Un viaje a la verdadera Cuba 2: Santa Clara-Cienfuegos-Trinidad

En la primer nota sobre Cuba te contamos todo lo que necesitás saber antes de viajar a este país. En la nota anterior relatamos qué hicimos, dónde nos quedamos y cómo llegamos a La Habana y Matanzas. Seguí leyendo para enterarte cómo siguió el recorrido por Santa Clara, Cienfuegos y Trinidad.

Santa Clara

Llegar a Santa Clara no fue fácil. El lunes salimos de lo de Manolo en Matanzas bien temprano y caminamos, esquivando ofertas de taxistas insistentes, hasta la terminal. A penas llegamos encontramos una guagua que estaba por salir a Colón, punto intermedio entre Matanzas y Santa Clara. Sin dudarlo nos subimos pero ya no había asientos vacíos, así que viajamos 1 hora y media parados por 30 MN. En Colón esperamos sentados en una esquina hasta que llegó el camión, un bicho cuadrado, metálico y ruidoso cuyo único asiento consistía en un angosto tablón de madera. 2 horas y media después de un viaje agotador donde nuestro cuerpo estaba acalambrado, bajamos cerca de la terminal de Santa Clara. Ahí esperamos una hora a que Peter, nuestro amigo, pudiera sacar un pasaje en el Viazul que salía al día siguiente para La Habana. La espera fue improductiva ya que en lugar de venderle el pasaje lo anotaron en una lista de espera. Como el bus viene desde la otra punta del país, Santiago de Cuba, hay que ver si cuando llega ahí tiene asientos vacíos. Al final terminó arreglando el viaje con un taxista que le cobraba lo mismo (20 CUC) y lo buscaba por la puerta del hostal.

Combinamos varios medios de transporte para ir de una ciudad a otra

Durante la espera en la terminal conocimos a un señor que nos ofreció alojamiento cerca del centro. Como nos cayó bien fuimos con él y en el viaje en carreta hacia el hostal nos contó un poco de su vida. El hostal llamado La Bodeguita del Medio (como el famoso, concurrido y decepcionante bar de La Habana) era la casa de Soledad, un caserón antiguo de techos altos con dos habitaciones de alquiler.

A la tarde salimos a recorrer la ciudad. En Santa Clara todo gira en torno a la figura del Che Guevara, allí se encuentran sus restos además de varios monumentos y esculturas. Él es uno de los héroes de Cuba, cada vez que decíamos que éramos argentinos había una única respuesta: “Argentinos, de la tierra del Che!”. Caminamos por la plaza principal donde está el hotel Santa Clara Libre que todavía conserva en su frente los disparos perpetrados contra la guardia del ex presidente Batista y visitamos el Museo del Asalto al Tren Blindado donde un grupo de hombres le dieron el primer gran golpe al gobierno de Batista, capturando un tren militar de 22 vagones con 350 militares y armas en 1958. A la noche, los chicos se comieron una pizza y yo opté por un vasito de helado. Grave error. Esa noche me la pasé vomitando y ahí me di cuenta que la vez anterior que había vomitado en La Habana, también había comido helado.

Museo del Ataque al Tren Blindado. Vagón por fuera y por dentro

Al día siguiente fuimos temprano a visitar la fábrica de Tabaco (4 CUC por persona, sacar el ticket en el hotel Santa Clara Libre). Yo no pude entrar de lo mal que me sentía así que me quedé sentada afuera, los chicos recorrieron y aprendieron sobre el proceso manual y artesanal de la fabricación de habanos. Como deben saber, el ron y los habanos son parte de la cultura cubana y eso se lo toman muy a pecho. Como les contamos antes, el ron se consigue en todos lados y es más barato que el agua. Los habanos también se ofrecen por doquier y en cualquier lado se puede fumar, hemos visto gente arriba de buses, en restaurantes y en comercios cerrados fumando tranquilamente.

Desde la fábrica nos tomamos una carreta para volver a lo de Soledad, nos despedimos de Peter que se fue para La Habana ya que al día siguiente salía su avión, y yo me acosté en la cama para intentar recuperarme. La noche anterior no habíamos dormido nada entre mis vómitos y el maldito y ruidoso gallo de la vecina, así que pensamos en salir a buscar otro lugar donde pudiéramos descansar mejor. Al final solo nos cambiamos de habitación, Soledad y su ayudante me dieron un té, Nico salió a comprar algo que pudiera comer sin que me cayera mal y yo me limité a dormir todo el día. La mañana siguiente ya estaba recuperada y caminamos hasta la terminal a tomarnos un camión a Cienfuegos.

Hospedaje en Santa Clara:

*Hostal Bodeguita del Medio, Sra. Soledad: habitación con una cama grande y una chica, baño privado, AC y heladera a 20 CUC la noche. Calle Alemán #173 entre Candelaria y San Cristóbal.

Cienfuegos

Demoramos 2 horas en hacer 60 kilómetros pero finalmente llegamos. Bajamos del camión y salimos a tocar puertas para encontrar alojamiento. Una señora nos invitó a pasar a su casa pero como no tenía lugar llamó a una amiga que nos buscó para llevarnos a la suya. Era justo en frente de donde nos habíamos bajado del camión, le preguntamos si esa era la parada general de camiones y nos dijo que a veces frenaban ahí. Mala señal. Acordamos quedarnos dos noches, la primera por 20 CUC y la segunda por 15 CUC. Dejamos nuestras cosas y salimos a caminar. Recorrimos el Paseo del Prado y caminamos por la peatonal hasta el parque José Martí, nombrado así en honor el pensador más importante y reconocido de Cuba que debe tener más monumentos en el país que cualquier otra persona. En el parque justo estaba la Feria del Libro así que dimos vueltas por los puestitos. Todos tenían los mismos libros y a precios muy bajos. Encontramos un paladar donde comimos un buen plato completo por 30 MN, aunque al pagar intentaron cobrarnos 50 MN cada plato.

Parque José Martí

Esa noche fue una tortura, a las 4 am llegó el primer camión y se estacionó frente a nuestra ventana con la música al máximo. Empezó la vida de la ciudad con el vendedor de pastelitos, los gritos del destino del camión, las frenadas, los bocinazos y el humo negro que entraba a la habitación. Se le sumó el griterío del criadero de pájaros y palomas del vecino y una sirena que se disparó reiteradas veces. Unas horas después estábamos levantados y camino a buscar otra casa para hospedarnos por una noche. No exageramos cuando decimos que no pudimos dormir nada, y no es que no estemos acostumbrados al ruido. Hace 2 años y medio que dormimos en la calle, a merced de sus sonidos. Estamos más que acostumbrados a eso, a la luz que se filtra desde temprano y a dormir sobre un colchón finito. Pero esto pudo con nosotros. Después de preguntar en varios lugares donde los precios no bajaban de 30 CUC, encontramos a Inés. Enseguida nos conquistó con su simpatía, algo que veníamos buscando desde hacía rato en las casas particulares pero que nos había costado un poco encontrar. Lo que sentíamos hasta ese momento es que no habíamos podido romper la barrera de turista. Nos veían como clientes, huéspedes y el trato era sobretodo formal y distante, muy diferente de lo que esperábamos. Inés no sólo nos bajó el precio de 30 a 20 CUC, sino que pudimos relajarnos y charlar un buen rato, ella nos mostró fotos y videos de su familia y nosotros le contamos del viaje que estábamos haciendo y le regalamos una postal de la Kombi. A la señora de la otra casa le tuvimos que decir que habíamos cambiado de planes y que nos íbamos de la ciudad. Nos dio pena decirle que habíamos dormido muy mal y que por eso nos cambiábamos de casa, no quisimos que se sintiera mal.

Dejamos todo en lo de Inés y nos fuimos caminando a Punta Gorda, un lindo paseo que bordea el malecón a lo largo de 4 kilómetros, desde el centro hasta llegar a una antigua mansión que hoy funciona como restaurante (entrada 2 CUC con bebida incluida). Cienfuegos es conocida como La Perla del Sur y lo pudimos comprobar. Su estilo arquitectónico tiene influencia francesa de las familias que la fundaron en 1819 y sus antiguas casas son una invitación constante a sacar la cámara de fotos. A la tarde volvimos a lo de Inés a dormir una siesta, teníamos sueño acumulado y esta vez era Nico el que se sentía mal. ¿Adivinen qué había comido el día anterior? Sí, helado! Habíamos recorrido todas las farmacias del lugar buscando algo para el dolor de estómago o al menos bicarbonato para mezclar con soda y limón, pero la búsqueda fue en vano. No había en ninguna parte. Inés le preparó un té natural con una planta de tu terraza y funcionó muy bien.

Camino a Punta Gorda

Al atardecer subimos a la terraza a tener otra vista de la ciudad y de ahí caminamos hasta la plaza a hacer una de las cosas que más nos gustan: mirar. Como el último año lo pasamos entre Estados Unidos y Canadá donde las ciudades no suelen tener una plaza principal como centro de reunión y donde es difícil encontrar una vereda porque la mayoría maneja en lugar de caminar, extrañábamos mucho la vida en la calle. En Cuba todo pasa en la calle. Las casas tienen sus puertas y ventanas abiertas, que son una invitación a mirar para adentro y a la vez una forma de compartir la rutina. La gente disfruta de sentarse en la entrada de su casa a charlar con los vecinos y mirar la gente pasar. Nosotros también lo disfrutamos. Conocimos a los personajes del pueblo que parecían sacados de un cuento y regalamos algunas de las cosas que habíamos llevado (jabones, shampoo, ropa, etc.).

Al día siguiente, después de tomarnos un jugo de piña que nos dio Inés y de despedirnos, pasamos por la panadería y caminamos hasta la terminal para tomarnos un bus a Trinidad. Nos dijeron que no había camiones que hicieran ese recorrido ni tampoco guaguas. La única opción era el Viazul que salía 6 CUC por persona. Al final arreglamos ir en taxi compartido por el mismo precio.

 Hospedaje en Cienfuegos:

*Casa de Inés María: habitación con una cama grande, AC, TV, heladera, secador de pelo, baño privado (muy lindo) y terraza con vista por 20 CUC la noche. Calle 41 #5601 entre 56 y 58. E-mail:  inesmarialeon@yahoo.es

Trinidad

Llegamos a una de las ciudades más lindas y más visitadas de Cuba y, como siempre, salimos a patear sus calles en busca de alojamiento. Casi todo estaba lleno y en una de las casas nos recomendaron ir a lo de Mary. Nos acompañaron hasta ahí y reservamos la habitación sólo por 2 noches porque después estaba ocupada.

Con los años Trinidad se convirtió en uno de los destinos preferidos por los turistas que la eligen sus calles adoquinadas, sus coloridos edificios de estilo colonial y su variedad de lugares para comer. Esto le ganó su nombramiento como Patrimonio de la Humanidad. A su vez, lamentablemente, provocó que sus precios aumentaran mucho y que ya casi no queden lugares para comer en moneda nacional. Ni los propios cubanos logran pagar menos de 3 CUC por un plato. El hospedaje también es más caro que en otros pueblos del interior a no menos de 30 CUC la habitación en el área del casco histórico (25 es lo mínimo peleándola).

Después de dejar nuestras cosas en la habitación, salimos a caminar por el centro. Subimos a la torre del Museo de la Lucha Contra Bandidos desde donde se tiene una vista muy linda de la ciudad, caminamos por la plaza mayor que está frente a la iglesia Santísima Trinidad, recorrimos la feria de artesanías que se extiende serpenteando por varias cuadras y subimos las famosas escalinatas frente a la Casa de la Música, donde de noche se junta la gente no sólo para escuchar música sino para tomar un trago o simplemente pasar el rato. A la tarde fuimos a comer a La Botija, un restaurante pequeño y muy turístico (de noche hay que hacer fila para entrar) pero barato. Comimos una hamburguesa de cerdo enorme y muy rica por 3,50 CUC. En comparación a los otros restaurantes del estilo es el más barato y la comida muy buena.

Las calles de Trinidad

Después de una buena noche de descanso, salimos al día siguiente temprano para la playa Ancón que está a 10 minutos de Trinidad. Podés llegar de varias formas: en bicicleta (el alquiler cuesta 6 CUC por el día y son 12 km hasta la playa), en taxi compartido (2 CUC por persona sólo ida) o en bus turístico que sale a determinadas horas y el pasaje ida y vuelta cuesta 5 CUC. Nosotros fuimos en taxi que compartimos con unas chicas. La playa Ancón es realmente preciosa. Agua transparente, sin olas y nada fría, arena blanca y palapas (sombrillas de paja) distribuidas a lo largo de la costa para uso publico y gratuito. Rápidamente nos instalamos debajo de una palapa y pasamos el día ahí disfrutando de la tranquilidad, descansando los pies después de varios días y aprovechando el sol radiante. A la tarde nos tomamos otro taxi y regresamos a la ciudad a darnos una ducha y volver a dar una vuelta por sus calles de noche.

Playa Ancón, un paraíso

La mañana siguiente, al despertarnos, un taxi nos estaba esperando en la puerta para llevarnos a otra casa. Las señoras que nos habían llevado a lo de Mary ya tenían preparado otro lugar para nosotros. Nos pareció un poco raro que nos buscaran sin consultarnos, pero como no teníamos nada arreglado, fuimos igual. Nos subimos y el taxista nos dijo que la otra casa que era de la hermana de las señoras estaba a sólo unas cuadras, pero nosotros veíamos que cada vez se alejaba más. Lo primero que pensamos cuando llegamos a lo de Niurys fue “esto es lejísimos” y no nos gustaba mucho la idea de estar tan alejados de todo. Niurys nos mostró su casa y enseguida nos conquistó. Nos dimos cuenta que en realidad no era tan lejos, que a 4 cuadras estaba el parque Céspedes, uno de los principales y que para llegar al casco histórico sólo había que subir un par de cuadras más. Lo bueno del barrio de Niurys es que era muy tranquilo, la habitación que alquila es muy linda, espaciosa, con balcón y ella es un encanto. Nos quedamos horas charlando como viejos amigos y nos contó su historia que era muy interesante. Ella es abogada y hasta hace tres meses había sido la Directora de Justicia de Trinidad. Un gran cargo con un sueldo muy pobre: no más de 400 MN al mes, es decir unos 16 CUC o lo que es lo mismo, 16 dólares. Como eso no le alcanzaba para mantener a su hija y darle la vida que quería, decidió renunciar al trabajo que tanto le gustaba y poner en alquiler la habitación de la hija que con tanto esfuerzo construyó. Ella nos contaba que no le gustaba este trabajo, que le daba vergüenza tener que ser “comerciante” y cobrar, que no servía para eso y que siempre terminaba dandole de comer gratis a los turistas (a nosotros no nos cobró nada por el almuerzo y el desayuno y si no se lo recordábamos, hasta casi se olvidaba de cobrarnos la habitación).

La renta de la habitación le permite facturar al menos 20 CUC al día. Ella nos explicó que en Cuba uno no puede trabajar para el estado y a la vez ser cuentapropista, es decir que si sos maestro no podés dar clases particulares por tu cuenta, si sos medico no podés atender por privado o si sos abogado no podés ser consultor o rentar habitaciones. Por eso que tuvo que renunciar y no pudo combinar ambas cosas. Su pareja tuvo el mismo problema. Él es Ingeniero Industrial pero trabaja como taxista. En Cuba uno no elije ni que comer, ni con que vestirse ni de qué trabajar. Muchos jóvenes o se quieren ir del país o buscan trabajar con el turismo, no se permiten pensar en su verdadera vocación porque, si las cosas no cambian, saben que no van a poder ejercer, que el estudio es un esfuerzo en vano ya que pidiendo 1 CUC por día a los turistas en la calle van a tener mejor sueldo que un médico. Cada vez más gente busca estos trabajos por cuenta propia relacionados al turismo porque es como pueden tener mejores ingresos y una mejor vida y esto va a terminar generando que cada vez haya menos empleados públicos, algo que sin dudas no es bueno para un país donde casi todos los empleos que no son relacionados con el turismo, son públicos. Hay mucha diferencia en la forma de vida entre la gente que puede sacar provecho del turismo -o tiene familiares en el exterior enviando dinero- y los que son únicamente empleados del estado. Los primeros cobran en CUC ya sea por el alquiler de habitaciones, por trabajar como taxistas, por hacer visitas guiadas, etc. y pueden acceder a más productos, comer en restaurantes turísticos, tomarse vacaciones, viajar al exterior. Esto a su vez les da una mejor calidad de vida así como más y mejores oportunidades de crecimiento y prosperidad. Mientras que los segundos se tienen que limitar a usar su sueldo en Moneda Nacional, comprar lo que la libreta de alimentos les ofrece y no pueden pensar en nada a futuro. La libreta de racionamiento es un subsidio que tienen los cubanos para adquirir productos básicos de comida, higiene y limpieza. En la libreta figuran los productos y la cantidad que corresponde por persona al mes, que no es suficiente. La gente tiene que ir a las tiendas, carnicerías y panaderías designadas para esto y no reciben los alimentos 100% gratis sino que tienen que pagar un pequeño monto en MN. Algunos de los alimentos que recibe una persona por mes a través de la libreta son: 5 huevos, 125ml de aceite, 5kg de frijoles, 2kg de azúcar, 3,5kg de arroz y algunos gramos de algún tipo de carne.

Foto de la libreta de Niurys y su hija Daniela

Al ser abogada y sabiendo que Cuba es un país con niveles bajísimos de inseguridad, le preguntamos a Niurys si la población penal era alta y, para nuestra sorpresa, dijo que sí. Nos explicó que los delitos más comunes son estafar o intentar estafar al turista y el sacrificio y faenado de ganado mayor (es decir, matar vacas o caballos, uno sólo puede comprar la carne en lugares del estado). Sí, suena muy ridículo, pero la realidad es que Cuba es un país muy seguro. De todos los países que recorrimos, fue donde más tranquilos nos sentimos al salir a la calle y hasta caminar de noche con la cámara de fotos encima. Es muy raro que alguien robe y creemos, que esto se debe principalmente a dos cosas: la falta de armas y drogas y el control del estado. Al turista lo consideran intocable ya que es gracias a él como pueden hacer una diferencia en los ingresos. Si Cuba tiene mala prensa en cuestiones de seguridad, los turistas dejarían de ir y sería muy malo para el país que prácticamente no recibe divisas del exterior salvo por las exportaciones de azúcar, ron y tabaco. A diferencia de los que muchos pueden pensar, en Cuba no vimos miseria. En una sola oportunidad vimos a una persona durmiendo en la calle en La Habana y eso fue todo. Al tener garantizada (al menos de forma básica) la comida y la salud, la mayoría de las personas logran vivir con estabilidad el día a día.

Niurys también nos contó que no sólo la salud es gratuita y libre para todos los cubanos, sino que también las cirugías estéticas son gratis, algo que nos pareció totalmente innecesario. Si bien uno puede quedarse tranquilo de que ante cualquier enfermedad va a ser atendido por los mejores profesionales, el problema es la falta de medicamentos y demás suministros médicos. Nos contaba que si uno debe quedarse internado se tiene que llevar de su casa las sábanas y hasta un balde para bañarse.

A pesar de todas estas cosas, Niurys dice que ella es Revolucionaria, miembro del Partido Comunista y defensora de Fidel. A diferencia de lo que piensan los cubanos exiliados, mucha gente en la isla quiere y apoya a Fidel. Amarlo u odiarlo, esa es la cuestión. Todo depende en que posición estabas antes de la Revolución. Para las familias más acomodadas de la época, fue un destructor de hogares y trabajos, para los que menos tenían, fue una salvación.

Después de tan extensa charla donde ni notamos la cantidad de horas que habían pasado, Niurys y Made, la señora que la ayuda con la cocina y limpieza, nos invitaron con un rico almuerzo con picadillo (carne molida), arroz, frijoles, batata y pescado. Después de dormir una siesta y esperar que el sol bajara un poco, salimos de nuevo a caminar por el centro. Subimos hasta la Ermita La Popa, una vieja iglesia que está en ruinas y donde le están construyendo un hotel al lado. Desde allí se tiene una buena vista de la ciudad y se ve hasta el sol poniéndose sobre el mar, el mejor lugar para ver el atardecer. Ya de noche, de camino a la casa nos compramos una pizza y volvimos a lo de Niurys donde, después de otro rato de charlas, nos fuimos a dormir. Al otro día nos prepararon un rico desayuno con chocolatada, café y sándwiches de queso, nos despedimos y un taxi nos vino a buscar para llevarnos de vuelta a La Habana. Nos dio pena haber ido a lo de Niurys justo en nuestra última noche, nos hubiera gustado conocerla antes porque ella fue quien nos hizo sentir más cómodos y con quien mejor pudimos conectar, algo que sentíamos que no habíamos podido hacer con nadie desde que aterrizamos.

Con Niurys y Made antes de irnos

Hospedaje en Trinidad:

*San Judas Tadeo, casa de Mary y Urbano: habitación con una cama grande y una chica con TV, AC, baño privado y heladera, cerca del centro a 25 CUC. Calle Jesús Méndez (Alameda) 65 A, entre Smith y Colón. http://bookingtrinidad.com/sanjudastadeo/

*Casa de Niurys: habitación amplia con una cama grande (muy cómoda) y otra chica, baño privado, AC, heladera y balcón a 20 CUC la noche. Es un poquito más lejos del centro pero vale la pena hospedarse allí y conocer a Niurys. Calle A #37-A (Reparto Armando Mestre entre 1 y Frank País).

***

Si bien intentamos conocer la Cuba no tan turística, no pudimos adentrarnos en lo más puro de Cuba ni tampoco llegar hasta Santiago, una de sus ciudades principales. Nos quedamos con ganas de conocer más y sabemos que uno no termina de conocer y comprender a un país y a su gente si no se queda viviendo allí un tiempo y adoptando una rutina como los locales. Por eso, no nos queremos dar de expertos en nada, simplemente buscamos compartir nuestro viaje para cualquiera que pueda estar interesado en hacer algo parecido. Claro que se puede visitar Cuba yendo a los mejores hoteles y tomando excursiones como contábamos al principio de la nota, pero en nuestra opinión uno se pierde de lo mejor que tiene ese país que es el poder hablar con la gente y que te cuenten desde su propia experiencia como es vivir en Cuba. Para nosotros fue muy enriquecedor y necesario tener su punto de vista ya que al haber pasado los últimos meses en Miami conocimos a muchos cubanos que se habían exiliado y buscado un nuevo hogar en Estados Unidos. La gran mayoría de ellos nos hablaron muy mal de su país de origen, no tienen interés en volver ni si quiera de visita y les quedó un gusto amargo por todo lo que vivieron ahí. Claro que no hay que juzgarlos y es comprensible esa actitud porque ellos vivieron una realidad que los afectó personalmente. Pero está bueno tener la otra campana, la opinión de esa gente que todavía está en la isla y que vivió y vive todo de otra forma. Nos dio verdadera satisfacción regresar a Miami y poder contarles a nuestros amigos cubanos nuestra experiencia en su país, con sus cosas buenas y sus cosas malas.  A todos ellos los incentivamos a que viajen, a que una vez allí intenten ver las cosas de la forma más objetiva posible, a que analicen la situación y tal vez critiquen los errores pero también reconozcan las virtudes, a que dejen de lado los rencores para permitirse descubrir las riquezas de su tierra y así conocer o recuperar sus raíces.

***

 No te pierdas el video de Cuba acá y las fotos las podés ver haciendo clic acá!

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7 thoughts on “Un viaje a la verdadera Cuba 2: Santa Clara-Cienfuegos-Trinidad

    1. Ahora estamos los tres en Miami nuevamente y si todo sale bien, la semana próxima Dora se va en barco para Cartagena, Colombia y nosotros vamos en avión a encontrarla allá! 😬

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  1. Con un interés especial , lei las impresiones de uds de Cuba, porque no es lo mismo caminarla y hablar con su gente , que estar en un super hotel ( si los hay)….
    y no mas helados cubanos !

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  2. Como dice Marta no mas helados cubanos!!!!Espero que ahora esten bien , pero les puedo decir que todo lo que contaron de Cuba es realmente fascinante, Pensar que la gente tiene que alquilar un cuarto de su casa para poder vivir un poco mejor, es triste.Nunca lo habia oido como tampoco todos sus cuentos respecto a medios de transporte y demas.Me alegro que ya esten cerca de Dora para seguir y poder visitar y contar de otros lugares.Un beso inmenso para los dos.

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