Ruta 3: al sur del sur, Santa Cruz y Tierra del Fuego

(Para leer el comienzo del recorrido por la Ruta 3, entrá a esta nota y a esta otra)

 

Santa Cruz

A penas cruzamos el límite fronterizo entre Chubut y Santa Cruz, el pavimento pareció decir “basta” y se convirtió en un camino agrietado lleno de baches. Llegamos a Caleta Olivia al atardecer (casi las 10 de la noche) y dormimos en la primera estación de servicio que encontramos. Cuando volvimos a arrancar al otro día, ducha de por medio, pasamos por la playa donde vimos una enorme manada de lobos marinos descansando sobre la arena.

Colonia de Lobos Marinos bien cerquita en Caleta Olivia

Parque Nacional Bosques Petrificados

Desde la Ruta 3 volvimos a tomar otro desvío para ir a conocer el Monumento Natural Bosques Petrificados de Jaramillo. Los 50 kilómetros de ripio valieron totalmente la pena. A medida que nos íbamos alejando de la costa hacia el oeste, empezaron a aparecer unas montañas de formas extrañas. Pasamos la noche en la entrada del parque acompañados sólo por unos cuantos guanacos, maras (una especie de liebre patagónica) y choiques (ñandúes). Caminamos alrededor de nuestro improvisado camping, visitamos un salar que encontramos de casualidad y encontramos muchísimas piedras de las formas y colores más diversos, además de pedazos de madera petrificada que indicaba que estábamos a punto de comenzar un viaje en el tiempo.

De repente, un salar

A la mañana siguiente lo primero que vimos al ingresar al parque fue un enorme volcán (el Cerro Madre e Hija) que aparecía en el horizonte. Al llegar, visitamos el museo donde una guardaparques nos dio información del lugar y nos explicó el proceso de petrificación de los troncos. Resulta que hace 150 millones de años esta zona estaba llena de gigantescos árboles que años más tarde quedaron sepultados bajo cenizas y lava volcánica. Esto permitió su petrificación y conservación. Hoy los enormes troncos caídos que se pueden ver en el bosque están convertidos en roca. Después de recorrer el lugar y disfrutar de la soledad del entorno, nos quedamos un rato charlando con otro guardaparques que nos contó cómo era vivir allá adentro.

Recorrida por el bosque

Puerto San Julián

Desde el bosque nos fuimos al pueblo de Puerto San Julián donde, después de pasar la noche en una YPF, salimos a caminar. Recorrimos el pueblo, visitamos un par de museos y nos estacionamos a la sombra de un árbol para repararnos no sólo del sol sino también del viento que estaba azotando fuerte. A la tardecita se nos acercó una señora a preguntarnos si nosotros éramos los que estábamos viajando a Alaska y que habíamos pedido permiso para participar de los festejos navideños del pueblo. Les dijimos que nosotros estábamos viajando pero no éramos los mismo a los que ella se refería y nos invitó a participar igual. Nos dijo: “a las 9 llegan los duendes” y esa era toda la información que teníamos. Por las dudas, abrimos la puerta del placard de las artesanías y sacamos una mesita con los libros. Sin saberlo, habíamos estacionado justo en el lugar donde unos minutos después, efectivamente llegaron los duendes y se llenó de niños que fueron a dejar sus cartas para Papá Noel y a buscar regalitos que el municipio había preparado para ellos. Nosotros pudimos vender algunas de nuestras cosas.

Pasamos una nueva noche en la YPF, esta vez rodeados de camiones que esperaban, como nosotros, a que el domingo por la tarde se abriera el camino. Ya nos habían avisado que en Piedra Buena, unos kilómetros más adelante, estaba cortado un puente y ese era el único paso hacia Río Gallegos y por lo tanto había que esperar. Como estaba anunciado mucho viento y preferimos no arriesgarnos en la ruta, no nos afectó demasiado el corte ya que, de todas formas, queríamos esperar a que el viento parara un poco. En estos lares, el viento no es cosa menor. En Río Negro nos bajamos una aplicación (Windy) para ir viendo los pronósticos de viento en la zona. Parece exagerado pero no lo es. Las ráfagas pueden llegar a los 100 kilómetros y dar vuelta fácilmente una camioneta liviana como la nuestra. Por eso, evitamos manejar en los días u horarios de vientos más fuertes, y la aplicación nos resulta muy útil para saber cuándo son los días y horarios más complicados.

Pasamos el domingo en el pueblo produciendo pulseras, descansando y charlando con la gente y otra noche en la YPF. El lunes nos preparamos para salir a la ruta. Después de varios días de quietud, ya estábamos listos para arrancar. Pero al intentar salir de la ciudad, la policía estaba cortando la ruta porque todavía no se había habilitado el puente. Además, decían que como en Piedra Buena estaba todo colapsado, no podían dejar pasar más vehículos. Intentamos convencerlos de que nos esperaban allá y que teníamos que llegar esa misma tarde, nos mandaron a hablar a la comisaría, le escribimos a algunos contactos en Piedra Buena, dimos varias vueltas y como nada funcionó, decidimos volver a la ruta y esperar, junto con una eterna fila de camiones, a que abrieran el paso. La misma oficial de policía que un rato antes nos había dicho que no podíamos pasar, esta vez nos dijo que tomáramos un camino alternativo. Así que, con su autorización e indicaciones, hicimos unos metros por la colectora de ripio y volvimos la ruta, que supuestamente estaba cortada. Cuando llegamos a Piedra Buena nos dimos cuenta que el puente estaba nuevamente abierto y que la ciudad estaba lejos de estar colapsada, de hecho había muchos menos camiones que en San Julián.

Aprovechamos a darnos un baño en una estación de servicio, preparamos algo para almorzar, dimos una vuelta por la ciudad y seguimos camino. La idea era entrar al Parque Nacional Monte León pero ya estaba cerrado, así que seguimos viaje y paramos a dormir unos kilómetros antes de Río Gallegos.

Rio Gallegos

Llegamos a la capital provincial minutos antes de que se largara a llover. Después de entregar un par de libros que nos habían encargado, fuimos a información turística donde nos recomendaron visitar varios museos, pero nos encontramos con que a esa hora (5 de la tarde) ya todos estaban cerrados. Sin mucho para hacer, dimos algunas vueltas, anduvimos por la ría y buscamos un lugar donde estacionar para pasar la noche. Al otro día era feriado por el aniversario de la ciudad. Por experiencia ya sabemos que los fines de semana o los días previos a los feriados, no son buenos para dormir en la calle. A los festejos por el aniversario se le sumó el hecho de que ese día había varios que terminaron la universidad y no dejaban de pasar autos a los bocinazos. Además, se ve que en Río Gallegos les gusta mucho modificar los autos y poner caños de escape bien ruidosos. Una noche complicada.

La Laguna Azul

Al otro día decidimos alejarnos de la ciudad ya que todo estaba cortado por los festejos y transitar se hacia difícil. Nos abastecimos de verdura, engrasamos la Kombi, cargamos agua en el tanque y los bidones y nos fuimos a la Laguna Azul que se encuentra a 50 kilómetros de Río Gallegos y a tan sólo 9 de la frontera con Chile. La laguna se encuentra dentro del cráter de un volcán y se puede ver desde arriba, al borde del cráter o bajar hasta el agua. Por muchos años se creyó que no tenía fondo hasta que determinaron que su profundidad era de 55 metros. De todas formas, mucha gente cree que la laguna está llena de misterios y que es un lugar mágico. A nosotros nos sirvió como punto de descanso y pasamos allí dos noches antes de cruzar la frontera.

Día de sol en la Laguna Azul

Chile por un ratito

Por esas paradojas de la vida, para seguir camino hacia Ushuaia, hay que pasar por Chile. Cruzamos la frontera rápidamente y unos kilómetros más adelante subimos al ferry que cruza el Estrecho de Magallanes para dejarnos en la isla de Tierra del Fuego (lado chileno). Hicimos un par de kilómetros más con un viento intenso y llegamos a Cerro Sombrero, un pueblo petrolero que no cuenta con más que un par de casas, una tienda, una iglesia, un hotel, la municipalidad y una gran oficina de turismo con wifi, baños limpios y ducha caliente, todo gratis y al servicio del viajero. Estacionamos junto a otros 6 vehículos viajeros y unas cuantas carpas y pasamos la noche detrás de la municipalidad para repararnos del viento.

Al otro día arrancamos temprano porque al mediodía se anunciaba mucho viento y volvimos a cruzar la frontera entre Chile y Argentina.

Tierra del Fuego

Río Grande (de ida)

Llegamos a Río Grande con una pareja de pasajeros a bordo que hacían dedo en la frontera. Ella argentina, él filipino, habían estado en Ushuaia, empezaron a subir y por un problema con la visa de él, no pudieron cruzar la frontera chilena y tuvieron que volver a bajar. Nos despedimos en la YPF y allí nos encontramos con Marcos, a quien habíamos contactado unos días atrás y que nos fue a buscar para invitarnos a comer. Primero dejamos a Dora en su lavadero donde la dejaron como nueva y mientras ella estaba en el spa, pasamos el día con Marcos: nos llevó a recorrer la ciudad, almorzamos con él, su mamá y sus dos hijitos en la casa y a la noche nos comimos una rica picada de su local (The Jamones) junto con una pareja de futuros viajeros en Kombi amigos de él. Al día siguiente nos despedimos y arrancamos para Ushuaia. Saliendo de Río Grande volvimos a levantar a dos chicos que hacían dedo. Nunca encontramos tanta gente haciendo dedo como en la Patagonia. En otros lugares en general a nadie le sirve que lo llevemos porque vamos frenando en cada pueblo o ciudad, pero como acá las distancias entre cada lugar son tan grandes, podemos llevar pasajeros durante algunas horas.

Tolhuin

Al llegar a este pueblo austral el paisaje empieza a cambiar. Todo se llena árboles, que hacía rato no veíamos. Los últimos 100 kilómetros de la Ruta 3 hacen que todo lo anterior haya valido la pena. Como nos esperaban en Ushuaia, decidimos recorrer el pueblo a la vuelta.

Ushuaia

El paisaje había empezado a cambiar en Tolhuin, pero después de cruzar el Paso Garibaldi nos quedamos con la boca abierta al ver todas esas montañas nevadas. El clima también cambió por completo. El viento quedó detrás de las montañas y disfrutamos de una ruta sinuosa que nos dejó en la entrada de la ciudad. Allí nos esperaban entusiasmados mis tíos Sole y Cristián y mi primo Felipe, que hacía rato no veíamos. Desde el momento en que anunciamos que nos íbamos a recorrer América, allá por el 2014, ellos nos esperaban y el reencuentro fue muy emocionante. En ese momento la lluvia no nos importó nada. Fue muy especial haber llegado a Ushuaia uniendo las dos puntas del continente y con semejante recibimiento.

Entrada triunfal

En Ushuaia vivimos días muy intensos, conocimos mucha gente, pasamos tiempo en familia, festejamos Navidad y Año Nuevo, nos juntamos con viajeros, hicimos una presentación del libro y muchas caminatas. Acá un breve resumen:

*Días en familia:

Algunos días los disfrutamos en la casa de mis tíos, refugiándonos del frío (el verano parece no llegar a estas latitudes), comiendo las cosas ricas que prepara Sole y poniéndonos al día. No sólo nos recibieron a nosotros, sino que abrieron sus puertas a otros viajeros que andaban necesitando una cama y una ducha caliente.

Con ellos también fuimos hasta Puerto Almanza (un caserío de pescadores a unos kilómetros de la ciudad), pasamos tiempo en Placeres Sin TACC (su local de comidas para celíacos), festejamos la Navidad con parientes lejanos (y sin fuegos artificiales ya que está prohibido por el riesgo de incendios) y para cerrar nuestra estadía allá nos regalaron un día de spa en un hotel cinco estrellas donde disfrutamos de la pileta, el sauna y nos relajamos por completo. Su buena onda, alegría y generosidad nos llenó el alma.

Imitando al árbol bandera en Puerto Almanza

*Días con viajeros:

El puerto de Ushuaia fue lugar de encuentro con muchos viajeros que bajaban o por la Ruta 3 o por la 40 y que decidían pasar unos días en el fin del mundo. Compartimos días de venta, almuerzos, charlas, mates y un Año Nuevo acampando a 2º bajo cero. Fuimos más de 30 vehículos (camionetas, autos, motorhomes y motos) y mas del doble de viajeros intercambiado historias, anécdotas, comiendo rico y bailando alrededor del fuego. Un inicio de año muy divertido y especial.

Camping viajero de fin de año

Además, nos reencontramos con otros viajeros amigos que ya conocíamos como las venezolanas de Cori y Vero, los colombianos de Twingo Sudaca Yudy y JuanMa, y Gonza de Llevados por el Viento que justo estaba trabajando en un crucero que frenó un día en el puerto donde estábamos estacionados. Unos días después la ruta nos cruzó con Sergio y Aldana de Síganme los Buenos, a quienes habíamos conocido en Ecuador.

También conocimos a Vicky y Fede de Alimentando el Alma, que fueron hasta Alaska en su Kombi y con quienes pegamos muy buena onda. Además cenamos con Brody, Damian y Carmela. Ellos son miembros del club de Volkswagen y planean viajar en su Kombi.

*Días de turismo:

Ushuaia tiene mucho para hacer y conocer. No nos alcanzó el tiempo para todo así que tuvimos que elegir. Un día visitamos el Parque Nacional Tierra del Fuego donde recorrimos senderos, visitamos miradores, castoreras, el correo del fin del mundo y llegamos hasta el final de la Ruta 3 en Bahía Lapataia. Junto con amigos subimos al Glaciar Martial y no dejamos de caminar hasta la Laguna Esmeralda. Un día Nico y Vero se fueron a hacer un paseo en barco por el Canal Beagle y llegaron hasta el Faro Les Eclaireurs.

El famoso Faro Les Eclaireurs en el Canal Beagle

Además conocimos el Museo del Fin del Mundo para aprender sobre la historia del lugar y visitamos la Nave Tierra hecha por Michael Reynolds. Es una casa completamente autosustentable que puede mantener una misma temperatura todo el año, cuenta con tratamiento de aguas residuales y recolección de agua de lluvia, un sistema eléctrico a partir de energía solar y eólica y cultivo de plantas comestibles.

Laguna Esmeralda. Foto de Pame de Respira el Momento

*Días de presentación:

Además de las ventas en el puerto, con la ayuda de mis tíos, organizamos una charla y presentación de nuestro libro en un café. El lugar se llenó de gente que habíamos conocido esos días, de amigos viajeros y de muchos curiosos que se acercaron a hacer preguntas con muy buena onda. Pasamos un video, charlamos una cuantas horas y vendimos todos los libros que nos quedaban encima. Éxito total!

(Si querés conseguir nuestro libro, hacé click acá! Hacemos envíos dentro de Argentina y a todo el mundo!!).

A sala llena!

Algunas cosas que nos llamaron la atención de Ushuaia:

-Conocimos muy pocos NIC (nacidos y criados) en Ushuaia. Todos los que se fueron a vivir allá desde otros lados saben exactamente el día y hora en que llegaron.

-El clima es ciclotímico. En un mismo día puede llover, salir el sol, nevar, hacer calor y mucho frío.

-La arquitectura nos hizo acordar a las ciudades de Alaska.

-Nos encantó la costumbre (que también vimos en Canadá y Alaska) de no entrar a la casa con zapatos. En la mayoría te prestan pantuflas.

-Los días en verano son eternos. Nos acostábamos tarde porque parecía no oscurecer nunca. Recién a las 23 bajaba el sol y a las 3 am ya empezaba a aclarar.

-Ushuaia no es apto para bicicletas. Las calles son súper empinadas y hasta a Dora le costó moverse. Además el trazado de las calles es asimétrico por la ocupación que se fue dando durante los años. No hubo una planificación urbana y la ciudad fue creciendo hacia los costados y un poco subiendo la montaña. Es larga y angosta.

Después de estar en las dos puntas del continente, algunos nos preguntaron qué nos gusto más, si Ushuaia o Alaska. Son dos lugares muy difíciles de comparar, primero porque una es una ciudad y la otra un estado muchísimo más grande. Alaska es más imponente, vimos animales por todos lados, conocimos la magia de las auroras boreales, los glaciares y las lagunas son bien accesibles y fue un lugar completamente nuevo para nosotros. Pero Ushuaia está en nuestro país y allí dejamos un pedacito de nuestro corazón. Allí hicimos muchas nuevas amistades, recibimos invitaciones a comer y conocimos mucha gente linda que se acercó a charlar. Fue un lugar muy especial del que nos costó despedirnos. Dicen que comer Calafate (el fruto local) te hace volver. Nosotros nos quisimos asegurar el regreso y lo probamos varias veces.

Rio Grande (de vuelta)

Salimos de Ushuaia y volvimos a tomar la Ruta 3. Hicimos noche en Tolhuin y volvimos a Río Grande donde nos encontramos otra vez con Marcos. Como necesitábamos hacerle algunas cosas de mecánica a la Kombi, nos alojó en su lavadero junto con Pame y Juan de Respira el Momento y Pablo y Eli, los españoles de Historias de Hojalata, a quienes encontramos en Ushuaia y con quienes todavía compartimos ruta. Pasamos un día y una noche a pura mecánica (y tortilla de papas española) y nos fuimos con todo listo para volver a la ruta.

Noche de tortillas en el lavadero de Marcos

Chile y Río Gallegos (otra vez)

El camino hasta la frontera con Chile fue muy ventoso, tanto que la camioneta de Eli y Pablo perdió un pedazo de paragolpes y cuando se dieron cuenta tuvieron que volver a buscarlo. Frenamos a almorzar antes de hacer migraciones y no podíamos ni abrir las puertas de las camionetas por miedo a que el viento las arrancara.

Esa noche volvimos a parar el Cerro Sombrero para usar el wifi y las duchas calientes de información turística. Pasamos unas cuantas horas en el pasillo del baño que tenía calefacción y cuando cerraron nos refugiamos todos dentro de la camioneta española donde tomamos un te calentito contra el frío.

Al otro día cruzamos nuevamente en el ferry de La Angostura para salir de la isla de Tierra del Fuego y nos separamos. El resto de los viajeros se fueron hacia Punta Arenas y nosotros volvimos a Río Gallegos a buscar una encomienda de libros que nos habían mandado desde Buenos Aires.

El ferry que cruza el estrello, repleto

Pasamos otra noche en Río Gallegos, nos hicieron una nota para la televisión local, vendimos algunos libros, nos comimos una milanesa de pollo con muchas papas fritas y nos despedimos de la Ruta 3 para emprender una nueva travesía, esta vez por la cordillera: bienvenida Ruta 40.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s