Viajar con gatos

Hace casi dos meses que adoptamos a Ripio, un gatito de 7 meses que decidió subirse a la Kombi en Chile y viajar con nosotros. A partir de ese día, nos llegaron muchas preguntas sobre viajar con mascotas, principalmente cómo se adaptó Ripio a la vida en movimiento dentro de la Kombi.

Nosotros nunca tuvimos gatos, así que fue aprender todo desde cero: qué tipo de comida es mejor, cómo funciona el tema del baño, cuál es el comportamiento normal de un gato, cómo hacer para que no se escape, etc. Pedimos consejos, buscamos información, leímos, comparamos opiniones y, sobretodo, lo observamos mucho para darnos cuenta qué quiere y qué necesita. En esta nota les contamos lo que fuimos aprendiendo en este tiempo de viaje con él.

Salud

A penas decidimos que Ripio iba a ser parte de la familia, llamamos a Berni, la  hermana de Lola que es veterinaria. Lo pesamos, le mandamos fotos y nos dijo la edad (que después corroboramos con otro veterinario en vivo y en directo) y nos recomendó que lo desparasitáramos interna y externamente y le diéramos las vacunas correspondientes (esto debés consultarlo con un veterinario ya que la vacunación depende de la zona dónde te encuentres porque las enfermedades no son las mismas en todos lados y por lo tanto las vacunas obligatorias tampoco). Además nos dijo que lo mejor era castrarlo para evitar que se escape tras una hembra en celo y para que disminuya su territorialidad y así evitar el marcado del territorio con la orina; pero que era mejor esperar a cuando cumpliera 10 meses para que su sistema urinario estuviera completamente desarrollado y eso evite problemas futuros en sus vías urinarias. ¡Gracias Berni por responder siempre nuestras dudas de padres felinos primerizos!

Baño e higiene

Cuando Ripio apareció le armamos una caja de arena provisoria con una caja de cartón forrada en plástico y tierra/piedritas que encontramos por ahí (ya que en el pueblo en el que estábamos no se conseguían las típicas piedritas para gatos). Se la ubicamos en los pies del conductor y se las mostramos. Por suerte desde el primer día hizo pis y caca ahí y no hubo que enseñarle más. Suponemos que tal vez ya lo había aprendido de más chico. Un par de semanas después cambiamos la caja de cartón por una de plástico y la tierra por piedritas absorbentes. Estas duran más tiempo que la tierra y son más prácticas. En general Ripio sólo las usa una o dos veces al día, ya que durante el resto del día suele estar afuera y encuentra sus propios baños en la naturaleza. Por eso las nuevas piedritas suelen durar dos o tres semanas siempre que removamos la caca y las saquemos al sol para que se sequen todos los días.

Por suerte los gatos se higienizan a si mismos así que no debemos preocuparnos por darle un baño. Solamente cortamos un poco las uñas de sus patas delanteras con un alicate para que no nos destruya el sillón. Aprovechamos cuando está dormido y ni se da cuenta.

Comida

La comida es todo un tema. Leímos que lo gatos suelen administrarse su comida y que es mejor que siempre tenga el plato lleno. El tema es que Ripio devora instantáneamente todo lo que ponemos en su plato. No ayuda el espacio reducido de la Kombi donde tiene su plato al alcance de la mano en todo momento. Ahora le estamos dando la ración diaria dividida en dos veces (a las 7 am y a las 20 hs). Durante el día, cada vez que abrimos el cajón donde sabe que está su alimento, se pone loco y pide comida, pero no le damos para que no se mal acostumbre ni engorde excesivamente.

Como no sabíamos qué hacer le pedimos consejo a Hernán Pesis, que es Educador y Conductista Felino (en Instagram lo encuentran como @educadorfelino) y con muy buena onda respondió a nuestra inquietud y nos recomendó que probáramos con un “come lento”. Es un plato especial (hay varios modelos) donde el gato tiene que trabajar más para poder comer y esto hace que no devore en segundos. Nico fabricó uno casero hasta conseguir uno mejor y viene funcionando bien. La comida no le dura todo el día pero sí demora más en comer y parece que se llena más. Al menos no pide comida a la madrugada y nos dejar dormir mejor.

Al principio le compramos el único alimento que conseguimos en el sur de Chile que si bien era de una marca muy nombrada y presente en las publicidades, sabíamos que no era de buena calidad y pensamos que su desesperación por la comida podía ser eso; ahora le estamos cambiando por uno de mejor calidad y vamos a ir viendo si cambia su actitud con el pasar de los días.

Descanso

Leímos por ahí que los gatos duermen hasta 16 horas al día, y Ripio no es la excepción. Durante el día toma muchas siestas en sus lugares preferidos (tablero, sillón, asientos delanteros) y tiene dos momentos de mayor actividad: a la mañana cuando nos levantamos y alrededor las 22 cuando empezamos a armar la cama (le encanta trepar por los colchones cuando los sacamos para transformar el sillón en cama).

A la noche, si hace frío, se mete adentro de la cama con nosotros. Se queda un rato cerca de nuestros pies o piernas (para nosotros es la mejor bolsa de agua caliente!) y cuando tiene calor, sale. Suele pasar el resto de la noche cerca de nuestros pies y a la madrugada a veces se muda a la almohada. Es muy cariñoso y le gusta poner su cara bien pegada a la nuestra.

En general se levanta a las 7 am a usar sus piedritas y a comer algo. Cuando vuelve a la cama quiere jugar, pero si lo acariciamos y mimamos se duerme un rato más.

Actividades y juguetes

Ripio se acostumbró a que la Kombi es su casa. Se maneja tranquilo por los diferentes rincones y pasa mucho tiempo adentro. Nosotros procuramos sacarlo un rato todos los días para que juegue al aire libre, gaste energía y se divierta. Hay veces, dependiendo donde estemos, que pasa todo el día afuera y esa noche termina agotado (es un bebé!). Tratamos siempre de buscar un lugar tranquilo donde pueda caminar libre sin amenazas (como autos, perros, etc.), pero sin perderlo de vista. Lo vamos siguiendo o mirando y de a ratos lo volvemos a llevar más cerca de la Kombi para que no se aleje demasiado. Cuando estamos en un lugar más transitado o si estamos haciendo algo (cocinando, vendiendo, etc.) y no podemos estar siguiéndolo, le ponemos un pretal y una soga larga atada a la Kombi o a algún árbol para que esté afuera pero no se pierda.

Una idea que tomamos de Xino Xano (pareja de viajeros que andan con tres gatos en su Kombi) es ponerle su comida en un tarrito y agitarlo antes de dársela. Cuando está afuera explorando y lo perdemos de vista, se mete en algún lugar donde no lo podemos sacar (entre arbustos, arriba de un árbol, etc.) o si necesitamos irnos del lugar, agitamos el tarrito y vuelve corriendo a comer. Claro que esto funciona sólo si tiene hambre.

Si no podemos sacarlo porque llueve, por ejemplo, lo hacemos jugar adentro para que no pase todo el día durmiendo. Le armamos una cajita cartón con varios agujeros donde él puede meter sus patitas y buscar lo que hay adentro. Le encantan las piñas de pino (se las pateamos y juega a atajarlas) y las soguitas. También le hicimos otros juguetes con los cartones de viejos rollos de papel higiénico y tubitos de plástico con hilos de colores atados en ellos, además de los clásicos pompones. Lo que más le gusta es jugar a encontrar o cazar cosas y se vuelve loco con un ratoncito que le regalaron unos amigos al que le atamos un piolín y lo colgamos de una ramita. Le encanta perseguirlo de un lado a otro dentro de la Kombi y jugamos a escondérselo para que lo encuentre.

Hernán también nos comentó que es bueno que no tenga todos los juguetes siempre a mano porque puede perder el interés. Lo ideal es dejárselos en distintos ambientes (en caso de vivir en una casa) o ir dándoselos un rato al día, además de rotarlos cada ciertos días para que sienta que son cosas nuevas.

Viaje y ruta

Los primeros días que agarramos la ruta con este nuevo pasajero se ponía un poco nervioso. Miraba para todos lados como preguntándose por qué todo se estaba moviendo y haciendo ruido. Encima eran caminos de ripio (de ahí su nombre) que hacían que todo fuera más escandaloso y vibrara demasiado. Por suerte sólo fueron los primeros minutos, al rato se acomodó arriba de Lola y se durmió todo el viaje. Hoy ya se pasea por todos lados mientras vamos andando, suele viajar arriba de Lola, en sus pies sobre una mantita o en el tablero aprovechando el sol que entra a través del parabrisas. También le gusta ir mirando las vacas al costado del camino por la ventana.

Fronteras

Nosotros todavía no salimos nunca del país con él, pero amigos viajeros mascoteros nos pasaron toda la información y procedimiento para cruzar fronteras con ellos. Esta información es para salir y entrar de Argentina (no sabemos como es el caso de otros países).

1) Ir al veterinario/a  para que les de un “certificado de buena salud” que va a indicar que tiene todas las vacunas al día, especialmente la antirrábica. Además va a chequear que esté desparasitado de forma interna (vía oral) y externa (pipeta).

Importante: el certificado de buena salud tiene una validez de 10 días para ser presentado en SENASA.

2) Con el certificado ir al SENASA más cercano a la frontera por la que se vaya a cruzar. Allí además hay que mostrar la libreta con los sellos y obleas de las vacunas que se le dieron. Ellos van a emitir un nuevo certificado que tiene una validez de 30 días y es lo que van a tener que presentar en la frontera. El SENASA cobra $145 (precio en pesos argentinos actualizado a marzo 2019) por este trámite y en algunas ciudades lo hacen en el momento, en otras es de un día para otro.

3) Ir a la frontera y presentar el certificado de SENASA en la parte de Aduanas (tanto a la salida de Argentina como al ingreso del que estamos entrando). No entregar el original. Es recomendable ir con varias copias porque suelen pedir algunas.

Este es el procedimiento que se debe hacer para cruzar, por ejemplo, de Argentina a Chile. En muchas fronteras no piden todos estos papeles, tal vez solo con el carnet de vacunas alcanza, en algunas quizás no tengan que presentar nada, pero eso ya depende de cada país, así que lo mejor es averiguar en cada lugar antes de cruzar.

Esta es nuestra experiencia, sabemos que cada gato tiene su personalidad, algunos se adaptarán más fácil al viaje, tal vez otros no. Una buena idea es hacer un viaje corto para ir viendo cómo se maneja el gato en el nuevo espacio.

Creemos que como Ripio se subió a la Kombi cuando aún era chico, su adaptación fue más fácil. Además, por lo que nos dice la gente en la calle cuando se acercan a acariciarlo, parece que es un gato super manso y tranquilo.

Les dejamos las paginas de otros viajeros que viajan con gatos para que puedan consultarles sobre su experiencia:

Vuelta x América

Xino Xano

Alma Viajera

Queremos saber: ¿cómo son sus mascotas? ¿Les gustaría viajar con ellas?

Para ver videos y fotos de la vida de Ripio a bordo de la Kombi, seguinos en Instagram o Facebook!

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3 respuestas a “Viajar con gatos

  1. Saludos desde Villa Adolfo López Mateos Sinaloa México me gustaría viajar por América así como ustedes lo han hecho y hacer muchas amistades de diferentes naciones.les envío un abrazo fuerte.

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