Fronteras: cuando las cosas no salen como las planeamos

((For the English version see below))

Como siempre decimos, la planificación es algo que no es muy compatible con un viaje de este tipo. A veces pensamos que vamos a estar un día en un lugar y terminamos quedándonos una semana. O al revés. Después de llegar a Alaska, la pregunta obligada de todos era: “¿Y ahora, para dónde van?”. Y tanto preguntaron que nos hicieron pensar y tomamos una decisión: bajar desde Canadá a Estados Unidos e ir para el este para recorrer esa costa hasta Florida donde podríamos embarcar la Kombi hacia Sudamérica. Hace unas semanas los planes cambiaron. No es malo cambiar de planes, es lo bueno de este viaje, tener la libertad de poder hacerlo. El problema es que no fue nuestra decisión, sino que alguien más la tomó por nosotros. Alguien que creyó que no merecíamos cruzar nuevamente a su país y que nos dijo directamente y sin anestesia: “Sólo tienen 10 días para atravesar Estados Unidos y llegar a México”. Bomba de agua helada.

La historia fue así. Estábamos en Nelson (provincia de British Columbia, Canadá), a sólo 50 kilómetros de Nelwey, la frontera con Washington (Estados Unidos). Después de pasar unos días en la casa de una familia que nos hospedó, nos despedimos de ellos y, con los nervios que siempre genera cruzar una frontera, nos dirigimos hacia allí. Cuando entramos a Estados Unidos desde México el 25 de marzo de este año nos dieron un permiso de estadía en el país de 6 meses. De esos 6 meses nos quedaban vigentes sólo 10 días (a pesar de haber estado en realidad menos de 5 meses en USA y más de un mes en Canadá, esos 6 meses siguen corriendo, no se congelan, por lo tanto los días dentro de Canadá se pierden). Nuestro planes eran entrar a Estados Unidos por  el estado de Washington a visitar a unos amigos, recorrer Yellowstone, pasar por Chicago y de allí seguir camino a la costa este para finalmente encontrarnos con nuestras familias que van de vacaciones a Florida en febrero y desde allí embarcar la Kombi y volar a alguna parte de Sudamérica. Por eso pedimos si podrían darnos otros 6 meses así llegábamos a hacer lo que queríamos. Les mostramos el mapa de todo lo que habíamos recorrido hasta ahora y de lo que nos faltaba hacer. Lo primero que dijeron es que no era posible que nos dieran un nuevo permiso de 6 meses si todavía nos quedaban esos 10 días. Como habíamos investigado un poco les dijimos que sabíamos de otros casos que habían pasado por nuestra misma situación y sí les habían entregado un permiso nuevo. Nos pidieron que estacionáramos la Kombi para analizar nuestro caso en particular y al cabo de un rato nos hicieron entrar a la oficina. Nos dijeron que nos sentáramos en un banco donde había unas esposas enganchadas que metían miedo y allí empezó el interrogatorio: cuánta plata teníamos encima y en Argentina, de qué trabajábamos, cómo hacíamos para viajar por tanto tiempo, por qué íbamos a tardar tantos meses en llegar hasta el este, etc. Explicamos todo una y otra vez. Nos pidieron alguna prueba concreta de que efectivamente íbamos a salir de su país, como un pasaje de avión, algún papel de la naviera que fuera a transportar la Kombi, algún comprobante de alguna propiedad que tuviéramos en Argentina, algo. Ellos querían ver un papel. Le dijimos que lo único que teníamos de todo eso era la reserva del hotel de Florida donde nos encontraríamos con nuestros padres en febrero y sus pasajes de avión. Pero como eso lo teníamos en el mail y allí no había internet que pudiéramos usar, no pudimos mostrárselo.

Después nos pidieron que les diéramos todo el dinero que llevábamos encima y contaron centavo por centavo, anotando todo. Nos cuestionaron y miraron desconfiados porque los billetes de dólar que teníamos eran de los viejos, les explicamos que en Argentina y en muchos países de Latinoamérica todavía son más comunes los viejos que los nuevos. Lo que siguió fue la revisión total de la Kombi. Mientras, nosotros seguíamos sentaditos adentro sin poder ver qué estaban haciendo afuera con la camioneta (algo que debería ser ilegal porque pueden poner o sacar cualquier cosa sin ser vistos). Se tomaron un buen tiempo en sacar todo, tirarlo en el piso y volver a meterlo así como les pareció, dejando, por ejemplo, la computadora debajo aplastada por las demás cosas, o bolsos abiertos con todo su contenido afuera. Por supuesto que no encontraron nada sospechoso que pudiera incriminarnos o servir de excusa para negarnos la entrada a su país.

Nos hicieron salir de la oficina y quedarnos afuera parados para que uno de los oficiales pudiera hacer una llamada telefónica a su jefe. Cuando volvimos a entrar y parecía que finalmente nos darían los 6 meses, nos dijo fríamente: “tienen esos 10 días que les quedan para cruzar el país e ir hasta México”. Su jefe, que no nos conoce ni conoce toda nuestra historia, fue quien tomó la decisión final. Alguien que no estaba presente y al que lo único que le importó fue que no teníamos un pasaje de salida de su país. Nos quedamos helados. Intentamos explicarles que con un auto así no podíamos arriesgarnos a hacer tantos kilómetros en tan poco tiempo. Tan sólo con un desperfecto mecánico podríamos demorarnos más y eso implicaba quedarnos ilegalmente dentro del país. Nos dijeron que uno de ellos había llegado a México desde ahí en sólo 3 días y que 10 días eran más que suficientes. Imposible hacerles entender. ¿Cómo hacer para abrir esas mentes cerradas? Yo me puse a llorar sin parar. No podía creer que alguien así nos arruinara nuestros planes de un minuto a otro. Sentimos unas ganas gigantes de estar en casa.

Permanecimos un buen rato ahí tratando de entender y decidiendo que hacer. Ellos querían que nos fuéramos inmediatamente pero necesitábamos estar seguros antes de tomar una decisión: ¿nos arriesgábamos a llegar a México en 10 días? Pero una vez en México no íbamos a querer volver a subir de nuevo hacia la costa este, eran muchísimos kilómetros de más. ¿Y si volvíamos a Canadá, dejáramos que se vencieran esos 10 días y volvíamos a intentar entrar para que nos dieran un permiso totalmente nuevo? Pero si no nos daban ese permiso tendríamos que volver a Canadá otra vez y levantaría sospechas en la frontera canadiense estar entrado y saliendo tanto. Ninguna opción nos cerraba.

Allí empezaron las contradicciones. Primero nos dijeron que si queríamos volver a tener 6 meses de estadía debíamos volver a Argentina y esperar 6 meses ahí para poder volver a entrar. Es decir, recién en marzo del año que viene podríamos volver a intentar entrar a Estados Unidos. Pero por otro lado nos decían que si íbamos hasta México podíamos probar entrar desde ahí, porque ahí “las cosas son distintas”, más flexibles supongo. Les preguntamos qué podía pasar si intentábamos volver a cruzar a Estados Unidos desde Canadá en un par de meses teniendo algún pasaje de avión que mostrara que no nos íbamos a quedar a vivir allí. Nos dijo que no podía asegurarnos nada pero que podría ser que nos dejaran cruzar. Aunque dejó bien en claro que no volviéramos en intentarlo por esta misma frontera porque él nos iba a decir que no, otra vez, sin importar lo que llevemos.

Después de casi 3 horas, nos fuimos con la cabeza baja y con una bronca inmensa. No sabíamos que hacer, estábamos tan desanimados que sólo deseábamos volver a casa. Tuvimos que volver a hacer la entrada en Canadá donde nos preguntaron por qué no habíamos cruzado a Estados Unidos y les explicamos toda la situación. Nos pidieron que bajáramos para hacernos algunas preguntas, revisaron todo nuestro Facebook y se entusiasmaron con el viaje y las fotos. Por suerte ellos fueron mucho más amistosos y no sólo nos dejaron cruzar de nuevo a su país sino que nos dieron 6 meses más para recorrerlo, sin que siquiera los hayamos pedido.

Volvimos a Nelson donde Keinan y Mariposa volvieron a recibirnos en su casa por otros dos días, nos levantaron el ánimo y nos ayudaron a aclarar las ideas y tomar una decisión. A pesar del mal momento, sabemos que un tropezón no es una caída, vamos a volver a intentar cruzar a Estados Unidos desde la costa este canadiense en unos meses y, probablemente, con un pasaje de salida y algunas otras pruebas concretas que demuestren que ni en pedo nos quedamos a vivir en Estados Unidos. Que quede claro que no lo íbamos ni lo pensamos hacer!

La decisión de no renovarnos los 6 meses fue tomada por solo un estadounidense que no entendió nuestro viaje. Y queremos aclarar que no por eso “todos los gringos son iguales”. Meter a todos los estadounidenses en la misma bolsa es ridículo, es generalizar, es estereotipar. En EE.UU. hicimos grandes amigos y tuvimos la suerte de conocer increíbles personas. Muestras concretas de solidaridad no tardaron en llegar: a penas volvimos a Nelson les escribimos a nuestros amigos Lew y Jane a quienes conocimos durante nuestro paso por Ecuador e íbamos a ir a visitar en Washington contándoles lo que había pasado. Sin dudarlo nos dijeron “nos vamos para ahí” y cruzaron a Canadá para pasar unos días con nosotros.

Una vez más sentimos y volvimos a confirmar que las fronteras son esas líneas imaginarias que sirven para dividir al mundo y a las personas. Son lugares donde uno siente unos nervios terribles a pesar de no tener nada que ocultar. Donde uno tiene que decir lo que los otros quieren escuchar. Y donde una persona, en pocos minutos tiene el poder de hacer y deshacer a su antojo los planes del resto. Deberíamos poder ser libres de elegir dónde ir, estar, trabajar y vivir y no ser condicionados, marcados o discriminados por nuestro lugar de nacimiento.

 

When things don´t go as planned

As we always say, planning is not very compatible with this trip. Sometimes we thing we are going to stay for one day in a place and we ended staying for one week. After arriving to Alaska, the question was: “and now, where are you going?” And people asked that so many times that made as thing and make a decision: go down from Canada to USA and go to the east to travel down the coast up to Florida where we could ship the bus to South America. Some weeks ago plans changed. Is not bad to change plans, is the good thing about this trip, to have the freedom to do it. The problem was that it wasn´t our decision, somebody else decided for us. Somebody that thought that we didn´t deserve to cross to his country again and that only said: “you have only 10 days to cross USA and arrive to Mexico”.

The story was like this. We were in Nelson (at British Columbia province), only 50 km away from Nelway, the border with Washington (USA). After spending some days in the house of a family that received us, we said goodbye and with the nerves that we usually have before crossing a border, we drove that way. When we entered the States from Mexico the 25 of March they gave us a permit that said we could stay 6 month in USA. Of those 6 months we had only 10 days left (in fact we had only been in the country for less than 5 months and more than a month in Canada, but those days keep on running, they don´t freeze when you go to Canada, you lost them). Our plans were to entered the States from Washington, visit some friends there, go to Yellowstone, then Chicago and finally get to the east coast to meet our parents in Florida next February. From there we would ship the bus and fly to South America. That is why we asked the migration officers if they could give us a new permit of 6 months. We showed the map of all the route so far and with the places we wanted to go in the next months but the first thing they said was that it was not possible to make a new permit if we had still 10 days left. As we had search, we told them that we knew about some other people that were in the same situation than us and that they could have a new permit. They asked us to park the bus and wait there. We waited without talking to each other and some minutes later they told us to enter to the office. They told us to seat down in a bench that had handcuffs attached that were scary and the questions started: how much money did we had there and back home, where did we work, how we managed to travel for so long, why did we need so many months to travel across the States, etc. We explained everything many times. They asked for evidence that showed we were going to leave their country such us plane tickets, the shipping booking, some property we had in Argentina, something. They wanted to see a paper. We told them the only thing we had was the booking of the hotel our parents and we are going on February and their plane tickets. But as we had it in our e-mail and there was no Internet we couldn´t show it.

After that they asked us for all our money and counted every cent we had, taking notes of everything. They questioned why the bills were the old one and we had to explain that in Argentina and other Latin American countries those are the most common ones. Next thing was a complete search of the bus. While we were still sit inside the office without seeing what they were doing outside with our bus (which should be illegal because they can put or take out anything without witnesses). They took their time to take everything away, leave it on the floor and then the put everything away but as they wanted to, for example leaving the computer under all the heavy things. Of course they didn´t find anything suspicious that could incriminate us or be an excuse to refuse the entrance to their country.

They made us go out of the office and stay stand up outside to let one of the officers call his boss. When we entered again and it seem that they were going to give us a new permit of 6 months, he finally said: “you have only those 10 days left to cross all the country to Mexico”. His boss that doesn´t know us and that doesn´t know our story was who made the decision. Someone that wasn´t there and that the only thing he cared about was that we didn´t have an exit ticket. We tried to explain them that with a vehicle like ours we couldn’t drive so many kilometers in only 10 days. If we had only one problem with the engine we could have got stuck in their country illegally. They told us that one of them had gone to Mexico from there in only 3 days. It was impossible to make them understand. How could we open their closed minds?  I started crying and couldn´t stop. I couldn´t believe that somebody had just ruin our plans from one minute to another. We wanted to be home.

We stayed there for a while trying to understand what had happened and deciding what to do. They wanted us to leave immediately but we had to be sure before making a decision: we should try to get to Mexico in 10 days? But in Mexico we were going to be very far away from the east coast of USA. If we go back to Canada, let the 10 days expire and try to cross in another border asking for a whole new permit? The officer told us that that was a good option but the problem was that if in the US border they reject to give us the new permit and we had to go back to Canada, the Canadian officers will think there is something strange going on. We didn´t like the options.

There started the contradictions. First they told us that if we wanted to have more 6 months to visit their country we had to go back to Argentina, wait there 6 months and come back. We would be able to try again in March of next year. On the other hand they also told us that if we went to Mexico we could tried to enter again to the States from there because there “things are different”, I think they meant more flexible. We asked them what could happen if we try to cross again from Canada in a couple of months having an exit ticket to show that we don´t want to stay there to live. The male officer told us that he couldn´t guarantee that they will let us cross but that it might be an option. Of course he said clearly that we shouldn´t try to cross in his border again because he won´t let us pass.

Three hours later we went out of the office very sad and angry. We didn´t know what to do, we were so disappointed that we only wanted to go back home. We had to return to the Canadian migration office to cross again to Canada where we were asked why we didn´t cross to the States and explain everything. They asked us to enter the office to ask more questions, they looked at the pictures of our Facebook and got enthusiastic about the trip. Luckily, they were nicer and they gave us 6 more months to be in Canada, even though we didn´t ask for so much time.

We went back to Nelson where Keinan and Mariposa received us back in their home for another couple of days, they lifted our spirits and help as clear our ideas and options so as we could make a decision. Although the bad time, we know that a stumble is not a fall and we will try to cross again in a couple of weeks in the east coast and probably with a plane ticket that shows that there is no way we are going to stay in the USA to live.

The decision of not giving 6 more months it was made but only one American that didn´t understand our trip. And we want to get clear that not because of this single person “all gringos are the same”. In the States we made great friends and we met amazing people. Concrete signs of solidarity appeared right away: when we returned to Nelson we wrote to our friends Lew and Jane who we met in Ecuador and we were going to visit in Washington. We told them what happened and without doubting they told us: “we are going to visit you to Canada”. So they crossed the border to camping with us during the weekend.

One more time we confirmed and felt that borders are those imaginary lines that only divide the world and the people. Borders are places where you feel nervous even though you have nothing to hide. Where you have to say what others want to listen. Where a person in a few minutes thinks he knows you and has the power to decide what to do with your plans. We should have the freedom to choose where to go, to be, to work and to live without being determined by our place of birth.

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4 thoughts on “Fronteras: cuando las cosas no salen como las planeamos

  1. Queridos chicos cuantas peripecias ! me imagino la impotencia que se siente ,cuando un personaje les dice: ” por aquí no ” ! después de tanto andar ! Bue….como dicen “lo que no te mata , te fortalece “….pensemos que es asi . Y con la calidez de uds.volvieron a encontrar a sus amigos ! Bsss

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