Volar con gatos

En febrero adoptamos a Ripio, nuestro compañero felino, y desde ese momento él se acostumbró a viajar de acá para allá y vivir con nosotros dentro de la Kombi. Por un lado creemos que todo fue muy fácil porque él solo decidió subirse a la Kombi, nosotros no lo forzamos; por otro lado, es un gato muy dócil y tranquilo y notamos que los cambios en su rutina no le molestan como se supone que pasa con los gatos en general, esto sumado a que cuando apareció todavía era chiquito (tenía unos 7 meses).

Cada vez que llegamos a un lugar nuevo, antes de bajar, se queda un rato mirando hacia fuera desde el interior de la Kombi, después pasa unos minutos escondido debajo de la Kombi analizando el ambiente y recién ahí sale a pasear y jugar. Por suerte se adaptó muy rápido a la vida de viaje pero hace unas semanas nos encontramos con un nuevo desafío: volar en avión.


Hacé click acá y leé la nota donde te contamos cómo es viajar con un gato dentro de una Kombi!


Preparativos

Desde Bariloche decidimos viajar a Buenos Aires para visitar a nuestras familias. La Kombi quedó en la casa de un amigo y nosotros nos tomamos un avión. Pero no queríamos dejarlo a Ripio así que lo llevamos con nosotros. Sacamos pasaje para nosotros y nos cobraron un adicional por viajar con una mascota (el precio depende de la aerolínea que elijan y el tramo aéreo que realicen). Este pasaje sólo se puede comprar con anticipación y no en el aeropuerto antes de subir al avión.

Ripio muy cómodo en su bolso listo para abordar

Las condiciones para que la mascota viaje en la cabina con nosotros en la aerolínea que tomamos nosotros (FlyBondi) son:

-El gato o perro tiene que ser mayor de 4 meses.

-Llevar un certificado de un médico veterinario emitido como máximo 10 días antes del vuelo. El certificado debe acreditar que su estado de salud es apto para realizar el viaje y que la vacunación está al día. Además nos pidieron el comprobante de la vacuna antirrábica.

-Debe ir en una transportadora flexible de 36 cm (de largo) x 33 (de ancho) x 23 (de alto).

-La mascota más el bolso transportador no pueden superar los 6 kg.

-La mascota debe permanecer dentro de la transportadora tanto en la sala de embarque como durante todo el vuelo.

Una vez que sacamos los pasajes, fuimos al local de Katze/La Mascotería en Bariloche que son especialistas en gatos. Pablo y Germán nos atendieron súper bien y nos mostraron todas las transportadoras que tenían. Había muchos modelos para elegir pero debíamos limitarnos al tamaño que la aerolínea nos exigía. Además, la aerolínea aclara que el canil debe ser cómodo para que la mascota pueda moverse, cambiar de posición y dar vueltas. Esto resulta un poco contradictorio con las medidas del canil que exigen. Ripio pesa 2 kilos y medio, es un gato mediano y entra bien en un canil de esas medidas, pero una mascota más grande tal vez no pueda moverse fácilmente. (Antes de sacar pasaje, les recomendamos medir a sus mascotas y probar si entran en la transportadora).

En Katze nos ofrecieron un montón de opciones!

Mientras medíamos y comparábamos opciones, Ripio se divirtió como nunca mientras probaba todos los juguetes para gatos que ofrecen los chicos de Katze/La Mascotería. Finalmente elegimos una transportadora flexible que tiene forma de bolso. Además de ser muy canchera, sirve no sólo para el vuelo, sino que es muy práctica para tener después ya que se puede doblar y no ocupa lugar dentro de la Kombi.

Podés ver más fotos de la tienda en las historias de Instagram!

Si estás en Bariloche, no dudes en visitar Katze para encontrar todo lo que necesitás para tu mascota.

Dirección: Av. Ángel Gallardo 610

Web: https://www.katze.com.ar/

https://www.lamascoteriavirtual.com.ar/

Durante el vuelo

Como el vuelo salía a las 20 hs, aprovechamos a jugar con Ripio todo el día. Corrimos y trepamos árboles y no hubo tiempo para sus (varias) siestas diarias. Esto lo hicimos para que a la noche estuviera cansado y durmiera durante el vuelo. También esperamos a llegar a Buenos Aires para darle de comer así no le daban ganas de usar sus piedritas.

Cuando llegamos al aeropuerto, lo metimos dentro de la transportadora pero le dejamos la cabeza afuera. Lo pesaron y nos pidieron el certificado médico y la vacuna antirrábica. Durante la espera antes de subir al avión, se durmió muy profundo sobre las piernas de Nico. Al momento de abordar se despertó, las azafatas nos pidieron que lo metamos por completo dentro del bolso (hasta ese momento seguía con la cabecita afuera) y lo ubicamos en los pies abajo del asiento de adelante. (Otra aclaración que hace la aerolínea es que si viajás con mascota a bordo no podés elegir la salida de emergencia ni la primera fila).

Al principio estuvo un poco inquieto, pero el bolso nos permitía meter la mano y acariciarlo para tranquilizarlo. A la media hora de haber despegado se durmió y ni se dio cuenta de que habíamos aterrizado y llegado a destino. Se despertó recién cuando bajamos del avión.

La vuelta

¿Falta mucho?

Al regreso, llegamos al aeropuerto de El Palomar a las 16 hs ya que el vuelo salía a las 18. Había bastante gente y hacía calor, lo que hizo que Ripio se pusiera un poco inquieto, lo calmamos acariciándolo un poco. Al subir al avión, nos dimos cuenta que nos tocó el asiento justo al lado de otro pasajero que también viajaba con su mascota, pero como era un perro, para evitar momentos de tensión nos terminaron moviendo de fila.

Por problemas técnicos, después de una hora de espera en la pista nos hicieron bajar del avión y esperar en el aeropuerto hasta nuevo aviso. Pedimos permiso para sacarlo afuera a dar una vuelta para que fuera al baño ya que no teníamos sus piedritas y para que también se distraiga un poco. Como la espera se hizo larga, nos permitieron tenerlo fuera del bolso en la sala de embarque del aeropuerto. Estaba muy tranquilo y los otros pasajeros nos preguntaban si le habíamos dado algo para dormir, pero no, por suerte es relajado y él también estaba aburrido de tanto esperar. Finalmente, el avión terminó despegando a las 00 hs (6 horas más tarde de lo planeado) y llegamos a Bariloche a las 2 am.

En nuestro caso no tuvimos inconvenientes al viajar en avión con él, pero sabemos que hay gatos que necesitan una mayor estabilidad y vivir dentro de una camioneta con un contexto que cambia día a día puede no ser lo mejor para ellos, sobre todo si ya son adultos. Es posible que tantos cambios les generen situaciones de estrés. Si pensás viajar con tu gato y sentís que puede ser difícil para él adaptarse, te recomendamos consultarle y pedirle consejos a un educador felino como Hernán Pesis quién siempre esta dispuesto a ayudarnos con el comportamiento de nuestros compañeros.

Anuncios

3 respuestas a “Volar con gatos

  1. Ola me gustaría mucho saber cómo viajar de Canadá hasta chile en una caravana por donde y si es peligroso y tengo un perrito gracias de ante mano yo soy canadiense y chileno las dos nacionalidades bueno muchas gracias

    Me gusta

    1. Hola Carlos, en nuestro blog podes leer acerca de nuestras experiencias de viaje por el continente. Más peligroso es quedarse en casa y no animarse a hacerlo ;-). Animo que no vas a tener ningún problema! Saludos, Nico y Lola

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s