Ecuador de salida

Cuenca en familia

Después de un mes y medio en Macas decidimos dejar la Amazonía para volver a la montaña, donde más disfrutamos estar por su clima ameno. Maggie, la mamá de Gina a quien habíamos conocido en Macas, nos recibió en su casa con una habitación calentita para nosotros y un rico plato de comida.

El primer día salimos con ella a caminar por la ciudad, nos invitó a tomar un helado y a probar cosas ricas de la pastelería local y además nos acompañó a hacer varias cosas que teníamos pendientes. Todos la conocen como Mami Maggie, pero nosotros la rebautizamos Magic Maggie por estar pendiente siempre de todos y de todo, una abuela cariñosa que adoptamos como propia.

De paseo por Cuenca con Maggie

En su casa viven además su otra hija, Tanya, con su marido Marco y sus dos hijas Paola y Sofi que son la dulzura en persona. Con ellos compartimos desayunos y cenas en donde todos contamos cómo fue nuestro día.

Última noche: pizzas!!

Aprovechando las máquinas de cocer que había en la casa, hicimos varios arreglos de ropa que teníamos pendientes, compramos una tela para hacer sábanas nuevas y renovamos las fundas de los colchones que después de 3 años y medio ya merecían jubilarse. Como Maggie y Tanya son muy buenas con las manualidades, nos ayudaron con eso y a cambio les enseñamos a hacer pulseritas.

Cuando nos despedimos, nos dieron un muy tierno regalo hecho con sus propias manos: Tanya y Maggie nos cocieron almohadones con el nombre del viaje y la imagen de una Kombi, un recuerdo que vamos a guardar para siempre. Paola y Sofi nos hicieron un dibujo muy lindo y nos pidieron que les mandemos un saludo a través del blog: “HOLAAAA CHICAS!!”

Maggie y Nico trabajando en la costura

Como hacía mucho que no estábamos en una ciudad grande, la Kombi la dejamos a estacionada y recorrimos a pie y en bus haciendo trámites y consiguiendo cosas que necesitábamos. Los fines de semana salimos al centro con la Kombi a vender algunas de nuestras artesanías que fueron bien recibidas por los turistas y no tanto por la policía que se la pasó echándonos de todos lados.

Un día decidimos hacer turismo, caminamos sacando fotos y visitamos la fábrica museo de los famosos sombreros de paja conocidos como Panamá Hat. Algo curioso que aprendimos es que estos sombreros se conocen con ese nombre porque Panamá fue el país en donde se dieron a conocer mundialmente a pesar de ser fabricados en Ecuador. En la fábrica pudimos ver todo el proceso que comienza con una simple paja toquilla pasando por varias etapas hasta convertirse en un elegante sombrero.

Dora frente al río

En Cuenca también hicimos algo que nunca habíamos hecho: dejamos el viaje marcado en nuestra piel para siempre. Hacía rato veníamos con ganas de tatuarnos y después de visitar a todos los tatuadores de la ciudad nos decidimos por uno y lo hicimos. Nos encanta cómo quedó el resultado y saber que el viaje nos va a acompañar toda nuestra vida estemos donde estemos.


Vilcabamba en comunidad

Habíamos visitado este pueblo en 2014 pero sólo por unas horas. Un problema con la Kombi hizo que tuviéramos que volver a Loja, la ciudad más cercana, y nos quedamos con ganas de conocer más de este lugar elegido por tantos extranjeros para jubilarse. Dicen que en Vilcabamba sus pobladores viven cientos de años. No se sabe con exactitud por qué. El agua, el clima, la vegetación, la amabilidad de su gente y una eterna primavera parecieran ser las claves del secreto de la longevidad.

En Vilca nos reencontramos con Vale y Charly, nuestros amigos de Kombi Churrita a quienes habíamos conocido en Colombia. Esta vez los chicos junto con la Consu, una amiga chilena que viaja sola (y a la que nombramos la moChilena, que genialidad), habían alquilado una pequeña cabaña de madera y nos invitaron a pasar los días allí. Nico ayudó a Charly a fabricar un techo que sube y baja para su Kombi tomando el modelo del nuestro, con Vale nos dedicamos a las artesanías y la Consu no paró de limpiar y ordenar un minuto.

Hay techo para la Churrita!

Vilcabamba fue testigo de la visita de muchos viajeros argentinos con quienes compartimos unos días. Conocimos a Sergio y Aldana de Síganme los buenos que viajan en una Volkswagen T3 y a Laura y Dante de Las Córdobas en una Dodge Ram. Estas dos parejas salieron hace aproximadamente un mes de Buenos Aires y de Córdoba y quieren llegar este julio a Alaska. Con ellos, Consu, Vale y Charly hicimos pizzas a la parrilla y pastas caseras rellenas al mando de Nico que había perfeccionado la técnica durante nuestra estadía en el restaurante argentino de Macas.

Con Laura, Aldana, Sergio y Dante mateando en la plaza de Vilca

 Unos días después llegaron Vir y El Negro de Kombi Continental, a quienes sólo conocíamos virtualmentey que por muchas coincidencias que encontramos, descubrimos son nuestro álter ego. Los siete seguimos deleitándonos con ricos platos, charlando por demás y riéndonos mucho. El 1 de febrero Nico entró en la tercera década y lo festejamos con tartas caseras y torta de chocolate.

Cumple de Nico con amigos
Compartiendo conocimientos. Kombi Churrita nos enseñó a hacer vinchas, Vale cómo hacer atrapasueños y nosotros a hacer pulseras de mostacillas en telar.

Para aprovechar la naturaleza que nos regalaba el lugar salimos con Nico a caminar por los varios senderos que esconde este pueblo que encontramos muy especial. Los fines de semana nos estacionamos en el parque principal para vender y un día los argentinos copamos la plaza cuando llegó la Caravana Mágica, como se denominaron un grupo de cuatro parejas que van viajando juntos en autos clásicos (Fiat 600, Fiat 1100, Dodge 1500 y una Kombi) y que donde vayan llaman la atención de todos.

Viajar Viviendo, Pasajeros del Infinito, Kilómetro a Kilómetro, Kombi pa’l Norte, Kombi Continental y Quovadis Viajera en caravana.

La pasamos tan bien en Vilcabamba que nos costó tomar la decisión de arrancar porque implicaba dejar un país que adoramos para adentrarnos en la cordillera peruana y emprender una nueva aventura por zonas que aún desconocíamos. Debíamos despedirnos de lo que hacía meses nos resultaba conocido y dejar a nuestros amigos que tomarían un camino diferente.

Vilcabamba es diferente a todos los pueblos que hayamos recorrido en Ecuador, tiene algo que lo hace especial y distinto y resultó ser el mejor lugar para cerrar el recorrido por el país. De habernos quedado más tiempo tal vez hubiéramos vivido muchos años, pero como nuestro objetivo en esta vida no es vivir mucho sino vivir bien, nos despedimos de todos y seguimos viaje. 15 días entre compatriotas fueron suficientes para convencernos de que el próximo verano lo queríamos pasar en nuestra querida Patagonia, así que debíamos poner primera y volver a la ruta a sentir los pelos contra el viento.

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2 respuestas a “Ecuador de salida

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