Canadá: Ulula Quebec

((For the English version see below))

Nos despedimos de Ontario y nos adentramos en Quebec, la provincia más distinta a todas las demás de Canadá.

En Quebec nos maravillamos con los colores del otoño. Nunca vimos una gama de colores tan amplia en un solo árbol: las hojas van desde el verde al rojo oscuro pasando por el  amarillo, el naranja y hasta el fucsia.

En Quebec los carteles de la ruta y las calles no están en inglés, sino en francés.

En Quebec hay una importante influencia francesa y es la única provincia francófona. No todos los quebecoises saben hablar inglés.

En Quebec a los largo de los años se llevaron a cabo varios referéndums para que sus pobladores decidieran si se independizarían de Canadá, pero siempre resultaron negativos (aunque por una diferencia muy estrecha).

En Quebec uno siente que salió del continente americano por un rato.

En Quebec la bandera del país es reemplazada por la de la provincia en casi todos lados.

En Quebec la reina de Inglaterra no es bien recibida, nosotros sí.

Montreal: amigos y  lluvia torrencial

Lo primero que hicimos al llegar a Montreal en un día inusualmente caluroso fue pasar por lo de Santi, un ex compañero del colegio de Nico al que no veía desde hacía 12 años. El vive con su novia Alexandra que es peruana y nos recibieron con empanadas caserísimas y galletitas también caseras con dulce de leche. A la noche salimos con ellos por el centro a dar una vuelta mientras nos contaban un poco de la ciudad. Por momentos tuvimos que refugiarnos porque la lluvia descargaba con fuerzas pero entre tanta charla casi ni nos dimos cuenta de lo mojados que estábamos. Terminamos tomando una cerveza en un barcito y de ahí fuimos a buscar un lugar para estacionar y pasar la noche que fuera lo suficientemente céntrico como para dejar la Kombi al día siguiente y poder recorrer la ciudad caminando. Nos fuimos al Parque La Fontaine y después de dar varias vueltas y descifrar los carteles que prohíben el estacionamiento en casi cualquier lado, encontramos un lugar perfecto.

Al día siguiente amaneció despejado y aprovechamos para recorrer el centro. Fuimos al Montreal Antiguo donde está el casco histórico y los edificios de estilo francés. Pasamos por el Puerto Viejo, por el Mercado Bonsecours, por la Basílica Notre-Dame y terminamos dentro del Underground City. Una ciudad subterránea que se usa sobretodo en invierno cuando las temperaturas llegan a -20 grados Celsius o menos. Todo el sistema de transporte está conectado con esta ciudad que al entrar uno se siente como en un centro comercial. Hay negocios de todo tipo y la estación central de trenes. Al no tener ventanas es difícil saber qué hora es y es, a su vez, muy fácil perderse si no estás acostumbrado a circular por ahí.

Antes de volver a la Kombi fuimos a un lugar típico a comer la famosa Poutine, la comida típica de Canadá. No es nada muy especial ni elaborada pero sí bien rica y poco sana. Consiste en un plato de papas fritas con una salsa especial y queso derretido. Además podés agregarle otras cosas como panceta, cebolla, champignones, crema, carne, lo que se te ocurra. Nosotros le agregamos de todo.

Como todavía era temprano para encerrarnos en la Kombi, fuimos a dar una vuelta por el Parque La Fontaine y aprovechamos los últimos minutos de sol del día (sol que no volvimos a ver en semanas).

Vista de Montreal desde el Monte Royal / View of Montreal from Mt. Royal
Vista de Montreal desde el Monte Royal / View of Montreal from Mt. Royal

Al día siguiente pasamos a comprar unos bagels que nos recomendaron, aunque no fueron nada del otro mundo, y manejamos hasta el Monte Royal desde donde se tiene una linda vista de la ciudad. A penas estacionamos, un grupo de jubilados que se bajaba de un bus turístico rodeó la Kombi. La guía del grupo nos explicó por qué tanto entusiasmo con la Kombi: eran alemanes, del país que vio la primera Kombi nacer. Aprovechamos a vender algunas postales y nos quedamos un par de horas más en el mirador hasta que se largó de nuevo la lluvia, que no paró hasta el domingo (y recién era jueves). De ahí pasamos por el Cementerio del Monte Royal que fue inaugurado en 1852 y entramos al Oratorio Saint Joseph, un lugar icónico de peregrinación que llama la atención por su gran tamaño. Su cúpula de 97 metros de altura es la segunda más alta del mundo.

Saint Joseph Oratory
Oratorio Saint Joseph / Saint Joseph Oratory

Como la lluvia no paraba, decidimos ir a refugiarnos a una biblioteca y cuando estábamos allí nos escribió Daniel, un marroquí que vivió en muchos países y al que habíamos conocido unos días atrás en un área de descanso de la autopista. Nos dijo que nos esperaba en su casa para ir a comer a la noche y, de casualidad, estábamos muy cerca de ahí. Esa noche fuimos con él, su mujer Vanusa que es chilena y un amigo canadiense, a tomar unas cervezas y de ahí a comer unas costillitas a la barbacoa espectaculares. Para no dormir de nuevo en la calle, Daniel nos dijo que estacionemos en la entrada de su casa.

Cena con Daniel, Vanusa y Ale / Dinner with new friends
Cena con Daniel, Vanusa y Ale / Dinner with new friends

El viernes vivimos un rally gastronómico completo. Desayunamos en lo de Dani café, bagels y tiramisú y fuimos al mediodía a lo de Nadine, una señora que vio la Kombi cerca de su casa y nos escribió por Facebook contándonos que en 1986 ella había viajando con su marido en Kombi por Canadá y USA. Nos dijo que le gustaría conocernos y nos invitó a almorzar a su casa, donde también estaban sus vecinos Roland y Aline quienes también habían viajado por América en su camioneta. Comimos una fresca ensalada con mango, una rica tarta de salmón y de postre una torta de almendras y miel. Después de casi 5 horas de charla sin parar, nos despedimos y fuimos a lo de Santi y Ale donde pasamos una noche argentino-peruana. Comimos pizzas caseras y papa a la Huancaína y tomamos Fernet, pisco y chicha morada. Nos reímos mucho y sentimos que estábamos rodeados de amigos de toda la vida.

Almuerzo con amigos en Montreal / Lunch with Nadine, Aline and Roland
Almuerzo con amigos en Montreal / Lunch with Nadine, Aline and Roland
Noche Argentino-Peruana en Montreal
Noche Argentino-Peruana en Montreal

Esa noche, a pesar de haber dormido en la calle, estuvo muy silencioso y dormimos tan bien que nos despertamos casi al mediodía. Como seguía lloviendo nos fuimos un rato a otra biblioteca a conectarnos a Internet y a la tarde agarramos la ruta. No manejamos más de una hora cuando tuvimos que parar porque no se veía nada por la lluvia. Así que frenamos en un Walmart donde nos fuimos a dormir temprano.

Al otro día tomamos el Camino del Rey que une Montreal con la ciudad de Quebec y pasa a través de varios pueblitos pintorescos. Nos tomamos nuestros tiempo para recorrer y finalmente llegamos a la capital de la provincia.

Quebec City: viaje exprés a Europa

Llegamos a la ciudad de Quebec y como ya era tarde para recorrer, fuimos a Walmart a pasar la noche. Al día siguiente estacionamos más cerca del centro y salimos a conocerlo a pie. Primero caminamos por una calle peatonal en uno de los barrios más lindos y turísticos llamado Basse Ville. De ahí fuimos al Mercado del Viejo Puerto y pasamos frente al Parlamento. Desde ahí entramos a la ciudad amurallada que se encuentra sobre una colina y tiene una buena vista del río. Quebec y Campeche (en México) son las únicas dos ciudades amuralladas de Norteamérica. Caminamos por sus callecitas de adoquines llenas de tiendas y restaurantes, pasamos por la Basílica Notre-Dame (la tercera que visitamos con el mismo nombre) y por la Citadelle (o ciudadela que es el edificio militar más antiguo de Canadá). Terminamos el recorrido frente al hotel Fairmont Chateau Frontenac que parece un enorme castillo. Al día siguiente subimos 396 escalones para ir desde la costanera donde habíamos dejado estacionada la Kombi hasta el Hotel Concorde en el centro. En el último piso del hotel hay un restaurante giratorio desde donde se puede ver toda la ciudad. El hotel, además, tiene un ascensor panorámico que va por afuera, pero estaba cerrado porque había mucho viento. Ese día el frío era terrible. Caminamos para entrar en calor y a cada rato entrabamos en algún lugar donde la calefacción te ahogaba.

Por las calles de la ciudad vieja de Quebec / Old Quebec streets
Por las calles de la ciudad vieja de Quebec / Old Quebec streets

Al día siguiente cuando nos despertamos estaba nevando! A pesar de haber dormido adentro de la Kombi no tuvimos frío, pero ya no quedaba casi nada por recorrer en Quebec así que nos fuimos para Montmagny. En el camino frenamos a sacar fotos de la nieve que ya cubría algunas casas y campos.

Camino nevado rumbo a Montmagny / Snowed road in our way to Montmagny
Camino nevado rumbo a Montmagny / Snowed road in our way to Montmagny

Montmagny: un pedacito de nuestra tierra

“¿Para qué van a Montmagny si no hay nada?” nos preguntaron un par de veces. Viajando aprendimos que el lugar menos pensado puede ser de lo mejor del viaje. Como contamos miles de veces, nos ha pasado de llegar a un lugar donde hay muchas cosas para ver y conocer, pero no tener un espacio para estacionar o no poder relacionarnos con nadie. Ese lugar termina siendo uno más del mapa. También vivimos todo lo contrario: pasar por un pueblo remoto en donde parece que no hay nada interesante, y conocer gente increíble que hace que nos quedemos por varios días.

La elección de ir para Montmagny (pronúnciese “Momañí”) fue simple: Jacqueline, que es paisana nuestra, nos escribió por Facebook para invitarnos a su casa. Sin dudar dijimos que sí y para ahí encaramos. Nos dijo que cuando lleguemos no iba a haber nadie, pero que su casa estaba abierta, que entremos, que nos pongamos cómodos y que nos veíamos a la tarde cuando volvieran de trabajar. ¿Cuánta gente es capaz de hacer eso? A pesar de que ya estamos viajando hace más de dos años no deja de sorprendernos la confianza que nos brinda la gente que ni nos conoce. Ese día llegamos muertos de frío después de una mañana de nevada, lo primero que vimos fue un cartel de bienvenida que habían puesto para nosotros los Bolatti en el frente de la casa. Al entrar en seguida nos invadió la calidez de la casa y de sus dueños. Dora quedó estacionada en la puerta durante varios días y la verdad es que no la extrañamos demasiado. Cuando decidimos ir a Montmagny no nos imaginábamos que íbamos a pasar casi dos semanas ahí y que nos costaría tanto irnos. Jacque y Fer y sus hijas Trini y Julia nos recibieron como si fuéramos parte de su familia. Nos mimaron con comidas argentinas que tanto extrañábamos, nos dieron un cuarto calentito todo para nosotros, nos atendieron como reyes y, sobre todo, nos hicieron sentir como en casa. Nos divertimos mucho charlando con ellos y nos encantó poder conocer cosas de su vida, su historia y ser parte de su familia. Montmagny pasó de ser un lugar perdido en el mapa, a ocupar un espacio muy especial e importante en nuestro corazones.

Durante las semanas que pasamos ahí, además de descansar, dormir bien calentitos y ganar varios kilos, salimos a pasear y festejamos Halloween. El primer día fuimos a ver a los l´oie blanche, los gansos blancos que vienen desde el ártico canadiense hasta la costa este de Estados Unidos y frenan en Montmagny para comer y juntar energías. Esta masiva concentración de gansos no se encuentra en ninguna otra parte del mundo y puede llegar a haber hasta 800.000 juntos.

Otro día fuimos con Jacque y Fer al Museo Marítimo en L’Islet y cuando llegamos, el barco al que se puede entrar estaba ambientado de terror. A pesar de que ya estamos grandes, un poco nos asustamos y nos fuimos tentados de risa. Durante la tarde abrimos las puertas de la casa a todos los niños que pasaron a pedir golosinas durante horas y los esperamos disfrazados. Para hacerla completa, a la noche fuimos a una casa del terror de donde salimos corriendo porque un hombre nos perseguía con una motosierra. Nos cagamos hasta las patas pero fue muy divertido!

Barco fantasma / Ghost boat
Barco fantasma en Halloween / Ghost boat at Halloween

Como los días en Montmagny fueron casi todos (por no decir todo) nublados y fríos, mucho no salimos de la casa calentita y cómoda. Un día hicimos un roadtrip con Fer y Julia aprovechando que ellos tenían que ir hasta la ciudad de Quebec y fuimos a recorrer la Ile d’Orleans (Isla de Orleans) y a la basílica de Sainte-Anne-de-Baupré. Otra tarde recorrimos el pequeño centro de Montamgny caminando y la fuimos a visitar a Jacque a su trabajo. Además de comer comida argentina como milanesas, medialunas, tarta de espinaca y carne al horno, también preparamos arepas y plátanos, comida bien caribeña para tratar de combatir el frío. La última noche fuimos al único barcito del pueblo a tomar algo y escuchar a un músico local y el domingo Jacque preparó un gran brunch (desayuno-almuerzo) de despedida. Antes de partir, salimos todos a dar una vuelta en la Kombi que habíamos dejado un poco abandonada y a sacar un par de fotos.

Las despedidas no son el mejor momento de un viaje, siempre cuestan. Pero con el tiempo uno aprende un poco a despegarse y pensar en lo que vendrá. No solemos estar tristes, no somos de los que lloran al decir adiós.  Irnos de un lugar siempre es nuestra elección, sentimos que llegó el momento de seguir camino. En este caso nos pasó algo diferente. El invierno se estaba acercando y no nos iba a esperar, así que teníamos que empezar a bajar para evitar quedar atrapados por la nieve. Todavía no habíamos sentido que nuestros pies necesitaran moverse, pero teníamos que arrancar igual y despedirse fue más duro que otra veces. Ese nudo en la panza que te agarra sólo significa una cosa: que lo que viviste no fueron unos días más de tu vida, significa que alguien dejó su huella en vos, que algo cambió. La tristeza que genera una despedida se combate con el recuerdo de los días felices y el agradecimiento por tanto amor recibido. Los Bolatti fueron grandes responsables de que se nos cayeran algunas lágrimas al irnos. Partir no sólo significaba dejar un lugar en donde tan bien nos sentimos, sino enfrentarnos a los que venía: cruzar la frontera.

Con los Bolatti en el cartel del pueblo / With the Bolatti´s family at Montmagny
Con los Bolatti en el cartel del pueblo / With the Bolatti´s family at Montmagny

Después de días de descanso, los nervios volvieron a invadirnos. Si bien estábamos más preparados que la otra vez para cruzar a Estados Unidos, uno nunca está tranquilo hasta estar del otro lado. Así, con toda esta mezcla de emociones y muy movilizados, nos despedimos de Quebec. Así volvimos a enfrentarnos a nuestro miedo de ser rechazados. Así nos fuimos de Canadá después de 3 meses de recorrerla de punta a punta. Así entramos otra vez a Estados Unidos, más confiados que nunca. Y así volvimos a sentir que teníamos todo el mundo por delante.

 

Ulala Quebec

We said goodbye to Ontario and got into Quebec, the most different province of Canada.

In Quebec we were wondered about the colors of the fall. We had never seen so much colors in one single tree: the leaves range from green to dark red, through yellow, orange and even fuchsia.

In Quebec the signs of the streets and road are in French, not in English.

In Quebec there is an important French influence and is the only francophone province. Not every Quebecoise knows to speak English.

In Quebec over the years were held several referendums for the people to decide whether they want to separate from the rest of Canada or not, but they resulted negative every time (although with a very short difference).

In Quebec you feel that you are out of the American Continent for a while.

In Quebec the national flag is replaced by the province flag in most of the places.

In Quebec, the Queen of England is not well received, we are.

Montreal: strong rain and friends

First thing we did when we arrived to Montreal in an unusual hot day was to go to Santi´s house, a former schoolmate Nico had not seen for 12 years. He lives with his girlfriend Alexandra that is Peruvian and they received us with homemade empanadas and delicious cookies. That night we went out to the downtown to walk around and know the city. We talked so much that we didn´t realized that we were getting wet because of the rain. We ended up having a beer in a bar and from there we went to look for a place to park and spend the night. We went near the park La Fontaine and after driving for several minutes and try to understand the complicate signs of parking, we found a perfect spot.

The next day it was sunny and clear and we walked to the Old Montreal where the French style buildings are. We walked to the Old Port and the Bonsecours Market, to the Notre-Dame Basilica and finished in the Underground City that most people use it in winter when temperature is -20º Celsius or less.  All the transport system is connected with this Underground City that looks like a huge mall. You can find stores of everything and the main train station. As there are no windows is difficult to know what time is it and is very easy to get lost if you are not used to walk in there.

Before going back to the Bus we went to eat Poutine, the typical Canadian dish. Is not very special or elaborate but very tasty and not healthy. It consists in fried fries with cheese and gravy and we can add whatever you want: bacon, onions, mushrooms, cream, meat. As it was still early to get into the Bus, we walked around the park La Fontaine and enjoy the last minutes of sun of the day (sun that we didn´t see again in weeks).

The next day we stopped by to buy some bagels that were recommended but they weren´t great. We drove all they way up to Mt. Royal to look at the great view of the city. When we parked a group of retired people surrounded the Bus and started taking pictures. They were from Germany, the country that saw the first VW bus born. We decided to spend the morning there selling postcards until the rain started again (rain that didn´t stop until Sunday, and it was Thursday). From there we went to the Mt. Royal´s Cemetery that was opened in 1852 and then we entered to the Saint Joseph Oratory, an iconic place of pilgrimage that stands out for its size. Its dome is 97 meters high and is the second highest in the world.

As the rain wouldn’t stop, we decided to go to a public library and while there, Daniel wrote to us and told us to go to their house. We had met him a couple of years ago in a rest area, he was born in Morocco but lived everywhere. That night we went to have dinner with him, his wife Vanusa that is Chilean and his Canadian friend Alex.

On Friday we lived a gastronomic rally. We had breakfast at Daniel´s house with bagels, coffee and tiramisú, at noon we went to Nadine´s house to have lunch. Se saw the bus on the street and wrote to us on Facebook telling us that she had travelled with her husband in the same bus 30 years ago. She invited us to had lunch to her house and she also invited her neighbors Roland and Aline who had also travelled in a van. We had a fresh mango salad, an excellent salmon pie and an almond and honey pie for dessert. After 5 hours of talking about trips, we said goodbye and went to Santi´s and Ale´s department where we spent an Argentinean-Peruvian night. We ate homemade pizzas, Huancaína potatoes, we drank Fernet (Argentinian drink), pisco and chicha morada (both Peruvian drinks). We laughed a lot and we felt we were surrounded with lifelong friends.

That night we slept in the street was it was very quiet and we woke up near noon. As it was still raining we went to a library and the took the road. We drove less than an hour but the rain was so heavy that we had to stop and spent the night in a Walmart.

The next day we took the Chemin du Roy (the King´s Road) that unites the city of Montreal to Quebec and goes through several small towns. We took our time driving in that way and finally arrived to the capital city of the province.

Quebec: express trip to Europe

We arrived to Quebec City and as it was late to walk, we went to Walmart to spend the night. The next day we parked near the Old City and went to Basse Ville, one of the most beautiful neighborhoods. From there we went to the market of the old port and walked in front of the Parliament. From there we entered to the walled city that is in the top of a hill and has a nice view of the river. Quebec and Campeche (in Mexico) are the only two walled cities of North America. We walked its nice little streets full of stores and restaurants, we entered in the Notre-Dame Basilica (it was the third church that we visited with the same name) and went around the Citadelle (a citadel that is the oldest military building of Canada). We ended our tour in front of the Fairmont Chateau Frontenac Hotel that looks like a huge castle. The next morning, we climbed 396 steps from the parking lot to the Hotel Concorde to visit the last floor where there is a restaurant with an excellent view. The hotel has also a panoramic elevator that goes in the outside of the building but it was closed because of the wind. That day was terrible cold. We walked to get warm and entered in every store we could were the heat was too strong.

The next day when we woke up it was snowing! Although we had slept inside the bus we weren´t cold. We said goodbye to Quebec and went to Montmagny.

Montmagny: a piece of our land

“Why are you going to Montmagny if there is nothing to see?” we were asked a couple of times. Traveling we learned that the place less thought may be the best of the trip. As we told thousands of times, sometimes happens that we arrive to a place where there are a lot of things to do but we don´t have where to park o we can´t relate with anybody. That place ends up being one more on the map. We also lived the opposite: arrived to a remote town that seems there is nothing interesting to do but we meet amazing people that made us stay for a couple of days.

The choice to go to Montmagny was simple: Jacqueline, that is also from Argentina, wrote to us on Facebook to invite us to their home. Without a doubt we told her yes and went that way. She told us that the house was going to be empty when we arrive but that the door was open and that we could meet when they came back from work. How many people is capable of doing that? In spite we have been traveling for more than 2 years we get surprise every time something like this happens, how can people that doesn´t know us can trust their house to us. That day it was freezing and we were very cold.  When we arrived the first thing we saw was a welcome sign in the door of the Bolatti´s house. In the moment we got in we could feel the warmth of the house and its owners.   

We parked Dora in front of the house for a couple of weeks and we really didn´t miss her much. When we decided to go to Montmagny we didn´t imagine that we were going to spend almost two weeks and that was going to be so hard to leave. Jacque and Fer and their daughters Trini and Julia received us like part of their family. They spoilt us with Argentinian food that we missed so much, they gave us a warm and cosy room, they treated us like kings and, specially, they made us feel like home. We had a lot of fun talking with us and we loved knowing about their life and history. Montmagny went from being a lost place on the map, to occupy a very special and important space in our hearts.

During the weeks we spent there, besides resting, sleeping great and gaining a few pounds, we went out and celebrate Halloween. The first day we went to see the l´oie blanche, the White geese that go from the Canadian Artic to the east coast of USA and stop in Montmagny to eat and rest. You can´t find this massive concentration of geese anywhere else and there can be up to 800,000 at the same time.

Another day we went with Fer and Jacque to the Maritime Museum at L’Islet and when we arrived, the boat of the museum was set as a terror house. Although we are old for those thing, we entered anyway, got pretty scared and went out laughing. During the afternoon we disguise ourselves and opened the doors of the house to all the kids how came to ask for “Trick or Treat”. During the night we went to a terror house from where we ran out because a man chased us with a chainsaw. It was freaking scary but fun!

As the days at Montmagny were cloudy and cold we didn´t went out much of the house. One day we went to Fer and Julia to Quebec because they had to go to the dentist and drove to the Ile d’Orleans (Orlean´s Island) and then to the Sainte-Anne-de-Baupré Basilica. Another day we walked the downtown of Montmagny and visited Jacque in her work. Besides the Argentinian dished we had such us milanesas, croissants and spinach pie, we also prepared arepas and plantain, food typical from the Caribean to fight the cold weather. The last night we went to the only bar of town to listen to local music and have a drink and on Sunday, Jacque prepared a great brunch. Before leaving, we all when to take a ride in the bus.

Farewells aren´t the best moment, they are always hard. But with time you learn to take off and think about what will come. We usually don´t get sad when we say goodbye. Leaving is always our decision when we feel that is the moment to keep moving. This case was different. Winter was getting close and it won´t wait so we had to start going south. We hadn´t felt yet the need to move but we had to go anyway and saying goodbye this time was very hard. That thing we felt in our stomachs it only meant one thing: that what we had lived there were not a few more days of our life, it means that someone left their mark on us, that something changed. The sadness that generates a farewell is fought with the memory of happy days and the gratefulness for so much love received. The Bolatti´s family were responsible for causing some tears to fall on our way out. Departing not only meant leaving a place where we felt so well, but facing to what was coming: crossing the border.

After days of rest, the nerves invaded us again. Although we were more prepared to cross to the United States, you are never calm until you get to the other side.

And like this, with all that mix of feelings and very moved, we said goodbye to Quebec. And like this we had to face our fear of being rejected again. Like this we went out of Canada after traveling around it for 3 months. Like this we entered the USA, more confident than ever. And like this we felt again that we had all the world ahead for us.

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