!!! Abrazo y muyyyyyy Felices Pasquas de Resurrección.

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      1. Nico & Lola ; el agradecido soy yo y también le agradezco a, Sole por haberme elegido hace dos años pará transmitirles el saludo!!!
        Bien, cuál es la próxima etapa?

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  2. Qué genios son! Muy lindo todo lo que se ve!
    Y muy bien Pogui trabajando con el motor, tus compañeros de la facultad estamos orgullosos de vos, jajaja. Le voy a pasar esta foto a la Fiuba para que te aceleren el trámite del título. Beso grande a los dos!!!

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