Ruta 40: de Trevelin a El Bolsón

Trevelin

Después de pasar un mes entero recorriendo la Carretera Austral de Chile (podés leer sobre el recorrido entrando a esta nota), volvimos a entrar a Argentina por la frontera Futaleufú-Trevelin.

Como era domingo fuimos directo a la plaza principal del pueblo y nos encontramos con varias camionetas viajeras, algunas de amigos con los que veníamos compartiendo ruta hacía tiempo. Nos instalamos, al igual que ellos, con nuestra tienda móvil y pasamos el resto de la tarde charlando con la gente que salía a dar una vuelta, se acercaba curiosa y con muy buena onda y se llevaba alguno de nuestros productos. Nuestro país nos recibió de la mejor forma, pero eso era recién el principio.

Esa noche nos fuimos a dormir a una estación de servicio, pero como no había mucho espacio, estacionamos en frente. Para que la Kombi no quedara tan inclinada, quisimos subir dos ruedas a la vereda y terminamos cayendo en un pozo. Por suerte estaban nuestros amigos Beto, Juli, Pam y Juan y nos ayudaron a salir. A la mañana siguiente tocó mantenimiento: ajustamos los frenos y engrasamos el tren delantero.

Esa tarde nos encontramos con Flopi, una amiga de toda la vida que se había ido a pasar el verano a Trevelin. Fuimos a visitar a su hermano Nico, su cuñada Sofi y sus cuatro sobrinos (Mateo, Felipe, Juana y Benja) y de ahí nos instalamos en la casa donde ella estaba parando frente a la Laguna Brychan, un lugar paradisíaco con vista a la laguna y a las montañas. Nos daban ganas de pasar el resto del año envueltos en una frazada en el sillón disfrutando del paisaje a través de la ventana.

Pasamos una semana con Flopi en la casa donde aprovechamos a desconectarnos de todo. No había wifi ni señal de celular y el camino para llegar era complicado, así que una vez que subimos con la Kombi, no volvimos a bajar hasta el día que nos fuimos. Después de un mes en la Carretera Austral donde veníamos de puro ripio, polvo y escasas duchas, en lo de Flopi pudimos irnos renovados, descansar, lavar ropa, darnos buenas duchas calientes, leer al lado de la salamandra y dormir en una cama calentita.

Por suerte tanto a Nico como a Flopi les encanta cocinar, así que usaron mucho el horno, hicieron tortas con manzanas y peras silvestres de la zona y hasta recolectamos rosa mosqueta para preparar mermelada casera. El ritual de cada noche después de comer era un juego de cartas.

Flopi también nos ayudó a producir para tener stock para las ventas de Semana Santa: hicimos pulseras de macramé, de mostacillas y cuadritos pintados a manos.

Ripio también disfrutó mucho su estadía en Trevelin, explorando libre alrededor de la casa y tomando siestas en el sillón.

La última noche organizamos una pijamada para los sobrinos de Flopi con cena, película y juego del tesoro incluido. Nos divertimos como si fuéramos niños.

Para nosotros esos días sirvieron para volver a conectarnos con lo simple y hermoso de esta vida.

Así pasamos los días con Flopi en Trevelin

Esquel

El domingo nos fuimos para Esquel a participar de una maratón solidaria a la que nos había invitado Martín, otro fanático de las Kombis. Esa noche compartimos unos choripanes con la organización y amigos viajeros.

El lunes lo aprovechamos para hacer compras y trámites. Fuimos a entregar un libro a Carla, que era un regalo sorpresa de su amigo Fede. Carla nos invitó a tomar unos mates y conocimos a su amiga María, que es guía de La Trochita, el viejo expreso patagónico que funciona a vapor. María nos invitó a hacer el recorrido hasta la estación Nahuel Pan y fue como volver en el tiempo. Nos encantó conocer su historia, hacer el paseo y hasta pudimos subir a la locomotora para ver su funcionamiento. Sin dudas, una experiencia que vale la pena vivir cuando visiten Esquel.

El resto de las noches en Esquel las pasamos junto a los otros viajeros en lo de Jorge, Naty y sus hijos, una familia que siempre recibe y hospeda a los viajeros que pasan por la ciudad.


¡No te pierdas el video de La Trochita entrando acá!


Parque Nacional Los Alerces

Desde Esquel nos fuimos directo al Parque Nacional Los Alerces junto con Beto de Vuelta por América (mientras Juli, su novia, se iba de visita a Buenos Aires). Pasamos la primera noche en Las Rocas, un camping libre muy lindo y lleno de plantas de murras (parecidas a las moras) que nos alcanzaron para hacer varios licuados y una torta. La segunda noche la pasamos en Punta Mattos, frente al lago Futalaufquen. Ahí nos encontramos con Juan Manuel Acebal, fotógrafo y viajero en Kombi a quien habíamos conocido en Trevelin. Él se especializa en fotografía nocturna y esa noche bastante cálida y con estrellas, era ideal para aprender. Pasamos unas horas sacando fotos y nos enseñó algunos trucos muy divertidos.

Al día siguiente recorrimos lo que quedaba del parque y decidimos irnos ya que, como no se puede ingresar con mascotas, no podíamos bajarlo a Ripio de la Kombi y no queríamos dejarlo más tiempo encerrado.

Cholila

Salimos de Los Alerces por la entrada sur, justo en el Paralelo 42 que da inicio a la Comarca Andina. Dormimos en un camping libre en Villa Lago Rivadavia donde Ripio pudo aprovechar a correr y jugar afuera después de dos días de encierro.

A la mañana siguiente seguimos camino a Cholila donde nos encontramos con Beto, que había salido un día antes del parque, y con Pam y Juan que nos esperaban en las cabañas Los Tres Picos. Cuando llegamos a las cabañas conocimos a su dueño, Juan, y nos enteramos que nos había comprado dos libros unos meses atrás. Super buena onda y generoso, Juan nos recibió a todos y esa noche compartimos un buen asado con sus amigos. Como siempre que tenemos un refugio, aprovechamos a bañarnos, lavar ropa y usar internet para ponernos al día con el blog, todo con una vista increíble de las montañas.

Con Pam, Juan y Beto en las Cabañas Tres Pico de Juan, Cholila

Epuyén

Dos días después nos fuimos a Epuyén a entregar un libro que nos habían pedido Sil y Gabi. Cuando llegamos a su casa nos invitaron a tomar unos mates y conocimos a sus 9 gatos. Con su gran experiencia en felinos, nos dieron varios consejos y  nos quedamos un buen rato charlando sobre el virus Hanta, que afectó a la zona durante el verano. Nos dijeron que los medios de comunicación mal informaron (para variar) y generaron pánico tanto a la gente local como a los de afuera que no querían ni acercarse, lo que arruinó la temporada turística por completo. También nos contaron cómo fue irse desde Buenos Aires a vivir a un lugar tan tranquilo y alejado.

De ahí nos fuimos a conocer la laguna y lo sacamos a pasear a Ripio por un bosquecito al lado del paseo de artesanos que parecía completamente abandonado. Desde que apareció Ripio, cambiamos un poco la forma de movernos, tratamos todos los días de llevarlo a algún lugar tranquilo donde él pueda correr libre y trepar árboles.

A la tardecita, pasamos por El Hoyo y terminamos en una finca donde conseguimos verduras orgánicas súper frescas y baratas. La Comarca Andina ya nos había enamorado con sus paisajes y sus tierras tan fértiles.

Lago Puelo

A Lago Puelo llegamos un domingo a la noche cuando las luces comenzaban a prenderse y en la plaza principal quedaban los resabios de lo que fue un importante festival gastronómico. La música en vivo todavía sonaba y quedaban en pie algunos puestitos, además de la feria de artesanos.

Junto con Beto, nos fuimos al Parque Nacional Lago Puelo y dormimos ahí. Por el virus Hanta y el turismo tan bajo, desde febrero que no se estaba cobrando entrada al parque, por lo que podíamos entrar, dormir y salir todos los días sin problema. Al otro día nos dedicamos a la recolección de murras e hicimos más licuados, mermeladas y pan casero para acompañar. Pasamos el día frente al lago y como el día estaba fresco, dormimos una buena siesta.

El 2 de abril el pueblo salió a festejar su aniversario y nosotros aprovechamos a estacionar en la plaza para vender nuestras cosas. Mucho no vendimos pero participamos de los festejos, disfrutamos de la música en vivo y hasta pudimos comer choripanes, torta fritas, chocolatada y torta que repartían a todos los presentes. Lo más lindo fue poder charlar con la gente del pueblo y conocerlos un poco más. Puelo nos encantó desde el momento en que llegamos hasta que nos fuimos y se sumó a la lista de posibles lugares donde parar por un tiempo.

El Bolsón

Aunque están en diferentes provincias, Puelo (Chubut) y El Bolsón (Río Negro) se encuentran a tan sólo unos 15 km de distancia, es por eso que mucha gente va y viene de un lado a otro todos los días. Llegamos a El Bolsón con mucha lluvia. Frenamos en la plaza principal, conocida por su enorme feria de artesanos, que nos permitió conocer a mucha gente del lugar: como Jorge, un humanista y predicador de la paz y la noviolencia; Gabriel y Pao, pareja de futuros viajeros; a Edith que nos invitó a su camping; a Claudio, un motoquero que nos seguía por las redes sociales y nos compró el libro; y a Paulina, una cineasta colombiana que nos propuso participar de un documental sobre casas rodantes que estaba rodando para su tesis de la universidad. Unos días después, volvimos a Lago Puelo y pasamos todo el día en la filmación del documental que saldrá a fin de año.

En El Bolsón también conocimos a Babu, una rosarina que viaja sola en su camioneta T4, igual a la de Beto y Juli. Con ella y Beto fuimos a cenar a lo de Pao y Gabi y al otro día recorrimos un poco la ciudad. También nos fuimos a Puerto Patriada, cerca de El Hoyo. Un balneario de lago Epuyén super lindo. Lo mejor fue que como fuimos un lunes, no había nadie. Pasamos el día en la playa, hicimos unas verduras al disco, Beto preparó sus famosos brownies y a la noche sacamos unas fotos aplicando las técnicas que nos había enseñado Juan Manuel Acebal.

Volvimos a El Bolsón donde pasamos unos días más vendiendo en la plaza, juntando nueces en el camino de los nogales, recorriendo fincas de frutas finas y compartiendo con amigos. Como despedida, volvimos a cenar unas lentejas a lo de Pao y Gabi y brindamos con vino y helado.

Con Beto (Vuelta x América) y Babu (Hongui Combi) en el mirador de El Bolsón

Nos despedimos de la Comarca Andina con muchas ganas de volver y nos fuimos a Bariloche con ideas, proyectos y energías para conseguir trabajo y casa para el invierno. ¡En la próxima nota les contamos qué pasó!

 

Anuncios

One response to “Ruta 40: de Trevelin a El Bolsón

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s