Ecuador: Noticias desde la Mitad del Mundo

Después de 10 días de relax en Cotatachi, nos fuimos rumbo a Quito no sin antes pasar a probar los típicos bizcochos de Cayambe. Como no nos tentaba la idea de volver a entrar a la capital con el tráfico y el caos que ello conlleva, decidimos quedarnos en San Antonio de Pichincha donde está el monumento a la Mitad del Mundo pero, más importante, donde vive Lucho y su familia.

Familia de empanadas en la Mitad del Mundo

Marisela y Ernesto son trabajadores incansables. Los dos vienen de familias numerosas con 8 y 11 hermanos cada uno y tienen muy claro lo que significa compartir. Ernesto es alto de tez morena y mirada transparente, de descendencia indígena y oriundo de Riobamba. Tuvo que dejar el colegio para empezar a trabajar en el campo a los 8 años. De más grande se mudó a Quito y con los años llegó a ser chofer de los funcionarios del Ministerio de Transporte. Mary no llega al metro sesenta pero cada centímetro de su cuerpo irradia dulzura. Ojos chiquitos y cabello corto, pendiente de todo y de todos es la que lleva adelante el hogar y a pesar de tener tantos hermanos es la única que se hace cargo de su mamá que tiene 96 años.

Están juntos desde los 18 años y formaron una linda familia de tres hijos: Paty es la mayor y vive en Estados Unidos, le sigue Betty que tiene dos hijos amorosos (Nico e Isabella) y por último Lucho, fanático de los Volkswagen y quien nos llevó a conocer al resto.

Con un poco de dolor nos contaron que cuando sus hijos eran chicos pasaban mucho tiempo solos porque ellos debían salir a trabajar y no tenían quien los cuidara. Mary trabajó 24 años en un supermercado y volvía a la noche tarde mientras él hacía viajes que a veces duraban algunos días. Un día decidieron poner un freno y tomar las riendas de su vida y de su futuro. Así fue que renunciaron a sus respectivos trabajos y pusieron su fábrica de empanadas y tortillas de plátano verde. Reconocen que al principio fue duro verse todos los días pero con el tiempo se acostumbraron y ahora son inseparables.

Domingo de fritada en lo de Murillo

Productos del Chef, el nombre que le dieron a su emprendimiento que llevan a cabo junto a Betty y a Lucho que es Chef, nació hace 9 años y creció gracias al esfuerzo de todos. Cuando nosotros visitamos su casa/fábrica hace tres años todo era hecho a pulmón. Hoy volvimos a pasar por ahí y nos sorprendió el gran avance: la fábrica fue remodelada y ampliada, todas las etapas del proceso bien diferenciadas, con un flujo de trabajo claro y con una limpieza impecable y compraron un camión para distribuir sus productos, además de sumar varios supermercados entre sus clientes.

Cuando le contamos a nuestras familias y amigos en Argentina sobre las empanadas de plátano todos pensaron que se trataba de un relleno con bananas. Es que allá en el sur casi no tenemos plátanos y los pocos que se importan prácticamente nadie sabe comerlos. De hecho, la mayoría no sabe que las bananas y los plátanos son dos cosas diferentes. Nosotros tampoco lo sabíamos hasta entrar a Ecuador donde nos enteramos de la amplia variedad de esta fruta y de sus diferentes formas de comerla.

Las empanadas y tortillas de verde que fabrican los Murillo no están rellenas de banana, sino que la masa es hecha de puro plátano verde (el plátano, ya sea verde o maduro, se usa para cocinar, las bananas se comen directamente como hacemos en Argentina). Adentro les ponen un rico queso y se fríen. Una o dos veces por semana Ernesto va en el camión hasta la costa a traer el plátano. Una señora llamada María se encarga de pelarlo, otros empleados de cocinarlo y un grupo de mujeres de armar el producto que luego empaquetan entre todos, tarea en la que pudimos colaborar pegando etiquetas. Por día hacen alrededor de 600 bandejas que distribuyen entre varios supermercados y clientes particulares.

Durante la semana que nos quedamos en su casa conocimos bien su historia, nos reímos hasta las lágrimas (porque si algo caracteriza a los Murillo es su simpatía y su risa constante), comimos muchas tortillas y empanadas, probamos los platos típicos ecuatorianos como las sopas, la guatita, las mollejas de pollo y la  fritada –que prepararon especialmente para nosotros–, salimos a pasear y conocer un poco de la cultura local, fuimos con Lucho a una rodada de Volkswagen en Quito y nos encariñamos tanto con ellos que los adoptamos como nuestra familia ecuatoriana. Nosotros les hicimos probar el mate y les dejamos uno para que incorporen un poco de argentinidad a su rutina.

La despedida fue un “hasta luego” y no un “adiós” porque sabíamos que nos reencontraríamos pronto. Como buena madre que es, antes de irnos Mary nos llenó la Kombi de frutas, verduras, azúcar, aceite, carne, pollo, tortillas y empanadas que comimos durante las siguientes semanas sin cansancio. ¡Ay como me comería una tortillita ahora mismo!

Armado de empanadas a pleno en la fábrica

Mindo Lindo

Tras varios días de posponer nuestra salida, finalmente el sábado decidimos continuar viaje y volver a Mindo, uno de los pueblitos que nos había enamorado durante el viaje de ida. Ecuador nos está volviendo a atrapar y lo que iban a ser tres días se transformaron en diez. Por eso decimos siempre que es mejor no planear demasiado porque en general es dificil cumplir con esos planes.

Al llegar lo primero que hicimos fue ir a ver el río cristalino que te obliga a meterte a pesar de su fría temperatura. Los locales lo usan no sólo para nadar, refrescarse y divertirse un rato, sino para bañarse con jabón y lavar ropa. Ante la falta de una ducha, los imitamos.

Recorriendo el pueblo pasamos, de casualidad, por un puestito que decía “Muyu. Fruta comida, semilla sembrada. Se regalan semillas, café y libros”. Ese nombre lo habíamos leído antes y decidimos parar para conocer un poco más. Muyu es un proyecto de reforestación a cargo de Hernando Rojas quien lo implementó a nivel nacional con el aval del gobierno en el país. Por falta de seguimiento tras unos años el proyecto se dio de baja pero Hernando lo sigue difundiendo para crear conciencia. Su propuesta es que todos los estudiantes de cada escuela del país siembren una semilla frutal por semana en cualquier lugar con materiales reciclados haciendo que esta práctica se convierta en un hábito que se  incorpore a su cultura. Terminado el año lectivo habría millones de nuevos arboles frutales en el país sin costo alguno para el Estado.

Durante un rato de charla con él, café de por medio, nos contó un poco de su vida y su proyecto. Hernando viene de una familia acomodada de Colombia. Fue actor de televisión y vivió en Quito en un barrio privado con todas las comodidades hasta que se dio cuenta que esa forma de vida no iba con él. Hoy promueve la idea de vivir sin mercancía, en comunidad compartiendo todo. Reconoce que hasta ahora no pudo aplicarlo en un 100% pero sabe que se puede vivir con muy poco y comiendo lo que la tierra nos da.

Los días siguientes lo pasamos muy tranquilos disfrutando del río y de la compañía de Lucho y Belu de Viajá y Reíte, dos argentinos que salieron hace un año a recorrer el continente en su Kombi brasilera Blanquita. Compartimos almuerzos, charlas, clases de yoga dirigidas por Belu y tardes de ventas en la calle principal. Un día soleado que nos permitió hacer una rica comida al disco dio paso a un aguacero que nos obligó a encerrarnos en la Kombi. Por suerte Dora tiene lugar para todos y nos refugió de la inestable lluvia que no se decidía si quedarse o irse. Unas horas después en las que nos distrajimos con torta y mates, decidimos abrir la puerta y vimos que el río había crecido hasta golpear las ruedas. En medio de la lluvia y con una oscuridad total, Blanquita y Dora salieron patinando en busca de un lugar seco.

En Mindo todo el mundo parecía tener buena onda, su energía nos conquistó. A pesar de que había varios artesanos nadie nos hizo problema para vender nuestras cosas. Los fines de semana durante la noche siempre algun barcito ofrecía música en vivo y al ser temporada baja todo se mantenía tranquilo. Un día el dueño de un restaurante se nos acercó para ofrecernos usar su horno de barro ya que este estaba todo el día prendido. Aprovechamos el ofrecimiento y una noche junto a Javi, otro viajero que conocimos ahí, hicimos unas deliciosas chuletas de cerdo con verduras que tenían ese sabor tan especial que le deja cocinar a leña.

Ganas de quedarnos no faltaban pero teníamos un compromiso el siguiente fin de semana al que no queríamos dejar de ir. Así que nos despedimos de los chicos y de Mindo y nos fuimos para la montaña.

Los chicos con sus chicas: Blanquita, Lucho, Nico y Dora

 

Almuerzo en el río con Lucho y Belu
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5 thoughts on “Ecuador: Noticias desde la Mitad del Mundo

  1. Que bueno que se encontraran con los chicos de Viajá y Reíte, a ellos también los he seguido algo, me acuerdo cuando salieron con la kombi a medio armar porque tuvieron que entregar el apto. en San Pablo y no habían podido terminar de aprontar la camioneta y se vieron obligados a salir y sobre la marcha terminar de montar a Blanquita.-

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  2. Por lo que he leído de varios viajeros (kombinautas) Ecuador es un país espectacular para viajar, gente muy amable, educada 0 problemas en la frontera, hermosos lugares y el combustible más barato de la región, que más se puede pedir.- Sigan disfrutando y haciendo disfrutar a quienes seguimos sus informes.- Gracias.-

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