USA: “Don´t mess with Texas”

((For the English version see below))

Y cruzamos la frontera número 13. La frontera a la que más le teníamos miedo. Un miedo injustificado en realidad, sentíamos que era la única frontera en donde alguien te podía decir “no pasas” y el sueño se terminaba ahí. A pesar de tener la Visa y todos los papeles en regla, las fronteras siempre causan nervios. Y estos nervios aumentaron en este punto del viaje. Quizás es porque estamos más cerca del final o quizás es por lo que significa cruzar de México a Estados Unidos y todas las noticias, historias y el mundo que se genera alrededor de este tema. Pero el 13 en este caso no fue de mala suerte.

Salimos de Nuevo Laredo (México) acompañados por una caravana del club de Vochos y Kombis Volks Club Nuevo Laredo que nos llenaron de regalos, buena suerte y nos despidieron con mucho cariño. Cruzamos el puente y llegamos a la frontera. Pasaporte va, pasaporte viene. “Sigan”. Momento de la revisión, ahí había dos opciones. La primera era que nos hicieran vaciar todo (como estaban haciendo con el auto de al lado). Y eso implica horas y horas para sacar todo y volver a guardarlo. La segunda que nos dejaran pasar sin más. Los policías que nos frenaron ya del lado de Estados Unidos, eran mexicanos o hijos de mexicanos, hablaban perfectamente el español y nos pidieron que abramos las puertas, miraron así por arriba y empezaron las preguntas: ¿vienen desde Argentina? ¿Van hasta Alaska? Les mostramos el mapa del recorrido y se quedaron muy divertidos leyendo las notas y carteles que tenemos pegados en la Kombi. De ahí a sacar el permiso de entrada (se saca en el momento y es para cuando entrás por tierra). Para eso teníamos que formar fila pero, a pesar de que era Semana Santa y suele haber mucha gente en esa época, no había nadie y todo fue rapidísimo. Y ahora los trámites de la Kombi, que siempre suele ser lo que más demora. ¿Cómo, no hay que hacer papeles ni nada de nada? ¿Ya está todo? “Bienvenidos a los Estados Unidos”.

Laredo: recibida inesperada
Que loco que con solo moverse unos metros, todo sea tan diferente. Muchos nos decían: “cuando cruzás es otro mundo”. Y sin dudas lo es, a pesar de que Laredo es muy Tex-Mex y la mayoría de la gente habla español, el aire se sentía distinto. Quedamos en encontrarnos con los del club Oil Drippers de Laredo quienes nos invitaron nuestra primera comida. Y como siempre nos gusta arrancar con la comida típica del país, teníamos que ir a McDonald’s. Ellos nos dieron un regalo de recibida que fue una gran sorpresa: pasaríamos esa noche en La Posada, un hotel boutique de los más típicos y antiguos de la ciudad. Después de darnos un chapuzón en la pileta climatizada, nos fuimos a descansar. Cuando nos despertamos al día siguiente todavía no caíamos. ¡Habíamos llegado a Estados Unidos! Ese gigante país que parecía tan lejos de Argentina. Aprovechamos la mañana para comunicarnos con nuestras familias y al mediodía nos encontramos con Chito, Nancy y su hijo Diego del club de VW para almorzar. Después de una rica comida, nos despedimos y tomamos la ruta con rumbo a San Antonio.

Con algunos de los miembros del Club Oil Drippers Laredo que nos invitaron a este increíble hotel!
Con algunos de los miembros del Club Oil Drippers Laredo que nos invitaron a este increíble hotel! / With some of the memers of the Oil Drippers Club Laredo that invited us to this incredible hotel.

Como las distancias en USA son enormes, no llegamos ese mismo día. Así que paramos en el camino a dormir en una Rest Area, que son zonas de descanso preparadas para que la gente que maneja frene por un rato. Estas áreas tienen baños, cámaras de vigilancia y wifi, además de un estacionamiento separado para camiones. Dormir ahí es un placer porque, a pesar de que está al costado de la ruta, al estar lejos de los camiones no es tan ruidoso.

San Antonio: primera impresión de Texas
Antes de llegar a San Antonio ya sabíamos todo lo que había por recorrer. Habíamos pasado de camino por un Travel Info Center donde nos llenaron de mapas, revistas y folletos sobre Texas. No podíamos creer la cantidad de folletería que hay sobre cada lugar!

Lo primero que hicimos al llegar fue buscar estacionamiento para Dora y así salir a caminar por la ciudad. Lo que más nos gustó fue el River Walk, un paseo muy bien diseñado que bordea el río y que está lleno de plantas y barcitos. Es tan lindo de día como de noche. Dimos vueltas por el centro, fuimos a conocer la misión española El Álamo, subimos a la Torre de las Américas a ver el atardecer desde arriba y cerramos la tarde (ya siendo las 21.30) con una proyección de luces y sonido en la fachada de la Catedral sobre la historia de Texas.

Paseo del río en San Antonio
Paseo del río en San Antonio. / San Antonio’s River Walk.

Cuando terminó, nos encontramos con Luis, que también pertenece al Club Oil Drippers pero de San Antonio y como todos están conectados desde México ya le habían avisado de nuestra llegada. Fuimos a su casa, pero en el camino nos dio hambre y pasamos por una rica hamburguesa. Entre charla y hamburguesa se hizo tardísimo y esa noche nos terminamos acostando como a la 1.30 (que para la hora que solemos irnos a dormir siempre, es muy tarde). Al día siguiente fuimos con Luis y su familia a comer típica carne tejana en Rudy’s y debemos reconocer que el “brisquet” (corte típico) no tiene nada que envidiarle a nuestro asado. A la noche fuimos al cine a ver Batman vs Superman, donde por suerte no hablaban tanto porque sino al no tener subtítulos no hubiéramos entendido nada.

Probando la carne típica de Texas con Luis y su familia
Probando la carne típica de Texas con Luis y su familia. / Tasting Texas’s typical meat with Luis and his family.

Además de la gran compañía que tuvimos, San Antonio nos encantó por sus edificios, arquitectura y prolijidad. Sin dudas volveríamos a dar otro paseíto por el River Walk.

Austin: como en casa
La capital del estado es muy diferente a lo que nos imaginábamos por capital. ¿Y la gente dónde está? ¿El tránsito? A pesar de que era un martes al mediodía todo estaba tranquilo. Entramos al Capitolio donde nos pareció muy loco porque te dejan entrar a las cámaras de representantes y recorrer todo por tu cuenta. De ahí caminamos por la Congress Avenue hasta la 6th Street, famosa por estar llena de bares y restaurantes con músicos en vivo. No por nada a Austin se la conoce como la capital mundial de la música en vivo.

Divirtiéndonos un rato en el capitolio de Austin.
Divirtiéndonos un rato en el capitolio de Austin. / Having fun in Austin’s capitol.

A la tardecita fuimos para lo de David y Andrea, tripulantes de Zaigua que viajaron en su Kombi desde México hasta Argentina. Andrea en ese momento estaba en México y David nos recibió como si nos conociéramos de toda la vida. Además, por ser viajero, entendía perfecto lo que más necesita uno al llegar a un lugar: ducha, lavarropas y wifi. Esa tarde fuimos al centro a ver un espectáculo que no se da en cualquier lado: miles de murciélagos saliendo desde debajo de un puente al atardecer para buscar comida. De ahí fuimos a comer una riquísima comida mexicana con unos platos tan gigantes que no se ven en ninguna parte de México. Nos pasamos varias horas charlando e intercambiando anécdotas de viajes. Nos íbamos a ir al día siguiente pero decidimos quedarnos, así que aprovechamos la tarde del día siguiente para salir con David a caminar por la costa del río y esa noche comimos una riquísima picada con un queso traído de España, tierra natal de David. Esos sabores nos transportaron a casa.

Cena mexicana con David.
Cena mexicana con David. / Mexican dinner with David.

Dallas: familia vochera/familia viajera
Llegamos a Dallas. Gigante Dallas. Otra vez nos recibieron los Clubes de VW (nos vamos a malacostumbrar eh!). Y empezó el rally. Desde que llegamos a Dallas hasta que nos fuimos no paramos de hacer cosas. Con los del club fuimos a comer y a recorrer la ciudad de noche. Hicimos una sesión de fotos de los autos y terminamos yendo a dormir a lo de Joel. Al día siguiente fuimos a los estudios de Telemundo donde nos hicieron una nota y de ahí a pasar la tarde con los del Club comiendo unas ricas carnitas a la parrilla con nopal (un tipo de hoja de cactus que se come), salsas picantes, quesadillas y cervezas, bien a lo mexicano.

Salida nocturna por el centro de Dallas.
Salida nocturna por el centro de Dallas. / Night out at Dallas downtown.

Al día siguiente bieeen temprano (no miento, 4.45 am) nos despertamos para conseguir un buen lugar en Cars and Coffee, un evento donde se reúnen una vez por mes los fanáticos de los autos, no importa la marca, el año o el modelo. Aprovechamos a vender algunas de nuestras artesanías, postales y stickers. De ahí fuimos con Joel y Héctor al famoso taller mecánico de Gas Monkey (el de uno de los programas de Discovery Channel) donde nos sacamos varias fotos. Ellos nos llevaron al Bar and Grill de Gas Monkey a comer unas buenas hamburguesas tejanas.

Con Joel y Héctor en el Taller de Gas Monkey. With Joel and Héctor in Gas Monkey Garage.
Con Joel y Héctor en el Taller de Gas Monkey. / With Joel and Héctor at Gas Monkey Garage.

El rally siguió. Después de despedirnos de nuestra familia vochera, fuimos a conocer a la que sería nuestra familia viajera. Nos fuimos a lo de Ger, Patri e Inti, una familia que está por arrancar su viaje hacia el sur en un bus escolar que acondicionaron para vivir. Ellos estaban con amigos y nos recibieron con un asado y una tonada familiar que extrañábamos: todos eran argentinos. Nos quedamos hasta la noche donde hicimos un fogón porque hacía bastante frío. El clima en Dallas es rarísimo, un día hace calor, al siguiente mucho frío. En invierno suelen caer una o dos nevadas grandes pero nos contaron que el pasado no hubo nieve.

Fogón en lo de los Amunches. Bonfire at Amunche's house.
Fogón en lo de los Amunches. / Bonfire at Amunches’ house.

En lo de los Amunches Viajeros nos quedamos varios días donde la pasamos super bien. Además de reírnos mucho, hicimos varias comidas a la parrilla, charlamos, con ellos fuimos a un evento de Volkswagen, y en su casa conocimos a otros viajeros argentinos: Ale y Vane de Me voy a dar una vuelta. En lo de los Amunches nos sentimos tan cómodos que nos hubiéramos quedado varios días más, pero ya llevábamos en Dallas casi una semana (y el verano en Alaska no nos espera), así que decidimos seguir viaje. Nos dieron ganas de llevarnos con nosotros a Inti, su hija de 7 años, quien nos había dejado su cuarto para que durmamos durante nuestros días ahí. Antes de despedirnos de la ciudad, pasamos por un lugar donde crecen los Bluebonnets, la flor típica de Texas, y aprovechamos para sacarnos varias fotos y acostarnos un rato al sol.

Dora y los Bluebonnets, flor típica de Texas. / Dora and the Bluebonnets, Texas' flower.
Dora y los Bluebonnets, flor típica de Texas. / Dora and the Bluebonnets, Texas’ flower.

Amarillo: “andarás bien, por la 66”
Ir de Dallas a Amarillo nos llevó unos días. Pero eso no fue problema, en el camino paramos a dormir en un Área de Descanso muy linda que tenía hasta un pequeño lago. Desde que entramos no dormimos nunca en una gasolinera, lugar que siempre fue donde más parábamos a dormir en otros países.

Lo primero que hicimos al llegar a Amarillo fue, después de pedir mapas e información en el Travel Center, ir al Air and Space Museum. Como era gratis decidimos darnos una vuelta. El museo no es muy grande pero te dejan subir a un avión modificado que simula ser una nave espacial y fue usado por la NASA para la práctica de los pilotos. También nos pudimos subir a un helicóptero y a un avión que se usó para la Guerra de Vietnam.

Nico "piloteando" un avión de la Guerra de Vietnam. / Nico "driving" a Vietnam´s War plane.
Nico “piloteando” un avión de la Guerra de Vietnam. / Nico “driving” a Vietnam´s War plane.

De ahí fuimos a Street Volkswagen, la concesionaria de VW donde trabaja David que nos había escrito por Facebook. Cuando llegamos nos llenaron de regalos, entre ellos dos gift cars para comer en un restaurante. Como era temprano, nos fuimos a la 6th street, calle que antes era parte de la Ruta 66 y que aún conserva algunos de sus edificios, casas y tiendas originales. Esa noche fuimos a dormir al estacionamiento del Walmart que estaba abierto 24 hs y gracias a eso conocimos mucha gente linda. A la mañana siguiente, Carol y David, una pareja que pasaba por el supermercado, nos invitaron a desayunar. Después aparecieron dos camioneros mexicanos que nos regalaron comida y bebida para el camino y algunos curiosos que se acercaron a la Kombi y se llevaron postales. Recibimos muchas invitaciones para los días siguientes, pero lamentablemente nos las perdimos porque no tuvimos conexión a Internet esos días y nos las llegamos a ver a tiempo. Después de desayunar encaramos para el Parque Estatal Cañón Palo Duro. De camino al cañón pasamos por el Museo del RV, donde hay varios motorhomes antiguos y muchas reliquias. Nos encantó recorrerlo y lo más loco fue que conocimos a su dueño, quien se acercó a nosotros y nos ofreció comprarnos la Kombi cuando volvamos de Alaska para poner en el museo con toda la historia del viaje. Nos divirtió la idea pero le dijimos que Dora vuelve con nosotros a Argentina.

Motorhomes antiguos en el Museo del RV. / Antique motorhomes at the RV Museum.
Motorhomes antiguos en el Museo del RV. / Antique motorhomes at the RV Museum.

Ya en el Cañón Palo Duro, hicimos unas pequeñas caminatas y recorrimos el parque admirando las formas de las rocas y su color rojo. Antes de despedirnos de Amarillo, que tan bien nos trató, pasamos por Joe Daddys a canjear las gift cards que nos habían regalado en la agencia Street Volkswagen y comer un almuerzo riquísimo.

Ahora sí, estábamos listos para tomar la Ruta 66. Anduvimos unos kilómetros y paramos en el camino en Cadillac Ranch, una finca donde hay clavados en la tierra 10 autos Cadillac todos grafiteados por los visitantes del lugar. Como nos habían regalado un aerosol cuando contamos que íbamos para ahí, dejamos nuestros nombres y nos divertimos un rato dibujando los autos. De ahí seguimos camino y llegamos al punto medio de la Ruta 66 donde hay exactamente 1138 millas hacia Los Ángeles y 1138 hacia Chicago. Nos sacamos varias fotos con los icónicos carteles y así nos despedimos de Texas, este primer estado que conocimos de Estados Unidos y que nos gustó mucho. Estado de botas y sombreros, de música country, buena carne y buena gente. Así que entendieron, “Don´t mess with Texas”*.

Autos pintados en Cadillac Ranch. / Painted cars at Cadillac Ranch.
Autos pintados en Cadillac Ranch. / Painted cars at Cadillac Ranch.

*Esta frase significa “No te metas con Texas” y es el slogan de una campaña muy importante que se implemento hace un par de años en el estado para fomentar la limpieza en las carreteras. Hay carteles que indican una penalización de hasta 1000 dólares por tirar basura.

 

Don´t mess with Texas

And we finally crossed the border number 13, the border which we were more afraid to cross. In fact, it was an unjustified fear. We felt that this would be the only border where somebody could tell us: “You can’t pass” and our dream would finish there. In spite of having the Visa and all the papers in order, borders always make us nervous. And these nerves increased at this point of the trip, maybe because we are closer to our goal or maybe because we’ve heard lots of stories about what crossing from México to the United States means. But in this case the number 13 was not bad luck at all.

We drove along from Nuevo Laredo (México) accompanied by a motorcade of Volks and Kombis Oil Drippers Club that filled us with lots of presents and said goodbye with affection. We crossed the bridge and arrived at the border. The employer announced the so expected phrase: “Ok, you may go”. While examining the van we had two options. The first one was that the police could make us empty all the bus (as they were doing with previous car) and that implied hours and hours of putting everything in order again. The second one was that they let us go without any question. The policemen who stopped us were Mexicans; they ordered us to open the doors, took a quick look and began to ask: “Do you come from Argentina? Are you going to Alaska?” We showed them the map with the route and they were very pleased reading the articles that were in the van. Luckily they didn’t object anything. Then we needed to get the entrance permit (you can do it at that time and it is asked when you enter by land). Although it was Holly Week, there were not so many people and the paperwork was quick. The next step was the paperwork for the van that usually takes a lot of time but, quite on the contrary and to our surprise, that was the end of the custom odyssey. The next words we heard were: “Welcome to the United States”.

Laredo: unexpected welcome
We couldn’t believe how everything changed with only moving for a few meters. Many people had told us: “when you cross the border, another world is waiting for you”. And that definitely happened. Although Laredo is very Tex-Mex and most of the people speak Spanish, you felt something different. There we had arranged to meet the Oil Drippers Club Laredo who invited us our first meal. And, as we always like to taste the typical food of the country, we had to go to McDonald´s. They gave us a welcome present that was a great surprise for us: we were going to spend that night at La Posada, a traditional boutique hotel from Laredo. After a splashdown in the heated pool, we went to rest. When we woke up the next day we could not believe it yet: We had arrived to the United States! We finally were in that huge country that seemed so far away from Argentina. We spent the morning in bed using wifi to communicate with our families and at noon we met Chito, Nancy and their son Diego of the VW to have lunch. After that, we took the road to San Antonio.

As distances in USA are so long, we didn´t arrive that day as we have planned so we stopped to sleep in a Rest Area. These places which are all along the roads in Texas have bathrooms, surveillance cameras and wifi. Sleeping there is great because it is safe and not so noisy, even though they are practically on the road.

San Antonio: our first impression of Texas
Before arriving at San Antonio we already knew everything we wanted to tour. That was because we had gone to a Travel Info Center were they gave us several maps, magazines and brochures about Texas. We couldn´t believe the amount of information of each place that it´s available.

The first thing we did when we arrived was to look for a place to park the van so as to walk through the town. What we liked most was the River Walk, very well designed with full of plants and bars; it´s really beautiful during the day and also during the night. We walked the downtown, went to visit The Alamo Mission and went up to the Tower of the Americas to see the sunset. We closed the city-tour day (at about 21.30) with a projection of lights and color in the Cathedral´s façade about Texas´ history.

When that finished we met Luis, who is also another member of Oil Drippers Club but from San Antonio and, as all of them are in touch, he already knew about our arrival. We went to his house but in the way, stopped to have a tasty hamburger.  We were so excited with the meal and the chat that went to sleep at 1.30 am (too late for us!). The next day we went with Luis and his family to have the typical Texan meat at Rudy’s and we must recognize that the brisket has nothing to envy the Argentinean meat. That night we went to the cinema to see Batman vs. Superman and luckily there were not so many dialogues because, in that case, we wouldn’t understand anything as the movie was not subtitled.

Besides the great hostess we had, we loved San Antonio due to its buildings, architecture and tidiness. Without doubt we would go back again to enjoy the River Walk in a sunny afternoon.

Austin: like at home
The state’s capital was very different as from what we imagined. Where were the people? And the traffic jams? Although it was Tuesday noon, everything was quiet. We entered the Capitol and it was very crazy for us because they allow you to get inside the representative´s chambers by your own. We walked by the Congress Avenue to the 6th Street, famous because of being full of bars and restaurants with musicians playing live. Due to that, Austin is known as the word capital of live music.

In the early evening we went to David and Andrea’s house, they had traveled in their van from Mexico to Argentina. Andrea was in Mexico at that moment and David welcomed us as if we were friends since long time ago. As he was also a traveler, he knew perfectly well what you need when you arrive to a new city: a shower, a washing machine and wifi. That evening we attended an incredible show: thousand of bats emerging from under the bridge to look for some food.  Then we went to eat a delicious Mexican food with such big dishes that we had never seen in other Mexican restaurants before. We spent long time chatting and sharing travel anecdotes. In fact, we were expected to leave the following day but we decided to stay a little bit more. We took the afternoon to explore the coast of the river with David and, at night, we enjoyed a wonderful dinnerwith cheese brought from Spain, David’s homeland. Those flavors remembered us home.

Dallas: volks family/traveler family
We arrived at Dallas. Huge Dallas. Once again the VW Club welcomed us. And here our rally started. Since we arrived until we left Dallas we didn’t stop doing things. We went to dine and walked the city with members of the club. We did a pahotoshoot of the cars we liked most and went to sleep to Joel’s house. The following day we went to Univision Studios where they interviewed us and, after that, we spent the afternoon with the members of the Club eating barbecued meat steaks with nopal (a type of cactus leaf which is eaten) hot sauces, quesadilla and beer, typical meals from Mexico.

Very early the next day (4.45am!) we woke up to get a good place in Cars and Coffe, an event where once a month the car fans gathered, no matter the brand, year or model. We took advantage to sell our crafts, postcards and stickers. Then we went with Joel and Hector to the famous Gas Monkey garage (from Discovery Channel) where we took some photos. After that, they invited us to eat Texan hamburgers in Gas Monkey Bar and Grill.

Our rally continued. Once we said good bye to our volks family, we decided to meet our traveler family. We went to Ger, Patri and Inti’s house, a family who is going to start their trip to the South in a school bus refurbished to live. They were with friends at home and invited us to a barbecue. In their house we felt that familiar tone that we were already missing: both of them were from Argentina. We stayed the whole day and at night we lit a fire since it was very cold. The weather in Dallas is very strange, one day may be hot and the following may be very cold. There are two or three big snows in winter but last year there was no snow.

In Amunches house we stayed some days because they were incredible and we really enjoyed. We had fun together, made a lot of barbecues, chatted during long hours and went to a Volkswagen event. We met other argentine travelers in their house: Ale and Vane from “Me voy a dar una vuelta”. We were so happy in Amunches house that we couldn’t leave but we had already been in Dallas almost a week and Alaska summer wouldn’t wait for us, so we decided to continue our journey.  We really wanted to take Inti with us, an amazing girl of 7 years old who left her bedroom for us while we were living in their house. Before leaving the city, we went to a place full of Bluebonnets, the typical Dallas flower; took some photos and lay in the field to sunbathe for a moment.  

Amarillo: “you’ll travel fine along Route 66”
Some days took us to go from Dallas to Amarillo but that was not a problem because we stopped in the road to sleep in a Rest Area very nice and with a small lake. It is strange but since we entered Dallas we never slept in a gas station, a place where we used to sleep in other countries.

The first thing we did when we reached Amarillo was, after asking for some maps and information in the Travel Center, to go to the Air and Space Museum. As it was free we entered. It is not very big but you can get on a modified airplane which seems to be an spaceship and it was used by the NASA pilots in their practices. We could also get on a helicopter and to an airplane used in the Vietnam War.

Then we decided to go to Street Volkswagen, the VW car dealership where David works. As soon as we arrived there they gave us lots of presents and two gift cards to eat in a restaurant. As it was early we went to 6th street, a street which was part of the Route 66 and that still preserves its buildings, houses and original stores. That night we slept in a Walmart parking which was open 24 hours and met a lot of friendly people. The next morning, Carol and David a couple that was going to the supermarket, invited us to have breakfast. Two Mexican truck drivers gave us some food and beverages for the trip and there were some curious people who approached to the van and bought us some postcards. The following days we received lots of invitations but as we didn’t have wifi we couldn’t see them on time and we couldn’t go. After having breakfast we went to Palo Duro Canyon State Park. While going to the canyon we entered in the RV Museum, where there are many old motorhomes and other relics. We loved tourism the museum. It was crazy but the owner offered us to buy our van once we go back from Alaska to include it in the museum with our entire trip story. Of course Dora was not on sale and she will come back with us to Argentina!

Once in Palo Duro Canyon, we walked through it admiring the rocks shape and its red color. Before leaving Amarillo we went to Joe Daddys to exchange the gift cards they had given us in Street VW dealership and we enjoyed a delicious lunch.

Now, we were ready to drive Route 66. We rode a few kilometers and stopped on the way in Cadillac Ranch, a farm where 10 Cadillacs cars stuck full of graffitis made by occasional visitors. As we had given a spray when we said we were going there, we had fun for a while drawing our names on the cars. We arrived at the middle point of the route where there are exactly 1138 miles to Los Angeles and 1138 miles to Chicago. We took several photos with the iconic posters and finally we left Texas, the first state we met and liked so much. A state made of boots and hats, good meat and good people. So you know: “Don’t mess with Texas”*.

*This is the slogan of a very important campaign which was developed in Texas some years ago in order to promote the cleanliness of roads. There are signs everywhere indicating a penalty of 1000 dollars for littering.

 

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6 thoughts on “USA: “Don´t mess with Texas”

  1. Nico, cómo andan?

    Cada tanto leo sus posts. Excelente viaje!! Si van a andar por Albuquerque – New Mexico, avisame y veo si los puedo conectar con una prima mía que vive allá.

    Abrazo grande! Tommy

    PD: cambios en Acindar… pasé a Marketing a hacerme cargo de los temas de Antidumping y subsidios (tema fundamental ahora que abrieron las importaciones) y también de los temas que llevaba Luisito (se acogió al retiro voluntario… por decirlo de manera elelgante).

    En Expo quedaron solo Gastón y Nico Ibañez dependiendo de Raspall quien además absorbió los temas de Jorge Rodriguez (se jubiló)…

    Muchas bajas por acá… veremos como pasamos éste año…

    Abrazo

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    1. Que haces Tommy! Ahora andamos por Utah, estuvimos en Nuevo México pero no fuimos para Albuquerque, nos fuimos para el norte a Santa Fe.
      Cuantos cambios me contas!!! Espero que estes contento con el cambio, me imagino que si… jajajajaj. Espero que todo haya sido para mejor.
      Te mando un abrazo grande, cuidate!

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