Lo que nos dejó Colombia

En los 84 días que pasamos en Colombia aprendimos muchas cosas de este país, un lugar muy rico en paisajes pero, sobre todo, rico en cordialidad y sencillez.

Su gente

“Bienvenidos a Colombia” fue una de las frases que más escuchamos en nuestra estadía en ese país. Al entrar uno es bien recibido con ese saludo, pero casi tres meses después y habiendo recorrido una buena parte del territorio, nos seguían dando la bienvenida. No debería sorprendernos ya que, como nos habían dicho, los colombianos son de los sudamericanos más simpáticos, cosa que pudimos comprobar. Si uno viaja a Colombia, y más de la forma en la que lo hacemos nosotros, tiene que estar dispuesto a hablar con gente todos los días, a responder las mismas preguntas una y otra vez y a recibir el cariño de personas que acaba de conocer. Nos llamó la atención que gente que ni conocíamos nos invitaba a su casa a bañarnos, comer y dormir y nos recibía como si fuéramos de su familia una y otra vez. Eso nos hizo pensar mucho, ¿en Argentina pasará lo mismo con los extranjeros? ¿Recibimos tan bien a alguien a quien acabamos de conocer?

Los colombianos son tan simpáticos como exagerados. Exageran cosas buenas y malas de su país. Están muy seguros de que su gente es de las más simpáticas y no dudan en decirlo, algo que no se puede negar. Pero también creen que tienen, por ejemplo, la gasolina más cara de América (o hasta del mundo!). Nosotros insistimos en explicarles que quizás les parece cara porque dos de sus países vecinos (Ecuador y Venezuela), tienen gasolina muy barata, pero que en realidad de los países de Sudamérica, en Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Bolivia y Perú el combustible es más caro que allí. Lo que si no se puede negar es que los peajes son carísimos y muy abundantes. Dependiendo la ruta, había tramos en los que nos encontrábamos con un peaje cada 30 kilómetros. Un dolor al bolsillo.

Algo que no se puede negar es que los colombianos son muy educados. Cuando uno les pregunta algo responden “siempre a la orden” y hasta muchos niños te dejan con la boca abierta cuando al hablarte te dicen “Señor/a”.

Otra cosa que nos llamó la atención de los colombianos, es que están muy preocupados por la imagen que tienen otros países de ellos. Todos nos preguntaban qué nos pareció su país y qué pensamos en Argentina de Colombia. Están muy tristes de la imagen que generó la guerrilla y el narcotráfico y buscan comunicar que ahora ya no es como antes cuando todo era más inseguro. Nosotros les contamos que, al menos en Argentina, Colombia ahora es vista como un buen destino turístico y que muchos lo eligen para pasar sus vacaciones.

Con los amigos del taller Servi Hervy de Bogotá
Con los amigos del taller Servi Hervy de Bogotá

Su comida

Uf! Podríamos estar todo el día hablando de la comida colombiana, una de las más ricas que probamos hasta ahora. Como en casi todos los países que conocimos, el desayuno es la comida más importante. Varía según la región pero en general se sirve con huevos revueltos con cebolla y tomate (llamados huevos pericos), arepas con manteca y queso, chicharrón, café o chocolate y a veces hasta chorizo. Para nosotros era una bomba arrancar el día con todo eso pero pudimos acostumbrarnos rápidamente (no por nada salimos con unos kilos de más de este país).

El almuerzo también es muy importante y consiste en un plato gigante de carne, pollo o pescado, acompañado de arroz con frijoles, plátano frito, ensaladas y a veces papas fritas (si, todo eso junto!). Nuestro plato preferido en Colombia fue la chuleta de cerdo, que a veces se sirve apanada y se parece bastante a una milanesa argentina. Pero el plato por excelencia en Colombia es el sancocho, que consiste en una sopa espesa de gallina con papa, yuca, plátano, maíz, etc. Es muy rico pero lleva tiempo cocinarlo, sin embargo ellos lo comen donde sea: durante un día de picnic en el río, mientras se trabaja en un taller mecánico, con frío o con calor. También es muy común comer con la mano (especialmente el pollo asado y/o frito) por eso muchas veces en lugar de cubiertos te dan guantes de nylon para no ensuciarte tanto.

La venta de comida callejera se ve en todos lados y siempre que haya acumulación de gente por el motivo que sea, no va a faltar un carrito de comida. En las calles también hay mucha venta de frutas y postres riquísimos hechos con frutas, hielo granizado y leche condensada. El mejor es el Cholado, una mezcla de todo lo anterior. Algunas de las frutas  y verduras nuevas que conocimos en Colombia son el madroño, la granadilla, la guanábana, el chontaduro (es parecido a la papa y se come con sal y miel), el zapote o mamey, el borojó (se toma en jugo mezclado con chontaduro), la pithaya, la chirimoya, el mangostino (es nuevo y solo se encuentra en algunas regiones, muchos colombianos todavía no lo conocen) y la uchuva (una fruta ácida bastante cara que en algunos buenos restaurantes se sirve como entrada antes de la comida). Pero nuestra preferida es el lulo, una fruta muy ácida ideal para hacer jugos que también está en Ecuador y allá se conoce como naranjilla.

Para nosotros lo mejor de Colombia dentro del rubro culinario son sus panaderías. Todas son enormes, tienen mesas para comer y sirven una gran variedad de panes y facturas de todo tipo. Hay cuadras que tienen hasta tres panaderías y es imposible no tentarse de comprar algo cuando lo primero que se huele al salir a la calle es el pan calentito recién horneado, sobre todo el pan de bono o la almojábana, hechos con queso y yuca.

Así nos deleitó la familia de Juan todos los días en Ibagué!
Así nos deleitó la familia de Juan todos los días en Ibagué!

Sus trabajos

En Colombia nos llamó la atención la cantidad de trabajos informales, o como les decimos nosotros, “changas”. Por eso la denominamos la cultura del rebusque. Vimos algunos de los trabajos más raros como los “cruzadores de calles”, son hombres que con un cartelito de “Pare” se ponen en medio de avenidas transitadas sin semáforos, para frenar el transito y ayudar (a cambio de algunas monedas) a que los peatones crucen. No sería una mala idea si estuviera bien aplicada: si fueran más organizados, si cruzaran por las sendas peatonales y sin no frenaran el transito varias veces en una misma cuadra se evitarían unos cuantos bocinazos y seguramente algunos accidentes.

Otro de los trabajos más raros que vimos fueron las que denominamos “bañadoras”, a quienes descubrimos al salir del Volcán Totumo cubiertos de barro. Cuando fuimos al lago a sacarnos en barro, se aceraron dos señoras que empezaron a tirarnos agua y refregarnos. Uno no tiene tiempo ni de decir que no y termina siendo bañado como un bebé.

Los “golpea ruedas” pueden asustar un poco al principio. Al frenar en un semáforo, un hombre se acerca con un palo y golpea las cuatro ruedas del auto para chequear que estén bien infladas. A cambio de ese gran y efectivo “favor” uno debe dejarle propina.

También existen los “indicadores de curvas”, que aparecen en las carreteras de montaña con curvas muy pronunciadas y muy concurridas por camiones. Ellos se paran en la curva y les indican a los choferes si viene alguien de frente o si pueden tomar parte del carril opuesto para doblar. La primera vez que vimos a uno de ellos correr al lado de la Kombi (que venía subiendo en cámara lenta), pensamos que nos iban a robar, hasta que entendimos cómo funcionaba la cosa.

Los jaladores son aquellos señores que se pasan el día en las paradas de colectivo indicando a la gente a cuál tiene que subir. Por el favor, el chofer le da unas monedas.

Por último están las moto-taxis, motoqueros que van con dos cascos y llevan y traen gente en una moto común y corriente. Dentro de todo, podría parecer uno de los trabajos más normales.

Sus costumbres

Algunas otras cosas que nos llamaron la atención:

-En cada pueblo o ciudad están las “minuteras”, mujeres que venden minutos de celular a 100 o 200 pesos colombianos (5 o10  ctvs. de dólar). Resultan muy útiles porque es un servicio incluso más barato que la tarifa de cualquier operadora de telefonía celular y están siempre que uno necesita hablar por teléfono. Eso sí, la excusa de “no te llamé porque me quedé sin crédito” en Colombia no aplica.

-Si bien la ley dice que el Tejo es el deporte nacional, uno podría pensar que lo es el Ciclismo. Muchísima gente lo practica en calles, avenidas y rutas y es uno de los deportes que más títulos le dio al país.

-Muchos camioneros mantienen muy limpios sus camiones y es por eso que en cada ruta uno encuentra lavaderos de autos preparados para recibir camiones. Algunos de ellos hasta abren 24 hs y si bien su estructura parece improvisada, a veces están llenos de clientes. La mayoría de estos lavaderos están al costado de las rutas y para llamar la atención dejan sus mangueras prendidas disparando al aire potentes chorros de agua. Al principio pensamos que era un desperdicio total de agua hasta que nos dimos cuenta de que esa agua venía directamente del río.

-En algunos pueblos vimos mucha gente llevando pajaritos en jaula.

-Lamentablemente, Colombia es un país bastante sucio con poca conciencia ecológica. Muchos de sus ríos están contaminados y es por eso que está prohibido pescar. En Barú, un paraíso cerca de Cartagena, el agua turquesa del mar está completamente contaminado por la falta de servicios que hay en la isla.

-Volviendo a la comida, las arepas se comen en todo momento: desayuno, almuerzo y cena. Están hechas de harina de maíz y se pueden comer con casi cualquier cosa. Alguien nos dijo: “las arepas tienen gusto a lo que les pones encima”, y a veces es cierto, dependiendo como estén hechas. Algunas no tienen gusto a nada pero tuvimos la suerte de probar las rellenas de queso y manteca bien tostaditas que son riquísimas y que se venden en los carritos de la calle. Nuestras preferidas fueron las del departamento de Boyacá que son más dulces (porque en cada zona se preparan distinto). Así como tomamos la costumbre ecuatoriana de cocinar los plátanos, ahora sumamos a nuestra dieta las arepas, muy fáciles de hacer si compras la bolsa de harina a la que solo hay que agregarle agua.

Arepas en Popayán
Arepas en Popayán

-Como ya contamos en otra nota, los colombianos son muy regionalistas. Y cada región es un mundo. A medida que fuimos recorriendo y conociendo gente del sur como los pastuzos, del oeste como los paisas, del centro como los bogotanos (mejor conocidos como rolos) o del norte como los costeños, pudimos apreciar las diferentes personalidades, formas de ser y maneras de hablar de cada uno.

-Después de estar dos años entre Centro y Norteamérica, al volver a Colombia nos reencontramos con nuestra amada cordillera. Nosotros somos más fanáticos de la montaña que de la playa, preferimos su clima, su paisaje y su gente. Algo que realmente nos desconcierta es que en la costa siempre hay grupos de varios hombres, tal vez algunas mujeres, reunidos sin hacer absolutamente nada más que intentar venderle de vez en cuando algo a un turista.

-Al regreso de Alaska, Colombia nos recibió con un tratado de paz de las FARC que pudimos notar en las rutas. A la ida nos encontramos con retenes militares en muchas rutas del país, soldados formados que te indicaban con la mano si estaba todo bien. A la vuelta lo vimos sólo dos veces.

Gracias Colombia por enseñarnos tanto y abrirnos tus puertas en cada rincón para conocerte bien y disfrutar de tu gente.

Mirá los videos de Colombia acá.

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8 thoughts on “Lo que nos dejó Colombia

  1. Gracias ‘Sole y Nico’ por el día a día nos llega junto a, esta maravillosa reseña nos entregaron hoy por su pasó por Colombia. Doy fe de la hospitalidad y educación de estos pues en la vida tuve compañeros Colombianos!!! Bellísimas palabras y narración.

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  2. Me alegro por todo lo que están viviendo y conociendo. Evidentemente “hay vida” detrás del esquema tradicional en el que nos hemos acostumbrado a vivir. Cuánta gente, cuántas historias, cuántas verdades hay en estos otros modos de desarrollar la existencia. Qué suerte que tienen ustedes que han elegido el camino que están haciendo. Lo que están aprendiendo no se enseña en ninguna universidad!!!! Beso gigante!!!!

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  3. Que masa chicos!!!! Grandes pequeñas historias… Hay muchos lugares donde no vendría mal un indica-curvas! Y que loco lo de las bañadoras… No me toques flacaaaaaaaaa jajajaja

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  4. Bueno Luli, preparate para hacernos unas cuantas arepas, y demas cosas ricas que van aprendiendo en el camino.Que maravilla lo que estan conociendo, no solamente lugares si no las distintas costumbres en comida, vivir, trabajo y demas. Un beso inmensoooooooooooooooooooooo

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