Canadá de bajada

((For the English version see below))

Salimos de Alaska por la puerta grande, por la Autopista Top of the World (cima del mundo). Y desde allí, desde bien arriba, volvimos a entrar a Canadá. Los oficiales de migraciones fueron muy simpáticos. Se ve que no todos los días ven a dos Kombis cruzar por esa frontera tan remota. Nos desearon buena suerte y hasta les sacaron fotos a las Kombis. Adiós Alaska!

Dawson City: noche de Auroras Boreales

Para llegar a esta ciudad con tamaño de pueblo que parece detenida en el tiempo hay que cruzar el río Yukon en un ferry que es gratuito. Cuando llegamos al río el ferry estaba por salir y lo agarramos justo. Al cruzar el río y llegar a Dawson City uno siente que se transportó a otra época. Todos los edificios, casas y negocios están hechos de madera y aún se conservan desde la época de la fiebre del oro, cuando toda la región del Yukon cobró protagonismo y empezó a aparecer en los mapas como un destino próspero.

Edificios antiguos de la ciudad
Edificios antiguos de la ciudad

Estacionamos en la calle principal para recorrer el pueblo caminando. No demoramos demasiado pero sí nos entretuvimos tomando fotos y conociendo las historias detrás de cada edificio que denominado como patrimonio histórico. A la noche buscamos un lugar un poco más alejado del centro y arriba en la montaña. Preparamos algo para comer y cuando estábamos por irnos a dormir Nico vio una especie de línea en el cielo. No sabíamos bien que era. ¿Una nube? ¿Una aurora boreal? Les sacamos una foto y nos sorprendimos al ver que en la foto el cielo aparecía verde. ¡Sí, era una aurora! Pero no se parecía a las que habíamos visto en Internet. Por suerte no hacía nada de frío y decidimos quedarnos un rato más afuera y esperar a ver qué pasaba. De repente la línea se empezó a mover, aparecía y desaparecía y formó dos torbellinos medio violetas que bajaban desde el cielo hasta el horizonte. No podíamos creer lo que estábamos viendo, pero eso fue sólo el principio. Esperamos un tiempo más y cuando decidí que me iba a dormir, Nico, Maga y Joel empezaron gritar. Pensé que me estaban haciendo una broma pero cuando salí de la Kombi vi el cielo completamente verde, de un verde flúor. Una especie de ola se movía por arriba de nuestras cabezas. Intentamos sacarle fotos pero era enorme y no entraba en el encuadre. Era mejor quedarse mirando y disfrutando el momento que intentar fotografiarla. Fue increíble. Saltamos y gritamos de alegría, habíamos esperado tanto tiempo para ver una aurora y el día que menos pensamos apareció. Nos quedamos un par de horas mirando, por momentos no se veía bien y por otros volvía aparecer el verde detrás de los pinos. Es algo tan mágico que es difícil de describir.

Luz natural en el cielo canadiense. Foto: Joel Lichtenstein
Luz natural en el cielo canadiense. Foto: Joel Lichtenstein

Al otro día nos fijamos en varias páginas que habría grandes chances de ver auroras nuevamente. Así que nos fuimos al punto más alto de la ciudad, a un mirador donde ninguna luz ni ningún árbol nos iba a molestar. Preparamos las cámaras de fotos y esperamos. Pero como todavía era temprano para que aparecieran nos encerramos los cuatro en nuestra Kombi (esa noche sí estaba más fresca) y vimos la película “Into the Wild”. Ya de madrugada volvimos a ver el cielo pero estaba completamente cubierto de nubes. Nuevamente en las fotos salía verde pero no se podía ver que la aurora estaba detrás de las nubes. Como ya era tarde y el panorama parecía que no iba a cambiar, nos fuimos a dormir.

Whitehorse: mismo lugar, nuevos amigos

Tomamos la ruta que une Dawson City y Whitehorse y luego de dos días de manejo con una lluvia que no daba tregua llegamos a nuestro destino. Como ya conocíamos el lugar, volvimos al club deportivo donde nos habíamos bañado la vez anterior y salimos felices después de una ducha caliente. De allí fuimos a lavar ropa y nos encontramos con una familia de Nelson (provincia de British Columbia) que estaba de vacaciones en su Kombi y que nos invitó a su casa cuando estemos por allí. Pasamos la noche en el Walmart junto a más de 50 motorhomes y ahí conocimos a Mark, un camionero de la costa este de Canadá con el que charlamos un buen rato y nos regaló latas comida para el viaje y un plato de pasta hecho por el mismo con la receta de su mamá.

Nico con Mark y su motorhome
Nico con Mark y su motorhome

Al otro día salimos a dar una vuelta por el centro aprovechando el sol y volvimos a agarrar la ruta hasta llegar a Teslin, un pequeño pueblo donde no hay mucho para hacer. Frenamos a dormir, hicimos unos brownies y al día siguiente pasamos unas horas frente al lago antes de seguir viaje.

Watson Lake: guiso, frío y estrellas

¿Les suena este lugar? Es donde está el Sign Post Forest y donde, unos meses atrás, dejamos nuestro cartel. Volvimos allí y preguntamos en el Centro de Visitantes a dónde podíamos dormir para tener una buena vista del lago. Primero nos mandaron al camping municipal pero después nos dijeron que si íbamos para el aeropuerto podíamos quedarnos por ahí. Decidimos probar la segunda opción y terminamos casi adentro del aeropuerto. No había nadie y encontramos un lugar espectacular frente al lago. Preparamos un rico guiso de lentejas para combatir el frío y esperamos a que aparecieran las auroras. El cielo estaba completamente despejado y estrellado. Vimos un montón de estrellas fugaces pero ninguna aurora. Cuando se nubló nos dimos por vencidos y nos fuimos a dormir, todavía con el cuerpo helado de haber estado tanto tiempo afuera.

Alaska Highway: cascadas, termas y más lluvia

Desde Watson Lake seguimos por la Alaska Highway. El clima no nos acompañaba, no dejaba de llover un segundo, hacía frío y la humedad generaba que todo dentro de la Kombi estuviera mojado. Fueron días largos de manejo sin mucho que hacer más que frenar al anochecer, cocinar algo caliente e ir a dormir temprano. Una de las cosas más interesantes que vimos fueron los enormes bisontes al costado de la ruta durante varios kilómetros. ¡Eran un montón y enormes!

Uno de los tantos bisontes que cruzamos en la ruta
Uno de los tantos bisontes que cruzamos en la ruta

Una noche paramos a dormir frente a las cascadas Smith, llovió toda la noche y al día siguiente no paró ni un minuto. De ahí nos fuimos para las aguas termales Liard de las que habíamos leído mucho. Son termas desarrolladas ya que cobran entrada, tiene baños y cambiadores pero aún se mantienen bastante naturales. Uno puede nadar en las piletas que están rodeadas de vegetación y sentirse en medio del bosque. Si uno sigue el río que se hace cada vez más finito, el agua se va poniendo fría, pero si se va a la otra punta, desde donde nace el agua termal, está tan caliente que es inaguantable. Ese día la lluvia no nos molestó. Era ideal que afuera hiciera frío para poder aprovechar más las termas. Nos quedamos como dos horas metidos relajándonos.

Aguas termales Liar, super naturales
Aguas termales Liar, super naturales

Dawson Creek: el comienzo (o final) de todo

Unos días después llegamos al final de la Alaska Highway en Dawson Creek. El cartel dice que allí comienza la ruta pero para nosotros estaba finalizando. Pasamos por el Centro de Visitantes a pedir información y recorrimos la Villa de los Pioneros donde se conservan casas antiguas y negocios con objetos de la época que ahora son increíbles antigüedades y reliquias. De ahí fuimos a un camping a usar las duchas que fueron de las mejores de los últimos días. Como de costumbre, fuimos al Walmart a pasar la noche. Fue una noche especial ya que al día siguiente Maga y Joel tomaron un camino diferente al nuestro y tras dos meses de viajar juntos, cada uno siguió por su lado. A modo de despedida preparamos unos ricos chilaquiles (comida que adoptamos en México a base de nachos, salsa de tomate y huevos) y compramos helado de postre.

Al otro día nos despedimos de los chicos que agarraron la ruta directo para el este de Canadá y nosotros nos fuimos a visitar una galería de arte y un museo sobre la Alaska Highway donde vimos un documental muy interesante sobre su construcción.

alaska hwy

Alberta y sus maravillosos parques

Hasta ahora sólo habíamos recorrido dos de las 10 provincias de Canadá: British Columbia y Yukon. Alberta fue la tercer provincia a la que entramos, una provincia donde no hay impuestos tan altos a los productos y la gasolina es más barata, al fin un respiro en Canadá! Primero paramos en una ciudad llamada Grande Praire donde preparamos algo para almorzar y cargamos agua en el tanque de la Kombi. En Alberta descubrimos que está lleno de lugares gratuitos creados para que los motorhomes puedan descargar sus aguas negras y llenarse de agua potable. Esa misma tarde, después de un día de muchos kilómetros de ruta, encontramos un buen lugar para parar a descansar. Era un camping al costado de la ruta con bastante barro, sin servicios pero gratis y con suficientes lugares para que estacionen varios autos.

Parque Nacional Jasper

Después de otra noche de lluvia intensa, amaneció despejado, ideal para recorrer Jasper, el primero de los Parques Nacionales que recorreríamos en Alberta. El primer día fuimos hasta al cañón Maligne donde hicimos un sendero que lo bordeaba. De ahí fuimos a dar una vuelta por el lago Pirámide y después llegamos a la pequeña ciudad de Jasper que parece de mentira. Todo es perfecto y prolijo. Nos recordó a la película “The Truman Show”. Vivir ahí debe ser muy tranquilo pero se debe sentir como encerrado en una burbuja. Estacionamos la Kombi en la calle principal y salimos a caminar por el centro. Durante el recorrido se largó a llover pero como todavía había un poco de sol vimos un arcoiris alucinante. Se veía completo, de punta a punta, y con los colores bien nítidos y brillantes, nunca había visto nada así.

Colores del otoño en Jasper
Colores del otoño en Jasper

Ya se estaba haciendo de noche y teníamos que buscar un lugar donde dormir. En USA y Canadá está prohibido dormir dentro de los Parques Nacionales a no ser que sea en un camping oficial. Pero nosotros siempre tenemos el mismo problema: en general las tarifas son muy altas y para conseguir un lugar en esos campings siempre hay que reservar con tiempo (y nosotros nunca sabemos cuando vamos a llegar a un lugar). Encima era fin de semana largo, así que todo estaba lleno. En general lo que hacemos es salir del parque, dormir afuera, y volver a entrar al otro día. El problema es que Jasper tiene más de 200 kilómetros de largo y todavía nos quedaba mucho por conocer. Ir hasta la salida sur (entramos por el norte) implicaba manejar varias horas, manejar de noche y perdernos de ver muchos lugares. Por suerte encontramos un lugar en medio del bosque dentro del parque cerca de unas casas privadas y en frente a un lago donde pudimos pasar la noche sin que nadie nos dijera nada.

El segundo día hicimos una caminata al Valle de los cinco lagos donde descubrimos que todos los lagos eran diferentes en tamaño, profundidad y sobretodo, en color. Desde verde flúor y azul oscuro hasta esmeralda, con líneas de otras tonalidades. Si algo tiene Canadá que ningún otro lugar lo supera son sus impresionantes lagos.

Uno de los lagos del Valle de los 5 Lagos
Uno de los lagos del Valle de los 5 Lagos

El tercer día recorrimos varios kilómetros hacia el sur del parque donde pasamos por la montaña Edith Cavell e hicimos una caminata hasta un glaciar. De allí manejamos hasta el Icefield Center y caminamos hasta otro glaciar, el Athabasca. Como estábamos cerca de la entrada sur del parque, salimos y pasamos la noche en un lugar con una linda vista de un valle. Este fue uno de los parques que más nos gustaron. Todo el recorrido desde que entramos hasta que salimos nos mantuvo atentos y sin desprendernos de la cámara de fotos. Sus montañas nevadas, sus paredes de piedra, sus ríos y coloridos lagos. Todo en Jasper se relaciona con el color. La naturaleza en su máxima expresión.

Parque Nacional Banff

Al otro día entramos a Banff. Lo primero que visitamos fue el lago Peytho que nos dejó impresionados por su color tan turquesa. Otro arcoíris completó el paisaje perfecto. De ahí fuimos al famoso lago Louise que estaba plagado de gente, por eso no nos quedamos mucho tiempo. Ahí teníamos que decidir qué camino tomar dentro el parque: la autopista que tenía buenas vistas de las montañas o un camino un poco más largo pero más tranquilo que iba por el medio del bosque. Tomamos el segundo llamado Bow Valley Parkway y pasamos por el cañón Johnston. El sendero que bordea el cañón desemboca en dos cascadas diferentes que se puede ver bien de cerca.

Lago Peytho en Banff
Lago Peytho en Banff

Otra vez se estaba haciendo de noche y no sabíamos donde dormir. Nos habían dicho que en Banff eran muy estrictos y aplicaban multas a los que vieran durmiendo en sus autos por ahí. Así que cruzamos el parque y salimos por la entrada del sur. El primer pueblo que encontramos fue Canmore donde lo único que hay son hoteles y supermercados. En todos lados estaba prohibido dormir así que tuvimos que alejarnos y salir del pueblo y terminamos parando en la calle de acceso de un club donde comenzaba un sendero y había algunos espacios para los autos de quienes hicieran la caminata. Nosotros no pensábamos hacer el sendero pero el lugar nos vino bien.

Al día siguiente volvimos a entrar a Banff y visitamos el pueblo del mismo nombre que está dentro del parque. Similar al pueblo de Jasper pero un poco más grande. Estuvimos unas horas en la biblioteca pública usando internet y de ahí fuimos para unas cuevas y piscinas naturales que antes se usaban como termas pero que fueron cerradas al público para conservar el ecosistema que vive allí dentro: unos extraños y diminutos caracolitos negros.

Bow Valley Parkway en Banff
Bow Valley Parkway en Banff

Parque Nacional Yoho

Después de las termas, volvimos a cruzar casi todo el parque hasta el lago Louise donde tomamos el desvío para otro parque, Yoho. Dormimos en un mirador muy tranquilo y al otro día recorrimos el lago Esmeralda e hicimos una caminata a las cascadas Wapta. Pasamos la noche fuera del parque en un lindo lugar frente al río y preparamos galletitas de avena en nuestro hornito de camping.

Revelstoke: en busca de las termas secretas

Al llegar a esta ciudad  lo primero que hicimos, como siempre, fue pasar por el Centro de Información Turística. Queríamos averiguar sobre unas termas naturales que nos habían dicho pero que nadie sabe bien donde quedan. Parece que son medio secretas porque quieren que no se llene de gente y mantenerlas así como están, sin desarrollar. Le preguntamos por ellas a la chica de información pero nos mandó a un hotel con spa. Claramente no era lo que estábamos buscando.

De allí nos fuimos a caminar por el mercado de productores orgánicos (Farmer´s Market). Estos mercados están en casi todas las ciudades los fines de semana y los productores independientes pueden ir allí a vender sus frutas y verduras, entre otros productos. En general es mucho más caro que el supermercado porque claro, lo orgánico sale caro. De allí estuvimos un rato en la biblioteca y después buscamos un lugar para dormir. Encontramos un estacionamiento frente a la represa de Revelstoke en un lugar bastante elevado y sin arboles. Cuando nos estábamos por ir a dormir arrancó una lluvia muy fuerte y un viento que sentíamos que iba a tirar la Kombi por el barranco. Por suerte no duró mucho y pudimos descansar bien.

Para salir de Revesltoke hacia el sur debimos tomar un ferry gratuito que cruza vehículos a través de un río. Al llegar al otro lado empezamos a buscar a buscar las termas. Sabíamos de dos lugares distintos pero para llegar a las primera había que manejar varios kilómetros por un camino de tierra. Apuntamos a ir a las segundas y cuando llegamos al camino que desembocaba en ellas vimos una barrera y algunos autos estacionados. Alguien había cerrado el camino al transito y había que caminar 3.5 kilómetros para llegar. No teníamos idea para donde era así que fuimos a ciegas y cantando en voz alta para asustar a los osos ya que estábamos en territorio Grizzly. El camino se bifurcó dos veces y sin saber tomamos siempre la izquierda. Por suerte llegamos a destino, un poco de casualidad, un poco gracias a nuestro instinto y sobretodo gracias a algunas huellas en el barro que pudimos descubrir. Las termas consistían en 3 pequeñas psicinas naturales con agua a diferente temperatura inmersas en medio del bosque. Cuando llegamos sólo había una pareja y pura tranquilidad. Fuimos pasando de piscina en piscina y disfrutando del agua y del lugar que era súper natural y pacífico. Al parecer las termas están dentro de una propiedad privada pero al dueño no le molesta que la gente las use libremente siempre y cuando cuiden el lugar.

Nelson: hogar y amistad

Llegamos a Nelson y fuimos directo a lo de Keinan, Mariposa y Amelia a quienes habíamos conocido en Whitehorse. Nos recibieron con un lindo paseo frente al lago, una comida muy rica y gourmet y pudimos tomar un buen baño y lavar ropa. Nelson nos gustó mucho, es una ciudad muy bonita de un tamaño ideal para vivir. Está rodeada de verdes montañas y del río Kootenay. Sus casas son antiguas y de madera y está lleno de cafeterías y lugares especiales para ir a comer algo. Tres increíbles días de sol nos permitieron recorrer la ciudad a pie y enamorarnos de ella.

Con Keinan, Mariposa y Zuki en su casa de Nelson
Con Keinan, Mariposa y Zuki en su casa de Nelson

Nos despedimos de la familia y fuimos hasta la frontera de Nelway con la idea de cruzar a Estados Unidos, visitar a unos amigos en Washington, conocer Yellowstone y encarar derecho para la costa este. O al menos esos eran nuestros planes, pero antes necesitábamos que nos renovaran la estadía en Estados Unidos ya que de los 6 meses que nos dieron nos quedaban 10 días. Después de 3 horas de espera, una revisión completa de la Kombi y miles de preguntas, nos rechazaron la extensión de la estadía y nos dijeron que sólo teníamos esos 10 días para estar dentro del país. Esta es la versión resumida pero si quieren leer bien todo lo que pasó lo contamos en esta nota. Sin saber mucho que hacer, volvimos a Nelson a lo de nuestros amigos que en seguida hicieron lo posible para levantarnos el ánimo. Nunca me voy a olvidar de la frase de Mariposa: “me parece que necesitamos un gin tonic”. Y si, lo necesitábamos. Al otro día decidimos ir a despejarnos un poco para poder decidir tranquilos y con la cabeza en orden qué íbamos a hacer. Nos fuimos a remar al lago y aprovechar el sol radiante. Volvimos mucho más contentos y bastante decididos con seguir recorriendo Canadá hasta el este y volver a intentar cruzar a Estados Unidos en unos meses.

El rechazo en la frontera fue muy frustrante pero nos sirvió para darnos cuenta que hay gente realmente destacable que no sólo está ahí en los buenos momentos. No sólo Keinan y Mariposa nos volvieron a abrir las puertas de su casa, sino que Lew y Jane, nuestros amigos a quienes habíamos conocido en Ecuador y que íbamos a ir a visitar en Spokane, estado de Washington, decidieron cruzar a Canadá para vernos. Así que pasamos el fin de semana acampando con ellos, su perra Annie y su Kombi. Charlamos mucho, recordamos Ecuador y comimos cosas ricas que trajeron para mimarnos y hacernos sentir bien.

Y así sin más, emprendimos el largo camino desde Nelson hacía la costa este canadiense, muy agradecidos y contentos de que la desilusión inicial del rechazo quedó relegada por las grandes muestras de cariño.

The camping con Lew y Jane
The camping con Lew y Jane

Más fotos acá y el video en este link!

Canada: from the Top of the World to the South

We exit Alaska in the big door, by the Top of the World Highway. From there, from the top, we entered Canada again. The migration officers were very nice. Not everyday they see two VW Buses in that border. They wished us good luck and even took pictures of the buses. Bye Alaska!

Dawson City: Northern Lights night

To get to this city that seems frozen in time you have to cross the Yukon river in a free ferry. When we arrived to the river the ferry was about to leave and we caught it just in time. When you cross the river and arrive to Dawson City you feel that you travelled in time. All the buildings, houses and stores are made of wood and look the same as they looked in the gold rush time when all the Yukon region started appearing in the map as a prosper destiny.

We parked the buses in the main street to walked the town for a couple of hours taking pictures of the old buildings that are now historical heritage. At evening we looked for a place distant from the downtown to get a good sleep. We prepared something to eat and when we were about to got to bed Nico saw a line in the sky. We didn´t know what was it. A cloud? An aurora? We took a picture and got surprised when we realized that the sky in the photograph was green. It was an aurora! But it didn´t look like the ones we had seen in the Internet. Luckily it was not so cold so we stayed outside the buses waiting to see what happened. Suddenly the line started moving, it appeared and disappeared and formed two other lines that looked like purple tornados that were going down from the sky to the horizon. We couldn´t believe what we were seen and that was only the beginning. We waited a few hours more and when I decided to go to sleep, Nico, Maga and Joel started shouting. I thought they were joking but when I got out form the bus I saw that the sky was completely green. A green wave was moving over our heads. We tried to take pictures but was so big that we couldn´t and preferred to keep on looking and enjoying the moment. It was incredible. We jumped and screamed of joy, we had waited so long to see the Northern Lights and that day were a total surprise! We stayed up for a couple of hours more until we couldn´t see them more and it was getting cold. It was so magic that is difficult to describe.

The next day we looked in the Internet that that night there was also a great chance of seen the auroras so we went to the highest point in town to see them better. We prepared the cameras and waited. As it was still early we watched a movie, “Into the Wild” and about 2 in the morning we looked again at the sky but it was very cloudy. We could notice that the aurora was behind the clouds but it was difficult to see it. The weather wasn´t going to change so we have up and went to sleep.  

Whitehorse: same place, new friends

We took the road from Dawson City to Whitehorse and after two days of driving with a heavy rain we finally got to destiny. As we already knew the city we went back to the Canadian Game Center where we had taken a shower the last time. From there we went to the laundry where we met a family from Nelson (British Columbia) who were traveling in their VW Bus and invited us to their house when we arrive there. We spent the night at Walmart with more than 50 RVs and met Mark, a truck driver that gave us a lot of food cans and a pasta dish prepared by him with his mother´s recipe.

Watson Lake: stew, cold and stars

Do you remember this place? Is where the Sign Post Forest is and where, a couple of months ago, we put our sign. We went back to the Visitor Center and asked where we could spend the night near the lake. At first they sent us to the city campground but then they told us we could go to the airport and stay there. We took the second option and drove to the airport. It was empty and we found a great spot to camp in front of the lake. We prepared a good lentils stew to fight to cold weather and waited for the Northern Lights. The sky was totally clear and full of stars. We saw a lot of shooting stars but no auroras. It was getting late and we were tired and very cold so we gave up and went to sleep.

Alaska Highway: waterfalls, hot springs and more rain 

From Watson Lake we kept on driving the Alaska Highway. The weather was very bad, it didn´t stop raining and the cold and humidity made everything inside the bus wet. There were long and tiring days without much to do. Every evening we stopped to prepare something to eat and sleep early. One of the most interesting thing we saw were bisons next to the road for many miles. It was plenty of them and they were huge!

One night we stopped to sleep in front of the Smith River falls. It rained all night long and continued the next day. From there we went to Liard Hot Springs. We had read a lot about them. They are developed hot springs because you have to pay an entrance, there are bathrooms and changing rooms but they still look natural and wild. That day the rain wasn´t a problem. It was great that outside was cold to enjoy more the hot water.

Dawson Creek: the start (or end) of everything

Some days later we arrived to the end of the Alaska Highway at Dawson Creek. The sign says that there the road starts but for us it was ending. We went to the Visitor Center to ask for information about the city and walked the Pioneer´s Village where you can see very old houses and stores with the original objects of that time. From there we took a shower in a campground and, as always, stopped in the Walmart to spend the night. It was a special night because the next day, Joel and Maga were going to take a different way and after traveling together for two months, we separated. That night we prepared chilaquiles (a Mexican food that we adopted) and bought ice-cream for dessert.

The next day we said goodbye to our friends that took the road directly to the east of Canada and we went to an art gallery and then to the Alaska Highway House where we watched a very interesting documentary about its construction.

Alberta and its marvelous parks

Up to now we had only travelled around two provinces of Canada: British Columbia and Yukon. Alberta was the third province, a place where there is no tax and products and gasoline are cheaper. First we stopped in Grande Prairie where we prepared something to eat and fill the tank with water. At Alberta we discovered that there are a lot of free places created for the RVs to dump their waste and fill with clean water. That evening, after driving a lot of miles, we found a good place to stop and rest. It was a camping next to the road pretty muddy, with no services but free and with a lot of parking spots.

Jasper National Park

After another rainy night, dawn was clear, perfect to go to Jasper the first of the National Parks that we were going in Alberta. The first day we went to Maligne Canyon where we took a hike around it. From there we went to Pyramid Lake and then to the little town of Jasper. Everything there is perfect and neat. It doesn´t seem real. It reminded us to the movie “The Truman Show”. Living there must be very peaceful but also we might feel inside a bubble. We parked the bus in the main street and walked the city center. The rain started again but as it was still sunny we could see an amazing full rainbow with very bright colors.

As it was getting darker we had to find a place to sleep. In every National Park of USA and Canada it is prohibit to sleep inside if you are not register in an official campground. For us is always the same problem: the fees are usually very high and to get a spot in the campground you need to book in advance (and we never know when are we arriving). Moreover, it was a long weekend and everything was full. Generally, what we do is going out of the park to sleep outside and enter again the next day. The problem in Jasper is that this park has more than 200 km from one entrance in the North to the other in the South. If we went to the South entrance that day we were going to arrive very late and miss a lot of thing we wanted to see inside the park. Luckily we found a good place to park in front of a lake near some private houses in the middle of the woods of the park where nobody bothered us.

The second day in the park we took a hike in the Valley of the 5 Lakes where we discovered that every lake was different from the other in size, depth and color. From bright green to dark blue and even emerald with different tones. Canada has the best lakes we had even seen.

The third day we drove several miles to the South of the park, we went to Edith Cavell Mountain and hiked to a glacier. From there we drove to the Icefield Center and walked to the Athabasca Glacier. As we were near the South entrance of the park, we exited and spent the night outside in a very nice spot. This was one of the parks we liked most. All the way since we entered stole our attention. Its snowed mountains, its rocky walls, its rivers and colorful lakes. Everything in Jasper was about color. Nature at its best.

Banff National Park

The next day we arrived to Banff. The first thing we visited was Peytho Lake. It turquoise color was breathtaking. Another rainbow completed the perfect scenery. From there we went to the famous Lake Louise that was full of people and we didn´t stay to much. There we had to decide which road to take: the highway that has good views of the mountains or a longer way but quieter and through the woods. We took the second one call the Bow Valle Parkway and stopped at Johnston Canyon. The trail goes around the canyon and leads into two different waterfalls that you can see very close.

It was getting darker again and we didn´t know were to sleep. We had been told that at Banff they were very strict and they could give you a ticket for overnight parking inside the park. So we crossed the park and went out on the south entrance. The first town we arrived to was Canmore where the only things you can see are hotels and supermarkets. We couldn´t find a place to sleep so we had to keep on driving until we found the entrance street of a club. In that street we found a little parking for the ones that were going to take a trail that started there. We weren´t going to hike but that place to park was perfect for us.

The next day we entered Banff again and visited the town with the same name. it is similar to Jasper town but bigger. We spent a couple of hours in the library and then went to a cave and basins that were used as hot springs some years ago. Now they are closed to bathing to keep the ecosystem of the basins: very small and black snails. 

Yoho National Park

After the basins we crossed almos all the park again to Lake Louise where we took the detour to another park, Yoho. We slept in a viewpoint and the next day went to Emerald Lake and hiked to the Wapta falls. We spent the nigh outside the park in a very nice spot next to the river and cooked oat cookies with chocolate in our camping oven.

Revelstoke: looking for the secret hot springs

When we arrive to this city we went to the Visitor Center to ask about some hot springs that we had heard about but we didn´t know how to get there. They are quite secret because somebody is trying to keep them natural and no so touristic. We asked about them but the girl of the Visitor Center sent us to some hot springs inside a hotel with spa. Clearly was not what we were asking for.

From there we went to the local Farmer´s Market. You can find this markets in almost every town during the weekends. The independent producers can sell their fruits, vegetables, honey and other products there. In general, they are more expensive than the supermarket because the organic stuff is always more expensive. From there we went to the library and then looked for a place to spend the night. We found a spot in front of the Revelstoke dam and that night there was a very strong rain with wind, pretty scary.

To leave Revelstoke we had to take a free ferry that crosses the vehicles through the river. When we arrive to the other side we started looking for the hot springs. We knew about two different places but to get to the first one we had to drive from some kilometers in a dirt road. When we arrive to the street that took you to the second hot springs we realized that the street was closed to the traffic and we had to walked for 3.5 km to get there. We started walking and singing very load to scare the bears as we were entering Grizzly country and twice we arrived to forks where we had to decided which way to take. Luckily we arrive to the hot springs in the middle of the forest that consisted in three little pools with different water temperature. We spent there a couple of hours trying all the pools and enjoying the peace. We were told that those hot springs were in private property but the owner let the people use them for free if they look after the place.

Nelson: home and friendship

We arrived to Nelson and went straight to Keinan, Mariposa and Amelia´s house how we had met in Whitehorse. They received us with a nice stroll in front of the lake, a very tasteful and gourmet food and we could have a great bath and do laundry. We really liked Nelson, a noce town with the perfect size to live. It is surrounded by green mountains and the Kootenay river. Its houses are old and made of wood and it´s full of coffee shops and nice places to eat. Three amazing sunny days let us know the city walking.

We said goodbye to the family and went to the border of Nelway with the idea to cross to the USA, visit some friends in Washington, go to Yellowstone and then straight to the east coast. At least those were our plans, but before we needed the migration officers to give us 6 more months to stay in their country as we had only 10 days left of our permit. After 3 hours waiting and answering many many questions and after a complete inspection of the bus the rejected to renew our permit and told us we had only those 10 days left to cross all the country and go to Mexico. This is the short version but if you want to read all what happened there, clic here. Without knowing what to do, we went back to Nelson to ours friends house who tried to lift our spirits. I will never forget Mariposa saying: “I thing we need gin tonic”. Yes, indeed. The next day we decided to rent a canoe and go the the lake to clear our minds. We returned to the house happier, relaxed and with a decision made: keep on traveling in Canada to the east coast and try to cross to the States in a few months.

The refusal at the border was very frustrating but was useful to realize that there are really good people that will be with you also in the bad moments. Not only Keinan and Mariposa received us back in their house, but also Lew and Jane, our friends that we had met in Ecuador and who we were going to visit in Spokane (Washington state), decided to cross to Canada to see us. We spent the weekend camping with them, their dog Annie and their VW Bus. We talked a lot, remembered Ecuador and ate very good things they brought to us to make us feel better.

After this weekend, we started the long way from Nelson to the Canadian east coast, very thankful and happy that the initial disappointment of the reject was replaces by the great displays of affection.

Look at more pictures here and the video here!

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