¿Por qué viajar en Kombi?

“Se te prende fuego a las dos cuadras”. “Con eso no llegás ni a la esquina”. “Se recalienta mucho”. “Es imposible conseguir los repuestos”. “Es muy chica para vivir tanto tiempo”. Estos y otros mitos los derribamos en esta nota.

Una de las preguntas que más nos hicieron durante el viaje es por qué viajan en Kombi. Esta pregunta la hace, por un lado, la gente que nos cruza en las calles, y por otro, aquellos que están por emprender una aventura como la nuestra y quieren buscar información para decidir qué vehículo elegir. Los fanáticos, coleccionistas del modelo y expertos en la marca tienen un miedo en común: “en algún momento me va a dejar tirado”. En Estados Unidos encontramos las mejores Kombis, completamente restauradas, con mucho dinero invertido y preparadas hasta como para ganar una carrera pero ese miedo hace que no las usen mucho. Hasta que ven a Dora (nuestra Kombi) -que como muchas otras Kombis viajeras es la prueba de que estos bichos sí que se la bancan- y se quedan pensando. Para todos aquellos que todavía siguen en la duda, respondemos algunas preguntas más en detalle.

Dora, una guerrera a 5.000 metros de altura en el Volcán Chimborazo, Ecuador

¿Por qué elegir una Kombi?

Cuando nosotros estábamos investigando sobre posibles vehículos para hacer el viaje, vimos que la Kombi era una de las favoritas. Nunca habíamos tenido ni manejado una y tampoco éramos fanáticos de la marca (con el tiempo conocimos un poco más el mundo Volkswagen y todo lo que esta familia significa). Para nosotros era sólo la típica y simpática camionetita hippie. Pero no podía ser que la usaran para viajar sólo por ser simpática, así que nos pusimos a indagar un poco más. Hoy, a dos años y medio de haber salido de viaje, podemos confirmar todas esas razones que escuchamos antes de salir y agregar algunas más:

*Se consiguen repuestos en todos lados: si la Kombi es brasilera, como la nuestra, esto es cierto. Al menos nosotros no tuvimos problema en conseguirlos en todo el continente americano y de hecho hay más oferta que en Argentina. En México y en USA puede que algunas piezas no coincidan ya que los repuestos que se consiguen en esos países son en su mayoría para Kombis mexicanas o alemanas y no tanto para sudamericanas, pero siempre algo se puede inventar, adaptar o mandar a fabricar.

*Es fácil de arreglar: si uno mantiene el motor y las piezas lo más originales posible, los arreglos (y las piezas) son mas sencillos. Nuestra Kombi es del año 1981, tiene el motor original 1600 y lo único que le cambiamos fue el distribuidor (pusimos uno electrónico en México), también le pusimos un sobre cárter de aceite para así tener 1,5 litros más, lo que le da mayor vida útil al aceite y hace que el aceite tarde más en calentarse. Muchos tienen miedo a perder altura en la Kombi al agregarlo pero el espacio que ocupa es muy poco y creemos que vale la pena completamente.

Durante el viaje tuvimos que recurrir un par de veces a mecánicos que nos ayudaran con cosas específicas o para que nos prestaran herramientas que no teníamos (más abajo se los contamos bien) y el resto lo hacemos nosotros. Fuimos aprendiendo un poco antes de salir y mucho en el camino.

*Tiene el espacio justo: creemos que la Kombi tiene el espacio ideal teniendo en cuenta que las dimensiones exteriores son casi las mismas que las de cualquier auto sedán moderno. Esto te permite moverte con facilidad en las ciudades y encontrar estacionamiento en cualquier lugar. Vimos que los que viajan con esos motorhomes gigantes tienen problemas a la hora de entrar en muchas ciudades cuyas calles son muy estrechas. En el interior tenés un buen espacio como para poner un sillón-cama, una cocina, una mesa y hasta un inodoro. La clave es organizar bien las cosas y elegir el lugar específico para cada una.

*Tiene muchos fans: esto era algo que no sabíamos antes de comprarla, pero a lo largo de todo el continente está lleno de clubes de fanáticos de los Volkswagen (sobretodo de Kombis y Escarabajos). Nosotros nos contactamos con muchos de ellos en todos los países por los que pasamos y fue una experiencia excelente ya que descubrimos que la pasión por estos autos genera vínculos muy fuertes entre personas que no se conocen tanto. Los clubes nos han ayudado muchísimo en todos lados, nos han brindado repuestos, nos recomendaron mecánicos, nos invitaron comidas, nos dieron regalos y hasta organizaron eventos y caravanas especiales en nuestro honor así que nos llevamos muchos amigos de esta gran familia.

*Llama la atención: el último punto, pero no menos importante, es la simpatía que tiene este vehículo. Nada se compara con ir manejando y ver como se transforman las caras de la gente que se cruza, ver esas sonrisas apareciendo al ver la Kombi no tiene precio. Cuando estamos estacionados es un imán, nadie se resiste a sacarle una foto, a mirarla por dentro y a hacer mil preguntas. Esto nos sirvió mucho para vender nuestras postales y artesanías. En lugar de salir a caminar para ofrecer lo que vendemos, la Kombi hace que la gente se acerque sola. Para nosotros es más fácil y además nos hace sentir más cómodos ya que estamos en nuestro lugar, en nuestra casa. Podemos pasarnos todo el día hablado del viaje y de la Kombi sin cansancio porque es lo que nos gusta y esto hace que el trabajo se convierta en un placer. Como siempre decimos, si tenés una Kombi tenés que estar dispuesto a charlar con la gente todo el tiempo.

Dora rodeada de turistas alemanes en Montreal, Canadá

¿Cómo elegir la Kombi adecuada?

Muchos nos preguntaron dónde conseguir una Kombi. Nosotros la encontramos por Mercado Libre en Argentina. El precio depende del estado y equipamiento que tenga y el rango es muy amplio. A la nuestra había que hacerle el motor, la transmisión y el tren delantero pero de chapa y pintura estaba recién restaurada. Adentro estaba completamente vacía. Sabemos que en los últimos años los precios de las Kombis aumentaron mucho y esto es algo que se esta dando en varios países.

Nuestra recomendación es que al momento de la búsqueda de una Kombi para viajar, se enfoquen en aquellas que están buenas de chasis, chapa y pintura. Eso es lo más caro de hacer, lo que más tiempo lleva y es difícil encontrar a alguien que lo haga bien. El motor, según nuestra experiencia, es mejor hacérselo para salir más tranquilos sabiendo bien como esta y qué tiene. Nuestro consejo es que si tienen alguna en vista, vayan a verla con alguien que sepa de Volkswagen que los va a poder ayudar mucho.

Recién llegada a casa

 ¿Qué arreglos de mecánica le hicimos antes de salir?

Nosotros le hicimos el motor a nuevo (se rectificó el block, se cambió el conjunto de cilindros y pistones, se cambiaron las válvulas y botadores, se repasaron las tapas de cilindro, se cambió el carburador, las bujías, los cables y la bobina y se agrego el sobre cárter), también le hicimos la transmisión y el embrague que estaban en malas condiciones y tuvimos que hacerle el tren delantero (al comprarla no sabíamos que estuviera en malas condiciones, pero resultó estar muy mal y mejor invertir antes y salir tranquilos). Todo esto lo hicimos con Rudy y Francisco, dos especialistas en Kombis y Escarabajos de Don Torcuato (Bs. As.) a quienes siempre estaremos agradecidos.

Preferimos hacerle todo esto cuando aún estábamos en Buenos Aires y teníamos un trabajo fijo porque nos resultaba más fácil hacer la inversión y pensamos que de ese modo podíamos salir más tranquilos. Hoy seguimos creyendo que fue la mejor opción, porque durante el viaje si tenés que hacer un arreglo tan importante, es mucho más difícil encontrar un mecánico de tanta confianza y sobretodo juntar la plata para poder hacerlo. Hasta el momento nosotros no hemos tenido mayores inconvenientes más allá del mantenimiento normal y de rutina en un viaje de estas características.

De todos modos, al ser un auto antiguo uno nunca sabe y no está exento de que le pase cualquier cosa. Conocimos muchos viajeros y algunos han tenido problemas de mecánica (desde lo más simple a tener que bajar y abrir el motor varias veces) pero lo bueno es que todo se soluciona y que siempre aparece alguien dispuesto a ayudar. Así que si pueden hacerlo antes de salir genial y si no, que no sea un impedimento para salir a viajar!!

Rudy arreglando el corazón de Dora

¿Cómo es el interior?

Nuestra Kombi era furgón y como le acababan de restaurar la chapa y la pintura, no tenía absolutamente nada en su interior, ni siquiera los paneles y tapizados de las puertas. Depende de cada uno como quiera acondicionarla. Nosotros vimos muchas Kombis, buscamos ideas en internet y decidimos que queríamos hacerle. Durante el viaje te vas dando cuenta qué te resulta mas cómodo y que cambiarías, así que no hay que desesperarse por tener todo listo antes de salir, siempre se pueden ir haciendo modificaciones.

Todo el trabajo del interior, muebles, ventanas y techo lo hicimos nosotros mismos, sin tener mucha idea, probando, equivocándonos y volviendo a hacer. Por eso, cuando nos preguntan qué presupuesto teníamos para eso no lo sabemos con exactitud. Más que plata invertimos mucho tiempo, estuvimos durante un año y medio trabajando los fines de semana para poder dejarla lista.

Lo primero que le hicimos (y que recomendamos completamente) es cortarle la chapa que divide la cabina de la parte de atrás. Esto nos permite poder pasar de un lado a otro sin tener que frenar y bajar del vehículo. Viajando te pasa muchas veces que querés buscar algo atrás y tener esta opción es una gran comodidad y te olvidas de las complicaciones.

Con y sin chapa

Para fabricar los muebles usamos un aglomerado con melamina de 15mm de espesor. Con el tiempo nos dimos cuenta de que no fue la mejor opción porque es un material excesivamente pesado y si se moja se hincha. En Miami conocimos a Kike, un carpintero que nos hizo algunos muebles de nuevo y esta vez usamos madera terciada, que es mucho más liviana, resistente y práctica.

La cocina en proceso de armado

Para el piso usamos el mismo material que el de los muebles originales, pero nuevamente les decimos que no es conveniente. Nosotros lo elegimos porque era barato, habíamos averiguamos para ponerle una goma gruesa y así eliminar las ondulaciones que tiene el piso, pero era muy costosa. Hoy seguimos teniendo la madera original pero creemos que  la goma es la mejor opción ya que se puede levantar y limpiar, no importa si se moja y no pesa nada.

Para aislar la chapa del frío y del calor usamos aislante tipo Isolant o similar. Fue un trabajo duro ya que hubo que cortar pieza por pieza para que encaje en cada espacio de las paredes. Es una buena opción pero de todos modos cuando hace mucho frío o mucho calor, el aislamiento no es suficiente por la gran cantidad de puentes térmicos que tiene la Kombi.

La Kombi aislada

Como dijimos, cuando compramos la Kombi era una camioneta de carga y no tenía ventanas, así que decidimos hacerlas nosotros. Las únicas ventanas que traía son las que tienen las puertas del costado (no son originales pero ya alguien se las había puesto). Las ventanas laterales (una grande y una chica de un lado y una grande del otro lado) las compramos en Crisven y las colocamos nosotros mismos. En esta foto les mostramos el paso a paso.

Colocación de la segunda ventana

También le agregamos un techo pop-up, es decir que se levanta. No es de los techos largos que incluyen una cama, este es solo un cuadrado y sirve para tener más aire y claro, para poder estar parados. Esta es una de las mejores cosas que le hicimos ya que cambia mucho el espacio con ese techo y cuando hace calor entra el aire fresco. La carcaza de fibra de vidrio se la compramos a Andrés de Enfriados por Aire, pero sabemos que era la única que tenía y ya no las fabrica más. La gente de Wolfcampers hace techos de fibra, pero no tenemos idea cuánto salen ni como vienen armados. El mecanismo para levantarlo lo diseñamos nosotros sacando ideas de internet. No es perfecto pero funciona muy bien. Además le agregamos unas trabas internas para que no se pueda abrir desde afuera y, sobretodo, para que no se levante con el viento cuando vamos por la ruta a la velocidad del rayo (que nos ha pasado).

Toda la familia ayudando a colocar el nuevo techo

Para construir la cama tuvimos que inventar un sistema propio ya que no conseguimos las bisagras que hacen que el sillón se convierta en cama rápida y fácilmente. Cometimos el error de principiantes de usar, no solo una madera muy pesada, sino agregarle una estructura de hierro todavía mas pesada. A lo largo del camino fuimos haciéndole varias modificaciones (más abajo se las contamos bien).

Los colchones para la cama los encargamos a medida por Mercado Libre. El espesor de nuestros colchones es de 10 cm y la densidad de 35 y están divididos en tres partes. Una va fija apoyad sobre el motor y las otras dos sirven como asiento y respaldo del sillón. Al principio los sentíamos bastante duros pero preferíamos eso y que duraran más tiempo. Nos terminamos acostumbrando y nos resultaron cómodos. Casi tres años después cambiamos la espuma de goma en Colombia porque ya los sentíamos un poco blandos.

Sillón-cama terminado

¿Qué equipamiento tiene la Kombi?

Algunas de las cosas que nos resultan muy útiles a la hora de vivir en la Kombi son:

*Anafe con garrafa de 4 kilos aprox. La usamos casi todos los días al menos una vez al día y nos dura como 4 meses.

*Pileta de cocina y tanque de agua: es pequeña pero la usamos bastante para lavar los platos, las verduras y lavarnos los dientes. El agua viene de un tanque de 30 litros aproximadamente que tenemos en el portaequipajes y baja por inercia.

*Inodoro químico: nos resultó muy útil (sobretodo en países donde es difícil encontrar un baño decente) aunque modificamos un poco su forma de uso. En lugar de hacer directo en la taza, poníamos una bolsa que luego la tirábamos a la basura. Con esto evitábamos tener que limpiar el inodoro que siempre permanecía impecable. Lo malo era que ocupaba mucho lugar, lo teníamos dentro de un cajón de madera que usábamos como asiento. En Estados Unidos lo sacamos y lo reemplazamos por una tablita con patas que se arma y desarma y funciona también con bolsa. Es más práctico, no ocupa lugar y cumple la misma función.

*Un panel solar de 100w (que compramos en Costa Rica): para poder cargar la segunda batería y tener energía siempre.

*Un conversor de 12v a 220v: ideal para cargar la computadora, el celular, la cámara de fotos, etc.

*Conservadora: no llevamos heladera eléctrica ya que ocupa mucho lugar, son caras y realmente no la usaríamos mucho. Nos acostumbramos a comprar comida que no necesite refrigeración o comprar para consumir durante el día. La conservadora la llenamos de hielo (que dura bastante) y la usamos sobre todo cuando queremos tomar algo frío o si necesitamos mantener algo en el frío. En los días fríos la usamos para guardar cosas que sino están dando vueltas por ahí.

*Una ducha solar portátil: es una bolsa de plastico que se consigue en el supermercado y tiene una manguera y una flor por donde sale el agua. Se llena con hasta 20 litros de agua y si se usa medicamento, alcanza para dos duchas. Nosotros al llenarla la colocamos en el techo de la Kombi y la usamos para bañarnos en lugares de playa. Fue realmente útil y la usamos mucho hasta que se nos rompió y la reemplazamos por una manguera conectada directamente al tanque de agua del techo.

*Dos sillas de playa y una mesita de aluminio plegable: infaltables para la playa, el camping o hasta para usar dentro de la Kombi.

La pileta, el anafe y el inodoro, todo en un mismo ambiente

¿Cómo cambiar la categoría de la Kombi de furgón a Motorhome?

Cuando compramos la camioneta, esta figuraba como “furgón”, es decir de carga. Pero una vez que hicimos todas las modificaciones (ventanas, asiento, muebles, etc.) dejó de ser un furgón, por lo que teníamos que cambiar de tipo para no tener problemas con la policía y gendarmería en la calle. Para cambiar la categoría tuvimos que hacer varios trámites que te contamos en detalle en esta nota.

¿A qué velocidad va y cuánto consume?

Nuestra Kombi podría llegar a mas de 100 km/h, pero para cuidarla y viajar tranquilos, en general no superamos los 65km/h (en llano). En subidas puede bajar hasta 12km/h.

El consumo depende de muchos factores: topografía del terreno, viento, altura sobre el nivel del mar, peso que carga, etc. En llano y al nivel del mar consume aproximadamente 10km/lt. La nuestra utiliza gasolina (nafta) pero conocimos viajeros que tenían GNC. En algunos países es más fácil conseguir GNC y en otros no tanto. En algunos directamente no está esa posibilidad.

¿Cuáles son los problemas o averías que hemos tenido? 

Al ser un vehículo de 1981, lógicamente el desgaste de sus piezas se nota con los kilómetros, pero tratamos de ir haciendo mantenimiento preventivo y por suerte no hemos tenido mayores problemas hasta ahora.

Lo que tuvimos que hacerle en estos 2 años y medio de ruta fue cambiar el cable del acelerador que se cortó, cambiar los rodamientos y retenes de las ruedas delanteras, cambiar algunos diodos del alternador, cambiar el carburador, cambiar el distribuidor por uno electrónico (y con este la bobina, los cables y las bujías), cambiar el reten de la caja de velocidades y el reten del cigüeñal, el perno central de dirección, las gomitas de los cilindros de freno traseros, las cintas de freno delanteras, el disco de embrague, y reparar un par de pinchaduras de ruedas. También le cambiamos las llantas en Alaska, regalo de unos amigos.

Arreglos en el camino

¿Qué mantenimiento le hacemos regularmente a la Kombi?

Cambiamos el aceite del motor y limpiamos el filtro de aire (nuestro filtro se limpia y no se cambia como los más modernos) cada 5.000km; engrasamos el tren delantero, regulamos las válvulas, los frenos y limpiamos las bujías cada 7.000km aproximadamente; y limpiamos el carburador y ponemos a punto el encendido cuando consideramos necesario.

¿Qué modificaciones le hicimos durante el viaje?

A medida que vas viviendo en la Kombi te vas dando cuenta de qué cosas son más funcionales y que incomoda. Fue así como nos fuimos deshaciendo de algunas cosas que ocupaban lugar como un cajón grande que teníamos en el techo lleno de cosas que nunca usábamos. En Costa Rica lo vendimos y en su lugar pusimos el panel solar que resultó mucho más útil. También vendimos un toldo que se armaba al costado frente a las puertas laterales. La idea es buena pero el nuestro era muy pesado, incómodo y difícil de armar y desarmar. Acumulaba agua y peso por eso decidimos sacarlo.

También teníamos una cortina de blackout un poco incómoda y difícil de enrollar que separaba la cabina de la parte de atrás. La usábamos para que no entrara luz pero terminamos sacándola porque generaba mucho encierro. Lo que hicimos fue cortarla en pedazos y pegarle imanes. Antes de dormir las colocamos en las ventanas de adelante, es fácil y rápido.

En Panamá le construimos en una de las puertas un placard para guardar las artesanías y poder mostrarlas desde ahí en cualquier momento. Antes teníamos que sacar todo de donde estaba guardado (en el fondo) y armar el puesto de venta. Esta opción es más cómoda y no requiere de armado y desarmado.

Una de las mejores modificaciones que hicimos fue hacer que el asiento del acompañante girara para atrás. Así ganamos un asiento cuando estamos en la parte de atrás (en la casa) y todo parece mucho más espacioso. El sistema es muy simple y el cambio es enorme.

La renovación más grande que hicimos fue la cama. Como les contamos antes, cuando la fabricamos, utilizamos materiales muy pesados y el sistema para armarla y desarmarla era muy complicado (implicaba, por ejemplo, sacar los colchones afuera). En Costa Rica, le sacamos la madera del fondo que va arriba del motor y dejamos que el colchón apoye directamente sobre la chapa (aislante de por medio). En México, cortamos parte de la estructura de hierro quitando mucho peso. Finalmente, con la ayuda de un carpintero en Miami, desarmamos toda la cama entera y armamos una nueva de cero, esta vez con las bisagras originales correspondientes, sin estructura de hierro y con una madera más liviana. La cama es igual de cómoda y resistente pero mucho mas fácil de armar todas las noches. El sillón quedó más cómodo que antes ya que es más bajo y podemos apoyar bien los pies en el piso (antes era tan alto que quedábamos medio colgando).

El interior renovado

También en Miami y con Kike, el mismo carpintero, modificamos un mueble de la cocina. Era un placard tan profundo que era muy difícil buscar las cosas del fondo. Lo transformamos en cajones que salen bien afuera para poder alcanzar todo cómodamente.

Otra necesidad que surgió en el camino fue la de tener más espacio para guardar cosas. Cuando la cama estaba armada terminábamos ocupando todo un lateral para apilar cosas que no tenían lugar fijo. Con el tiempo terminamos cortando un costado del colchón de atrás que no usábamos para poner esas cosas. Kike nos construyó unos placares para que en lugar de formar una pila inestable, todo tuviera su lugar. ¡Quedó impecable!

Más adelante, Nico fabricó una mesita rebatible que sale de uno de los placares y tampoco ocupa lugar cuando está guardada. También le agregamos algunas trabitas para sostener, por ejemplo, el asiento del sillón y poder acceder a la ropa que está abajo fácilmente, agregamos una manguera con una canilla que sale del tanque de agua y funciona como ducha, reemplazamos los mosquiteros que estaban rotos y cambiamos los colchones por unos nuevos, además compramos un anafe nuevo dos hornallas, agregamos algunos cajoncitos y espacios extra para guardar y por último pintamos un mural abajo del asiento para que quede más linda y colorida.

Si tuvieran que volver a elegir, ¿elegirían una Kombi?

¡Claro que sí! ¿Les quedó alguna duda?

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3 thoughts on “¿Por qué viajar en Kombi?

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