Canadá pa’l Norte

((For the English version see below))

Canadá es un país que teníamos muchas ganas de conocer. Sin haber visto demasiadas fotos ya nos imaginábamos cómo podía ser: montañas gigantes, millones de pinos y lagos por doquier. No nos equivocamos. La naturaleza de este gran país no dejaba de sorprendernos a cada minuto.

Otra frontera y van…

No veíamos la hora de cruzar la frontera. Y como siempre los nervios se sentían. Sobre todo por ser la frontera del último país del recorrido y la puerta de entrada para el objetivo final: Alaska. Por suerte no estábamos solos. Desde Seattle veníamos viajando con Maga y Joel de Amerikombiando, dos cordobeses que salieron en su Kombi en febrero del 2014, y decidimos cruzar juntos. Primero pasamos nosotros por una especie de garita como si fuera un peaje. Nos pidieron solo el pasaporte y nos preguntaron miles de cosas: de dónde era el vehículo, hace cuánto viajábamos, cómo hacíamos para solventar los gastos del viaje, si habíamos vuelto a Argentina alguna vez, si no extrañábamos a nuestras familias, si llevábamos armas, etc. Cuando la oficial de migraciones terminó de entender un poco todo el viaje y le dimos una postal para que pudiera ver nuestra página web, nos deseó buen viaje y nos dejó pasar. A los chicos solo les preguntaron si venían con nosotros y listo. ¡Estábamos en Canadá! Estacionamos las Kombi y nos bajamos a festejar y abrazarnos. Si bien fue una de las fronteras más fáciles ya que no hubo que hacer ningún trámite ni pasar la Kombi por inspección, estábamos muy nerviosos ya que sabíamos que en Canadá son muy estrictos y uno nunca sabe si ese día se va a encontrar con una persona que nos pueda arruinar el sueño de un segundo a otro.  Por suerte todo salió bien y nos fuimos a la primera (y única) ciudad grande de esta primera parte del recorrido por Canadá.

frontera
Frontera USA-Canada

Vancouver: lugar para todos

En Vancouver nos esperaba nuestra amiga Marina, una española súper maja (como dicen los españoles a las personas buena onda) a quien habíamos conocido en Panamá cuando estaba viajando con su novio. Mientras esperábamos encontrarnos con ella quien nos recibiría en su casa, estacionamos en el barrio artístico de la ciudad y, sin saberlo, justo en frente a un supermercado que vendía comida de todos lados ¡y hasta yerba! ¿Casualidad? Por supuesto que no. En seguida se empezó a acercar gente de toda Centro América a charlar con nosotros y volvimos a sentir esa calidez latina que tanto extrañábamos. Cuando llegó Marina fuimos a su casa y sus compañeros de departamento Benji y Mimi se pasaron toda la tarde preparándonos platos gourmet. Si bien ellos ya eran un montón en el departamento (con nosotros en total éramos 9) nos hicieron lugar y recibieron con los brazos abiertos.

Marina y sus compañeros de departamento / Marina and her roomates
Marina y sus compañeros de departamento / Marina and her roomates

Como era 1° de julio y Día de la Independencia canadiense fuimos a la noche al centro a ver el show de fuegos artificiales. Había tanta gente que cuando quisimos tomarnos el metro (que en Vancouver se llama Skyline ya que va por arriba) para volver a la casa había horas de fila para entrar. Así que caminamos un rato y aprovechamos para conocer el centro mientas se iba descongestionando.

Día de la Independencia canadiense / Canada Day
Día de la Independencia canadiense / Canada Day

Al día siguiente aprovechamos para hacer lo que siempre uno anhela cuando viaja y llega a una casa: bañarnos y lavar ropa. Pasamos el día en la casa e hicimos ñoquis caseros que comimos a la noche con un Fernet (bebida típica de Argentina que se toma con Coca-Cola) que veníamos guardando para una ocasión especial como esa.

Después tres buenas noches de descanso y de despedirnos de Marina y sus compañeros, nos subimos a las Kombis y arrancamos. Nos despedimos de la ciudad y empezaron los 15 días de manejo intenso por los estados de British Columbia y Yukon y sus increíbles paisajes.

Whistler de juguete

La primera parada fue en este centro de esquí muy turístico cerca de Vancouver. Caminamos por el pueblito que consiste en puras calles peatonales con negocios y un gran estacionamiento para todos los autos. Todo parecía un set de película, una maqueta. Cuando la lluvia empezó a largarse con fuerza, volvimos a la ruta.

Centro de Whistler / Whistler's downtown
Centro de Whistler / Whistler’s downtown

Joffre Lakes: primera impresión de British Columbia

Esa tarde llegamos al estacionamiento desde donde empieza el sendero hacia los lagos Joffre. Como era tarde decidimos pasar la noche ahí y caminar al día siguiente. Preparamos unas riquísimas pizzas caseras y nos refugiamos de la lluvia abajo del toldo de la Gurru (la Kombi de Maga y Joel). Esa noche hizo mucho frío y no paró de llover. A la mañana siguiente, con mucha pereza, empezamos la caminata de 4 km en subida hacia los lagos. Hacía mucho que no caminábamos y fue bastante duro, pero el esfuerzo valió la pena ya que los lagos son color turquesa y están rodeados de un paisaje precioso. Después de un buen rato de sacar fotos, bajamos de nuevo al estacionamiento y seguimos camino. Anduvimos toda la tarde hasta que decidimos parar en un área de descanso al costado de la ruta y aprovechar que seguía lloviendo para irnos a dormir temprano, cosa que no hacíamos desde hace rato. Como los días son largos porque oscurece tarde uno no se da cuenta y termina cenando como a las 10 u 11 de la noche y yéndose a dormir pasada la medianoche. Y eso que todavía estábamos en Canadá y era sólo una muestra de lo que nos esperaba en Alaska donde casi no hay oscuridad en el verano.

Joffre Lakes, British Columbia
Joffre Lakes, British Columbia

Prince George y el Papá Noel chileno

Al otro día arrancamos temprano y manejamos todo el día hasta llegar a Prince George, la ciudad más grande que cruzamos en esta parte del recorrido después de Vancouver. Estacionamos en Walmart donde aprovechamos el wifi, cocinamos algo y nos quedamos a dormir ahí. Justo antes de acostarnos llegó un chileno que vivía ahí hace bastante y nos regaló bolsas llenas de ropa de abrigo con camperas, gorros y sweaters y muchos kilos de arroz y latas de comida para el viaje (que nos salvaron en muchas ocasiones).

Con Chris, nuevo amigo chileno / With Chris our new Chilean friend
Con Chris, nuevo amigo chileno / With Chris our new Chilean friend

Amanecimos bastante tarde y después de cargar gasolina y agua en las Kombis, volvimos a la ruta. El camino fue uno de los más lindos hasta ese momento. Frenamos muchas veces para sacar fotos del paisaje y de los osos que se cruzaban en la ruta a cada rato. Nos tomamos el viaje con mucha tranquilidad hasta que la policía nos paró porque alguien se quejó de que íbamos demasiado lento (a 60 km por hora). Le preguntamos al oficial cuál era la mínima ya que no había ningún cartel y nos dijo que la mínima al igual que la máxima era de 100 km/h (?). Le explicamos que no podíamos ir a esa velocidad ya que todavía teníamos muchos kilómetros por hacer cuando volvamos y que debíamos cuidar nuestras Kombis; y nos pidió que intentáramos ir lo más cercano a 100 que podamos y que si no debíamos ir con las balizas prendidas. Nos dijo que esperaba no recibir más llamadas de queja por nuestros vehículos y nos dejó ir. Si bien el policía fue amable, no podemos entender que alguien se tome el trabajo de llamar a la policía para quejarse de nuestra velocidad, sobre todo teniendo en cuenta que siempre dejamos pasar a todos los autos que tenemos atrás haciéndoles señas. Lamentablemente esa no fue la primera vez que tuvimos que enfrentarnos con canadienses poco simpáticos y nada tolerantes.

Dora recorriendo Canada / Dora at Canada (Ph: Amerikombiando)
Dora recorriendo Canada / Dora at Canada (Ph: Amerikombiando)

Smithers: noche de paz

Esa tarde llegamos a un pueblo llamado Smithers que quedaba pasando Burns Lakes (cualquier similitud con Los Simpson es pura coincidencia) y encontramos un buen lugar para dormir justo en la puerta de un tranquilo cementerio. Como siempre, Nico y Maga se lucieron con la cocina haciendo unas croquetas de arroz. Después de hacer algunos chistes de fantasmas terminamos durmiendo muy bien. A la mañana siguiente encontramos unas duchas calentitas en un camping estatal y volvimos a la ruta renovados.

Ese día nos encontramos con tantos osos que perdimos la cuenta. Todos eran osos negros que son los más comunes y fáciles de ver, pero nosotros queríamos ver (desde lejitos) a un Grizzly que son más grandes, menos miedosos y un poco más agresivos que los negros. Tuvimos que esperar hasta llegar a Alaska para ver uno de esos.

Oso negro cruzando la ruta / Black bear crossing the road
Oso negro cruzando la ruta / Black bear crossing the road

Salmon Glacier y un pie en Alaska

Un poco por casualidad cuando estábamos en Oregon, vimos en Internet una foto del glaciar Salmon. En ese momento decidimos que era un lugar donde teníamos que ir si o si. Un glaciar enorme que se puede ver desde arriba casi en su totalidad desde la ruta. Sin entradas costosas, sin tours, al alcance de la mano. Llegar no era tan fácil pero el camino hacia ahí nos dejó embobados. Cruzamos varios glaciares que se veían desde la carretera y en todos paramos para verlos mejor y sacar fotos. Siempre el que seguía era mejor que el anterior, no podíamos creerlo. Nos tomamos nuestro tiempo y llegamos a Steward a la tardecita. Como el centro de visitantes de este pequeño pueblito ubicado en un borde de Canadá estaba cerrado, le preguntamos a la gente del lugar cómo llegar al glaciar. Nos explicaron que para eso debíamos cruzar a Alaska! ¿Qué, a Alaska? No, ¡todavía no estamos listos! La cosa es así, el glaciar se encuentra dentro de Canadá pero la única ruta de acceso pasa por Hyder, que es un pueblito de la parte sur de Alaska (mirá acá el mapa). No teníamos ganas de enfrentarnos a otra frontera y muchas preguntas, pero nos dijeron que yendo de Canadá hacia USA no había que hacer nada. Tomamos el camino que nos indicaron y a los pocos metros llegamos al cartel que indicaba que estábamos en Alaska! Qué fácil que fue! Si bien geográficamente ya estábamos en Alaska, no era nuestro objetivo final entrar por allí y como ni siquiera llegamos a dormir ahí, hicimos como si nunca hubiéramos salido de Canadá y guardamos la última banderita que nos quedaba pegar para más adelante. En Hyder, un pueblo fantasma que no tiene solo algunas casitas, una oficina de correo y casi ningún negocio abierto, fuimos a Fish Creek, un río por donde cada temporada los salmones suben nadando contra la corriente desde el mar para poner sus huevos. Pero más que salmones lo que queríamos ver era otro espectáculo: osos cazando. Fish Creek es uno de los pocos lugares seguros y gratuitos para ver a los osos en su hábitat natural buscando salmones para comer. Eran alrededor de las 7 de la tarde y una pareja nos dijo que el día anterior a esa hora habían visto un oso cazar. Pero ese día no había salmones y sin peces no hay osos. Esperamos un rato y solo vimos un oso negro dando una vuelta.

En el medio de Canadá, llegamos a Alaska! / In the middle of Canada, we arrived to Alaska!
En el medio de Canadá, llegamos a Alaska! / In the middle of Canada, we arrived to Alaska!

Como se estaba haciendo tarde y todavía nos quedaban unos kilómetros para llegar al glaciar, agarramos las Kombis y tomamos un camino de tierra de 28 kilómetros. Después de varias curvas y con el camino cada vez más empinado sin saber bien cuánto nos faltaba, apareció el glaciar. Eran las 10 de la noche pero todavía había claridad y se podía ver perfectamente como un río congelado bajaba serpenteante entre la ruta y la montaña. Cuando creíamos que ya no podía ser mejor, leímos un cartel que indicaba que esa parte era solo un extremo del glaciar! Muy entusiasmados seguimos manejando hasta llegar al mirador desde donde se ve el glaciar de frente bajando de la montaña y escurriéndose hacia los costados. Estacionamos justo frente al glaciar donde nos quedamos por dos noches con una vista privilegiada y sin creer todavía donde estábamos. Fue el lugar más increíble que hayamos visto en todo el viaje. Cada vez que mirábamos nos sorprendíamos y emocionábamos. Esa noche nos dormimos tarde porque no queríamos dejar de disfrutar del lugar. Por suerte, a pesar de estar a solo unos pasos del hielo, no hacía nada de frio. Instalamos el toldo que unía las dos Kombis y establecimos allí nuestro hogar por tres días. Lo mejor fue que pudimos ver el glaciar en todas sus formas: con nubes, con neblina, despejado, de día, de noche, de cerca, desde la altura y hasta acostados en la cama desde adentro de la Kombi. Joel no perdió la oportunidad e instaló su piano frente al glaciar para tocar algunos temas y sorprendió a todos los turistas que llegaban a sacarse una foto. Yo intenté hacer yoga ante ese paisaje tan inspirador y pacifico, pero los mosquitos mutantes no me dejaron. Un día subimos los cuatro caminando a la montaña que está frente al glaciar y pudimos verlo desde otro ángulo. Las Kombis se veían tan chiquitas desde ahí. Aprovechamos también que llegaban turistas para vender nuestras postales y hasta el conductor de un bus escolar que estaba llevando un tour nos regaló toda la comida que les sobró.

Salmon Glacier, uno de nuestros lugares preferidos / Salmon Glacier, one of our favorite places
Salmon Glacier, uno de nuestros lugares preferidos / Salmon Glacier, one of our favorite places

Después de dos noches tomamos el camino de vuelta y volvimos a Hyder a ver si esta vez teníamos más suerte con los osos. Nos pasamos todo el día ahí esperando, tomando mate y durmiendo una siestita al sol. Cuando nos estábamos por ir apareció un oso negro en búsqueda de comida. Camino por el río pero como el caudal de agua era muy bajo los salmones todavía no habían llegado. Un poco decepcionados pero con la esperanza de que en Alaska los pudiéramos ver cazando, nos fuimos a buscar un lugar para dormir. Frenamos en el lago Clement y cocinamos un pastel de papas vegetariano (no porque lo seamos sino porque era lo que teníamos). A pesar de que no le teníamos mucha fe quedó riquísimo!

Dejando huella en Watson Lake

Nos fuimos del estado de British Columbia y entramos a Yukon. El primer lugar que visitamos fue el bosque de señales (The Sign Post Forest). Este lugar es muy conocido ya que gente de todo el mundo que pasa por ahí deja algo de recuerdo, ya sea una placa de su auto, un cartel de su ciudad, una foto o lo que sea. Todo empezó cuando construyeron la Alaska Highway que pasa por allí y uno de los constructores decidió dejar un cartel con el nombre de su ciudad. De a poco se fueron instalando otros carteles con las distancias desde allí hacia las ciudades más importantes del mundo. Nosotros dejamos unos carteles grabados en alpaca hechos por Nico y Joel, unas postales y un paquete de yerba vacía.

En el centro de visitantes pedimos información sobre Yukon y con muchas revistas y folletos en mano, fuimos a buscar un lugar para dormir. Nos metimos en una salida de la ruta que terminaba en un claro en medio del bosque. Preparamos unas arepas y un fogón para calentar malvaviscos con chocolate (una costumbre gringa que adoptamos igual que la mantequilla de maní).

Sign Post Forest en Watson Lake
Sign Post Forest en Watson Lake

Whitehorse: despidiéndonos de Canadá

Llegamos a Whitehorse, parada obligada de viajeros que van o vienen de Alaska. Habíamos visto en Internet que se podía dormir en el Walmart pero no esperábamos encontrarnos semejante cantidad de casas rodantes. ¡Parecía un camping repleto! Y nuestras Kombis parecían muy tiernas y chiquitas al lado de semejantes buses. Y como no pasaban desapercibidas muchos se nos acercaron a hablar. Un grupo de alemanes con algunas cervezas demás y un empleado de Walmart de origen Filipino que nos enseño que en su tierra natal el segundo idioma es el español ya que muchas familias tienen ascendencia española, como la suya que era de apellido Nuñez.

Eran las 11 de la noche, todavía no habíamos cenado y a pesar de haber manejado todo el día no teníamos nada de sueño. No sabemos si era la emoción de sentirnos tan cerca de Alaska o si el sol que todavía había a esa hora era lo que nos estaba desvelando.

Camping en Walmart, Whitehorse
Camping en Walmart, Whitehorse

A la mañana siguiente cuando nos despertamos nos encontramos con una familia de Arizona que habíamos cruzado en Watson Lake y que nos habían comprado postales. Ellos estaban viajando hasta Anchorage (Alaska) donde se iban a quedar a vivir. (En Alaska los volvimos a encontrar y nos dieron una gran sorpresa, pero eso se los contamos más adelante). Ese día, el abuelo de la familia, oriundo de México, nos invitó el desayuno y nos contó un poco su historia.

Como en Canadá no pudimos usar la ducha solar por el clima, tuvimos que aprovechar cada ocasión que surgiera para bañarnos. Como tampoco nos cruzamos con mucha gente que nos invitara a su casa, ni había Parques Nacionales con duchas disponibles, fue complicado conseguir donde bañarnos. Ese día nos levantamos con muchísimas ganas de bañarnos, así que decidimos ir a buscar una ducha. Nos dijeron que fuéramos al centro deportivo de la ciudad y encaramos para ahí. Nos metimos como si fuéramos del lugar y nos bañamos en las duchas de la piscina. ¡Cómo nuevos! Es increíble lo que un poco de agua y jabón pueden hacer al humor de uno.

La última noche

Manejamos todo el día para pasarla la noche cerca de la frontera entre Canadá y Alaska. Frenamos al costado de la ruta y al rato llegó una chica que venía andando en bici con su perro desde Seattle y que nos preguntó si podía acampar cerca de nosotros. Unos minutos después llegó una camioneta con un hombre muy raro que nos dio una mala vibra. Nos preguntó por la chica (a la que ya había visto en la ruta) y cuando le preguntamos de dónde era y a dónde iba dudó mucho en responder. En seguida se fue pero nos quedó una sensación rara, así que le dijimos a la ciclista que viniera con nosotros a dormir a otro lugar que habíamos visto cerca de ahí. Nos mudamos, Maga preparó una torta de banana y todo resultó bien. Esa fue la última noche en Canadá. Al día siguiente frenamos a cargar gasolina antes de cruzar la frontera y en la estación de servicio usamos una manguera para cargar agua en las Kombis y lavarlas un poco así llegaban bien lindas a Alaska. La mujer que atendía el lugar salió a los gritos a decirnos que no podíamos hacer eso pero se tranquilizó un poco cuando le dijimos que le íbamos a pagar. En Canadá algunos no saben de favores.

Y así encaramos para la frontera de Alaska. Y así nos despedimos de esta primera parte del recorrido por Canadá, un país muy grande del que solo conocimos una pequeña y deshabitada parte, donde no tuvimos mucho contacto con la gente pero si pudimos disfrutar de sus imponentes paisajes y naturaleza.

Último día en Canadá / Last day at Canada
Último día en Canadá / Last day at Canada

Para ver más fotos hacé clic acá! Y no te pierdas el video acá!

Canada to the North

We were very interested in knowing Canada. Without having seen too much pictures we could already imagine how it could be: gigantic mountains, millions of pine trees and lakes everywhere. We were right. The nature in this country didn’t stop surprising us at every second.

 Another border and counting…

We couldn’t wait to cross the border. And as always we were nervous. Especially because it was the border of the last country of the trip and the gateway to the final goal: Alaska. Luckily we were not alone. From Seattle we had been traveling with Maga and Joel from Amerikombiando, two cordobeses that started their trip February 2014, and we decided to cross together. We crossed first. We were asked for the passport and the migration officer asked many questions such as where was the vehicle from, how long have we been traveling, how could we pay for the expenses of the trip, if we had returned to Argentina, if we didn´t miss our families, if we carried weapons, etc. When she finished understanding about the trip we have a postcard so she could see our website and she wished us good trip. Maga and Joel where only asked if they were coming with us and that was all. We were in Canada! We parked the buses and started celebrating. Although it was one of the easiest borders we were so nervous because we knew that in Canada people is very strict and you never know if your are going to meet somebody that ruins your dream from one moment to another. Luckily everything gone perfect and we drove to the first (and only) big city of this part of the trip around Canada.

Vancouver: space for everyone

Our friend Marina was waiting for us at Vancouver. She is a very cool Spanish girl who we met in Panama when she was traveling with her boyfriend. While we were waiting to meet her, we parked at the artistic neighborhood and without knowing, in front of a supermarket that had food from all over the world. Coincidence? Of course not. At the minute we parked, people from Central America living there started to talk to us and we felt again that Latin affection that we missed so much. When Marina arrived we four went to her apartment and her roommates Benji and Mimi spent all the afternoon preparing gourmet dishes. Although the apartment was already crowded (with us we were 9 persons), they made space for us and receive us with arms wide open. As it was July 1º and Canada Independence Day we went that night to the downtown to see the firework´s show. there was so many people that when we wanted to take back home the Skyline (is like the metro but goes up in the air), there was such a line that we decided to walked around and wait until it was more uncrowded. The next day we did what we need more when traveling this way: take a hot shower and wash clothes. We also prepared homemade gnocchis and drank Fernet (an alcoholic Argentinean drink that we were saving to have it in a special occasion.

After three good nights of rest we said goodbye to Marina and her roommates and started driving again. There began 15 days of road and driving in the states of British Columbia and Yukon and its incredible landscapes.

Toy Whistler

Our first stop was at this ski center near Vancouver. We walked the little town that consists of pedestrian streets with stores and a big parking lot for the vehicles. Everything seems a movie set, like a model. When the rain started to bother we went back to the buses and hit the road.

Joffre Lakes: first impression of British Columbia

That evening we arrived to the head trail to the Joffre Lakes. As it was late we decided to spent the night in the parking lot there and walk the next day. We cooked delicious pizza from scratch and slept with rain all the night. Next morning we were very lazy but decided to walk the 4 km trail uphill anyway. It was quite tough but totally worth it. The lakes are turquoise and surrounded by a beautiful landscape. After taking some pictures, we went down to the buses and keep on traveling. We drove all the day until we decided to stop in a rest area to sleep. As it was still raining we decided to go to bed early, something that we haven´t done for a long time. As the days are long because the sunset is late, we ended up having dinner at 10 or 11 pm and going to sleep after midnight. That was only a sample of what was waiting for us in Alaska, when it almost never gets dark in summer.

Prince George and the Chilean Santa Claus

The next day we woke up early and drove all day long to Prince George, the biggest city that with crossed after Vancouver. We parked at Walmart, used the wifi and cooked dinner. Just before going to sleep, a Chilean that was living there came to talk to us and gave us a bag full of winter clothes, many kg. of rice and food cans for the trip.

We rise late the next day and after filling the buses with gas and water, we continued driving. The way was one of the most beautiful we had even been. We stopped many times to take pictures of the landscape and the bears that were crossing the road in front of us at all times. We were driving very calm enjoying the view until a police officer stopped us because somebody complaint about our low speed (40 miles p/h). We asked the policeman which was the minimum speed because there were no sings in the road and he told us that the minimum and the maximum was 60 miles/h (?). We explain to him that we couldn´t drive so fast because we had many miles left to go back home and we had to preserve our buses; he asked us to drive the nearest we could to 60 and if not go with the flashing lights on. He told us he expected not to receive another complaint call and let us go. Even though he was nice with us, we can´t understand that somebody called the police to complaint about our speed when we make sing to everybody to let them pass us. Unfortunately, that was not the first time that we had to met rude and intolerant Canadians.   

Smithers: peaceful night

That afternoon we arrive to a little town call Smithers that was after Burns Lake (any similarity with The Simpsons is pure coincidence) and there we found a good place to park and sleep, just in front of the cemetery. As always, Nico and Maga made an excellent meal and after some ghost jokes we ended up sleeping great. The next morning we found hot and free showers in a state campground and return to the road renovated.

That day we saw so many bears on the road that we lost count of them. All of them were black bears that are the most common to see, but we wanted to see (from a proper distance) a Grizzly bear that are bigger, less shy and more aggressive than the black ones. We had to wait until we reached Alaska to see one of those.

Salmon Glacier and a feet in Alaska

When we were in Oregon, we saw in the Internet a picture of Salmon Glacier. In that moment we decided we had to go there either way. A huge glacier that can be seen entirely from the road. No need of paying expensive tickets, with no tours or bookings. Getting there was not so easy but they way was amazing. We saw several glaciers from the road and stopped in everyone to see them better and take pictures. The following one was better than the last one. We took our time and arrived to Steward in the evening. As the Visitor Center was closed we asked the people there how to get to Salmon Glacier. They explained us that we had to cross to Alaska before! What? Alaska? No, we were not prepared to cross yet. The thing is like this: the glacier is in Canada but the only way to get there is to take the road that crosses through Hyder, a little town of the south part of Alaska (see this map to understand better!). We didn´t want to cross the border and face a lot of questions again, but we were told that there was no border control there. We took the indicated road and a few miles later we saw the sings that says “Welcome to Alaska”. It was so easy! Although geographically we were at Alaska, Hyder was not our final goal, and as we didn´t even sleep there we didn´t stick the Alaska flag to the bus. Hyder is a ghost town with nothing but a couple of houses, a post office and closed stores. We went to Fish Creek, a river where every season the salmons swim against the stream to lay their eggs. But more than salmons we wanted to see another show: bears eating. Fish Creek is one of the few safe and free places to see bears in their natural habitat looking for food.  It was about 7 pm and a couple told us that the day before they saw a bear at that time fishing salmon. That day there were no salmon and with no fish no bear. We waited a while and only saw a black bear walking around.

As it was getting late and were missing a few miles to get to the glacier, we returned to the road and drove in a gravel way. The way was winding and steep and we didn´t know how much was left to get to the top, suddenly the glacier appeared. It was 10 pm but it was still clear and we could see like a frozen river that went down in the valley. When we thought that it couldn´t be better, we read a sign that indicated that that part was only the toe of the glacier. We kept on driving very excited until we got to the viewpoint where we could see the entire glacier going down the mountain. We parked in front of it where we stayed for two nights with an astonishing view and without believing where we were. It was the most incredible place we even saw. Every time we looked at it we got energized. The first night we went to sleep very late because we didn’t want to stop enjoying the place. Luckily, in spite of being in front of the glacier, it was not cold at all.  We established our campground there and made it our home for three days. The best thing was that we could see the glacier in all its ways: with clouds, with fog, clear, during the day and the night, from close, from above and even lying in bed. Joel didn´t miss the change to play his piano in front of the glacier for our delight and of all the tourists there. I tried to do yoga in that pacific and inspiring scenery but the huge mosquitoes wouldn´t let me. One day the four of us walked uphill and could see the glacier form another angle. We also talked to the tourists that arrived to take a picture and sold them our postcards and a nice bus driver gave as the remaining food from a tour.

Three days after we took the road back to Hyder and tried again to see bears hunting. We stayed all the day there waiting, taking a nap for turns and drinking mate (typical Argentinean drink that is like a tea) and when we were about to leave a black bear appear looking for food. But as the water level was very low there were no salmon yet. A bit disappointed we went to look for a place to sleep and stopped next to the Clement Lake where we prepared a homemade soya meat and potatoes pie. It was really great!

Leaving our trace at Watson Lake

We left British Columbia state and entered Yukon. The first place we visited was the Sign Post Forest. This place is known because people from all over the world leaves something such as a car plate, a sign of their home town, a picture or whatever. This tradition began when the Alaskan Highway was being built and one of the operators decided to put a sign with the name of his town. We left handmade sings engraved on alpaca by Joel and Nico, some postcards and empty package of yerba mate.  

At the Visitor Center we asked for information about Yukon and with plenty of magazines and brochures in our hands we drove until we found a great place to spend the night. We entered in a small way from the highway and stopped in a meadow surrounded by trees. We cooked arepas (typical Colombian food that we adopted) and made a bonfire to make smores.

Whitehorse: saying goodbye to Canada

We arrive to Whitehorse, a mandatory stop for all travelers that come from or go to Alaska. We had seen in the Internet that it was ok to overnight at Walmart but what we didn´t imagine that was going to be such amount of vehicles camping there! As our buses where the smallest vehicles but the sweetest one, many people came to talk we us: first a group of German boys that had drink a lot of beers and then a nice Walmart employee from Filipinas that told us that there their second language is the Spanish because many families have Spanish ancestry, as his (his last name was Nuñez).

It was 11 pm, we hadn´t have dinner yet and although we had driven all the day, we were not tired. We didn’t know if it was because we were excited to be so near Alaska or if the sun that was still up won’t let us sleep.

The next morning when we woke up we met a family from Arizona that we had already seen at Watson Lake where they had bought us postcards. They were traveling to Anchorage where they were staying to live. (At Alaska we met them again and gave us a great gift, but that you will have to read it in the next article). That day, the grandfather of the family, which was born in México, invited us the breakfast and told us their story.

As in Canada we couldn´t use the camp solar shower because of the weather, we had to take advantage of every chance we had to take a shower. As we didn’t meet a lot of people how invited us to their homes and neither went to National Parks with showers available in this part of Canada, it was very difficult to find a place to have a bath. That day we woke up needing a shower so we decided to look for one. We asked at a gas station and told us we could go to the sports center of the town. We entered the place as we knew it and found the showers of the swimming pool. We went out renewed! It´s incredible what soap and water can make to your mood.

Last night, strange night

We drove the entire day so as to stop near the border between Canada and Alaska. We stopped near the road and a few minutes later a girl that was traveling with her bike and her dog asked us if she could camp next to us. Maybe half an hour later, a man in his car appeared. He asked us if the girl was our friend and told us he had seen her on the road. When we asked him where was he from and where was he going, he doubted a lot. He left immediately but we felt something strange, the guy was so weir we decided to go to another place to spend the night. We told the cyclist to came with us and found a good rest area to park. There Maga cooked a banana cake and everything was peaceful and without worries. That was the last night in Canada.

The next day we stopped to fill gas before crossing the border and we used a hose that was in the gas station to wash our buses. Suddenly the woman of the store started shouting and saying that we couldn´t use that water.  She got calm when we told her we could pay for the water. At Canada some people doesn’t know what a favor is.

And that is how we said goodbye to this first part of the tour around Canada, a very big country which we only travel around a small and unoccupied part, where we didn’t have much contact with people but we did with nature and could enjoy its incredible landscapes.

To see more pictures click here! And to watch the video here!

Anuncios

4 thoughts on “Canadá pa’l Norte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s