Colombia: Popayán, ciudad de historias curiosas

Cualquiera puede encontrar en internet que Popayán es la Ciudad Blanca, que es famosa por su celebración de la Semana Santa, que viven muchos jóvenes por ser también una ciudad universitaria y que tiene una cultura gastronómica reconocida en todo el país. Pero no muchos saben las historias detrás de todos estos hechos: historias de plagas, de brujas, de asesinatos, de sabios, de traiciones, de terremotos y de rock.

Durante el camino de ida hacia Alaska habíamos estado en Popayán unos días, pero esta vez y en sólo una mañana pudimos aprender mucho más que hace dos años. Esto fue gracias al Free Walking Tour que hicimos con Steven, un estudiante de Lenguas que se ofrece como voluntario junto con otros jóvenes para mostrar y contar a los turistas todas las historias, curiosidades y extrañezas que esconde su ciudad.

El centro histórico es fácil de reconocer: todas las paredes de sus edificios, sean públicos o privados, son blancos. Sus calles son finitas pero sus veredas anchas y las que rodean al parque principal son peatonales. Al mirar hacia arriba algo llama la atención: no hay cables ni postes de luz, nada de contaminación visual. El corazón del centro histórico es el Parque Caldas, donde arranca el recorrido. Este parque, además de ser el centro de reunión, es hogar de árboles sin corteza (la fea costumbre es llevarse un pedazo de recuerdo), palomas varias, lustradores de zapatos, puestos de testigos de Jehová, carritos de comida, fotógrafos que te ofrecen la foto frente a la estatua de Francisco Caldas encima de un caballito de juguete que parece un potrillo disecado, entre otros. Este parque es el punto de partida del recorrido del tour. Allí aprendimos que Caldas, a demás de ser un ron bastante rico, es el apellido de un prócer, un sabio, un botánico, un periodista, un escritor y un inventor que junto con su amigo(vio) Von Humboldt descubrieron varios tipos de plantas. Cuando su colega lo invitó a irse con él a Alemania, Caldas eligió la guerra y se quedó en Colombia para luchar por su país. No le fue muy bien ya que luego sería acusado de traidor y asesinado por haber apoyado a los indígenas en contra de los españoles. Cosas que pasan.

Parque Caldas

La pregunta obligada es ¿por qué todo blanco? En la actualidad, unos días antes de la Semana Santa, todos los propietarios que tengan edificios en el centro histórico deben pintar las fachadas de blanco obligatoriamente. Es porque en esa fecha la ciudad recibe a turistas de todo el mundo para ser parte de la celebración. Pero no es el único motivo. Hace muchos años una plaga invadió la ciudad, y no me refiero a los españoles; la plaga era un ácaro llamado Nigua que se metía en los pies de la gente que caminaba descalza provocándole infecciones y una terrible picazón. La plaga se expandió porque todos los afectados acostumbraban a rascarse contra las paredes de los edificios que encontraran, llenándolas de sangre. Las autoridades decidieron pintar todo con cal ya que esta servía para matar la bacteria y lograron eliminarla. Como esta guerra contra la Nigua iba a llevar un tiempo, si eras uno de los afectados podías rascarte en los testigos, las esquinas de piedra que hoy todavía se conservan en el centro y donde es mejor no apoyarse para no quedar como un patojo.

La torre del reloj es uno de los puntos más conocidos de Popayán, a pesar de que el reloj no funciona, todos lo miran por su historia. Fue un regalo del rey Carlos V de Francia quien lo mandó a hacer con un artesanos de relojes que quiso hacer algo único y escribió el 4 en números romanos con 4 palitos. Al rey, que era tan inteligente como cruel, le pareció una burla y lo mandó a matar, pero el reloj quedó. Como protesta y homenaje, muchos colegas del relojero decidieron fabricar relojes con IIII en vez de IV. Hace años que no funciona porque durante una batalla fundieron parte del mecanismo para usar como municiones, sin embargo todos los años muestra una hora diferente. Esto es porque el que pinta el edificio todos los años antes de la Semana Santa elige la hora que quiere ponerle.

Calles del Centro Histórico

Según Steven, nuestro guía, la Semana Santa en Popayán es la más linda del país. Si bien casi todas las ciudades y pueblos la festejan, acá es especial y de hecho fue reconocida por la UNESCO. No por nada la ciudad tiene 32 iglesias y es llamada la Jerusalén de América. Steven nos contó sobre los desfiles, los pasos, las saumadoras, los cargueros y las procesiones chiquitas. Muchos turistas locales y extranjeros eligen Popayán para pasar esta fecha pero la mayoría lo hace para ser parte de un evento cultural más que religioso. Claro que nadie hubiera querido estar para la Semana Santa del año 1983 cuando un terremoto golpeó la ciudad dejando más de 300 muertos. Un 40% de ellos murió dentro de la iglesia durante la misa del jueves santo.

La catedral fue reconstruida cuatro veces después de quedar destrozada en repetidos terremotos. Pero con lo que sí no pudo este fenómeno de la naturaleza fue con el Puente del Humilladero. Su nombre deriva de los que pasaban caminando por el puente, antigua entrada a la ciudad, y por lo general lo hacían cargando las mercancías que iban a vender. Como el puente es bastante largo llegaban a la otra punta agachados en una posición bastante humillante. Sus ladrillos están pegados con cal, cáscara de huevos y sangre de buey (y no de esclavos como dice la leyenda) y tiene 12 arcos. Por su forma muchos no creían que fuera a resistir. El día de su inauguración el arquitecto italiano que lo hizo demostró que era resistente tomando su almuerzo sentado bajo uno de los arcos. Lo que que sí fue debilitando al puente fueron las vibraciones producidas por los recitales de rock que se solían hacer abajo. Hoy el espacio quedó limitado a los conciertos de música clásica. El rock pudo con lo que los terremotos no.

Catedral de Popayán

En el recorrido visitamos una típica casa española y el guía nos contó cómo era el complicadísimo protocolo que los hombres debían seguir para cortejar a una mujer. Si el caballero quería entrar a la casa, aunque fuera para usar el baño, debía firmar un contrato en donde se comprometía a casarse con la hija del dueño. Suegros estrictos siempre existirán, pero Tinder les hubiera salvado la vida. Algo que nos llamó la atención en esta mansión es que en las cañerías del patio interno había unos pinches para que las brujas, que obviamente llegaban volando en sus escobas, engancharan sus largos vestidos. Ojo que si al día siguiente justo se te había ocurrido salir a comprar pan con tu vestido más viejo, te iban a acusar de bruja e ibas a terminar ahogada o en la hoguera. Eso sí, si te llegabas a salvar es que eras bruja de verdad. Se dice que algunas se salvaron.

Como ofrenda a la virgen, los payaneses fabricaron una corona de oro con esmeraldas, piedra preciosa que abunda en el país. A la corona, llamada Corona de los Andres o de Nuestra Señora de la Asunción de Popayán, la iban turnando para cuidarla distintas familias hasta que a una se le ocurrió ponerla a la venta para, con esa plata, construir escuelas y hospitales. Las autoridades estuvieron de acuerdo pero, misteriosamente, el dinero sólo alcanzó para hacer un solo orfanato y nada más se supo de la familia Hurtado, la que tuvo la idea. La corona de los Andes dio vueltas durante algunos siglos y adivinen en dónde está ahora. En el Museo del Oro de Bogotá, como nosotros pensamos, no está; su nuevo hogar es el Metropolitan Museum de Nueva York que la exhibe orgulloso. Hoy, se dice que su valor podría pagar la deuda externa que tiene Colombia con Estados Unidos, cuatro veces.

El tour terminó con la vista del morro, una montaña que solía ser una pirámide pero que los españoles decidieron tapar y coronar con la estatua de un supuesto prócer. El pueblo se enojó ya que en ese lugar iban a ubicar la estatua de Payán, el cacique que le dio nombre a la ciudad. Misteriosamente esta fue robada tres meses antes de su instalación. Las malas lenguas dicen que en México hay una idéntica.

Vista del Centro Histórico de Popayan desde el Morro

Nuestro timming hizo que lleguemos justo cuando acababa de terminar el Festival Gastronómico que se lleva a cabo todos los años. Como no nos íbamos a quedar con las ganas de probar algo típico, fuimos al restaurante La Fresa que nos habían recomendado unos amigos. Cuando entramos descubrimos que era un barcito con poca gracia, viejo y sin nada especial. O eso creímos hasta que probamos las empanaditas de pipián. Pedimos 5 para probar y tuvimos que pedir 10 más porque cuesta llenarse con tal diminuta delicia. Nos quedamos con las ganas de probar el Salpicón Payanés y el Champú, dos bebidas tradicionales. Una buena excusa para volver.

……

Si querés hacer el Free Walking Tour organizado por Get Up & Go Colombia  sólo tenés que acercarte a la oficina de turismo del Parque Caldas a las 10 o a las 16, hay tours todos los días en español y en inglés y completamente gratis.

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