Ser mujer y vivir en una camioneta

¿Quién dijo que viajar y vivir dentro de un vehículo no es compatible con el género femenino? Es cierto que las mujeres, muchas veces, necesitamos algunas comodidades más que los hombres y que pasar de vivir en una casa a una camioneta puede ser difícil. Algunas no podrían ni concebir el hecho de no tener una ducha todos los días. Por suerte yo me adapté bastante rápido, siempre buscando opciones y alternativas para estar lo más cómoda posible. En esta nota les cuento cómo hice durante estos últimos 5 años de viaje con los distintos temas que seguro a muchas les preocupan.

Siesta matutina en medio de la calle en Jacó, Costa Rica.

Baño

Cuando armamos la Kombi una de las prioridades era tener un inodoro químico. Compramos uno bastante grande (de 20 lts) y varios tarros de líquido disgregante. Salimos de viaje, pasaron varias semanas, meses, y el inodoro seguía impoluto como el primer día. Con sólo pensar en cómo limpiarlo se nos iban las ganas de todo, así que decidimos usarlo pero con una bolsa que luego descartamos. Nos resultó muy cómodo y al tener nuestro baño evitamos tener que salir a buscar inodoros de dudosa limpieza. Para hacer pis no usamos la bolsa, cuando no aparece otra opción potable, elegimos un tarro de boca ancha. Tardamos varios meses y países en darnos cuenta de esta posibilidad, antes teníamos que salir a dar vueltas a cualquier hora en busca de un lugar para hacer pis.  “¿En un tarro, no les da asco?” Para nada. Nos acostumbramos a naturalizar todo lo que viene de nuestro cuerpo. El tarro se vacía, se limpia y listo.

(Si quieren más detalles sobre este tema, en nuestro libro de viaje les contamos bien en un capítulo entero dedicado al baño).

Ducha

Ducha portátil a punto de ser usada en la playa de Olón en Ecuador

Con el tema del baño listo, lo siguiente a resolver fue la ducha. Antes de salir nos regalaron una ducha portátil, es una bolsa de plástico negra que se llena de agua y al ponerla acostada sobre el techo de la Kombi se calienta con el sol (se consigue fácil por internet y hasta en algunos supermercados). Tiene una manguerita y una flor por donde sale el agua. Un gran invento que usamos mucho, pero sólo en lugares de calor ya que es para usar al aire libre. La probamos en lugares de montaña más frescos y nos congelamos.

En lugares más fríos salimos a conseguir alguna ducha, puede ser en estaciones de servicio (sobre todo las que están en las rutas y son para camioneros), o también los bomberos nos han salvado más de una vez. Siempre se puede alquilar una ducha en algún hospedaje pero la mayoría de las veces nos terminamos bañando en casas de la gente que nos invita.

Nuestros amigos Favia y Willy de Darle la Vuelta encontraron una buena solución para cuando pasan varios días sin encontrar una ducha: calentar agua en un jarrito y armar una pileta inflable de las de bebé adentro de la camioneta. Al parecer, no falla!

Algo que es clave para nosotros es tener las toallas de microfibra que se secan rápido y no ocupan lugar y un par de ojotas a mano. Además, usamos shampoo sólido natural (elegimos el de @ulubiocosmetica hechos en la Patagonia) que no contamina en caso de bañarnos en algún río o lago.

Otro gran aliado: las toallitas húmedas para bebés. Nos salvaron más de una vez cuando el agua escaseaba!

Depilación

Cuando salí de viaje llevé un tarro de cera, hojas de afeitar y mi maquina depiladora. De todo eso lo que más usé es la maquinita, tengo una que no tiene que estar enchufada para usarla, sino que se carga y me dio muy buen resultado. Muchas veces la uso cuando vamos andando en la ruta. Las hojas de afeitar siempre son una buena opción para tener a mano, pero el tarro de cera lo habré usado unas dos veces y lo descarté. Para mi lo mejor es haber aprendido a convivir con mis pelos sin preocuparme demasiado por el qué dirán.

Menstruación

naturcup
La Naturcup es la copa que yo elegí de todas las del mercado

Creo que este es el tema más importante a resolver para no estar incómoda todos los meses. Cuando arranqué a viajar en 2014 usaba toallitas y tampones que se consiguen en todos lados. Dos años después conocí a la COPA MENSTRUAL (sí, en mayúscula porque fue un gran descubrimiento). En ese momento no se hablaba tanto de ella como ahora y no conocía a nadie cercana que la usara. Después de mucho investigar, leer sobre las distintas marcas, formas y tamaños y aprender de mi cuerpo, elegí la Naturcup (@naturcupargentina). Es una copa certificada, de origen española, viene en 3 talles, es de excelente calidad y super firme. No me resultó nada difícil aprender a ponerla y sacarla. Es un viaje de ida, hoy no vuelvo ni loca a usar toallitas ni tampones. Además es ideal para usar en la playa y en la pileta.

Dentro de la Kombi la podía vaciar en una bolsita de basura y lavarla para volvérmela a poner. Otra opción era vaciarla dentro de un tarro con agua y esa agua se puede usar para regar, al parecer es un gran abono! En baños públicos, lo ideal es llevarse una botellita de agua fresca para limpiarla. Lo mejor es que me la puedo dejar puesta hasta 12 horas (todo depende de la cantidad de flujo de cada una) y me olvido por completo del tema. Además es ecológica porque no se genera nada de basura y económica porque al estar hecha de silicona médica dura aproximadamente 10 años. Antes de comenzar un nuevo ciclo la esterilizo hirviéndola por unos minutos.

Hay varias cosas a tener en cuenta antes de elegir una copa, lo más importante es conocer bien tu cuerpo e investigar todas las alternativas, no dejarse tentar por las más económicas sino buscar algo de calidad y certificado. Les recomiendo la pagina de Instagram @vivalacopita donde hay mucha info útil; y aunque no soy experta, me pueden consultar y les cuento mi experiencia.

Algo que tengo pendiente para probar son las toallitas y protectores de tela, próximamente los conseguiré para combinar con la copita los últimos días del ciclo.

Peluquería

Yo soy de las que me sobran los dedos de las manos para contar cuántas veces fui a la peluquería. Nunca me teñí así que mantener el color no era algo que me preocupara. Durante casi 5 años de viaje no me corté nunca el pelo y cuando llegó el día en que ya no lo aguantaba más tan largo, fui a una peluquería de barrio del lugar donde estaba (en San Martín de los Andes) y me lo corté bien cortito, mucho más cómodo y práctico para viajar. A Nico, que le crece a borbotones, siempre se lo cortó algún otro viajero o amigo que cruzamos en el camino. Siempre hay alguien que se da maña o, al menos, que se anima a agarrar las tijeras.

Mi amiga Yola me hizo trenzas en toda la cabeza una noche en Cartagena, Colombia

Estética

Nunca fui de maquillarme ni usar cremas, pero no lo veo como algo incompatible con los viajes. Tengo varias amigas viajeras que les gusta pintarse, encremarse y perfumarse y lo pueden hacer sin problema dentro de su camioneta. Lo que sí siempre trato de hacer es ponerme protector solar, al menos en la cara, ya que paso mucho tiempo al aire libre.

Algo que extrañé viajando es poder salir de la ducha en toalla y tener mi lugar donde cambiarme tranquila y no tener que hacerlo a las apuradas dentro de un baño público.

Ropa

La primera regla: no llevar mucho. Es mejor tener poco e ir lavando que cargar con miles de cosas que ocupan lugar y que nunca vas a usar. El poco espacio de la camioneta va a ser el mejor filtro de lo que necesitás llevar. La realidad es que viajando no te cambiás de ropa todos los días como cuando ibas a la oficina, siempre terminás usando lo que te queda más cómodo, lo que más te gusta o lo que está más a mano. La clave es llevar cosas que no se ensucien mucho (nada blanco), telas que se sequen rápido, que no se arruguen demasiado y prendas que combinen con todo (en mi caso que soy fanática de los estampados se me complica, pero si un día me pongo rayas con flores no me hago problema).

Yo llevé varios pares de calzas (me resulta lo más cómodo), un jean, unos pantalones sueltos, una pollera larga, un vestido fresco, dos shorts, algunas remeras y camisas estampadas y otras lisas, algunos sweaters finitos (tal vez demasiados), un pijama de verano (en invierno uso calzas y sweater), polars y una campera abrigada para los lugares de frío. Para los pies: un par de ojotas, unas sandalias, un par de zapatillas para todos los días, unos borcegos y unas zapatillas de treking.

En el camino me fueron regalando ropa y fui dejando las cosas que ya no usaba tanto. Mi regla es: si incorporo algo, tengo que dejar otra cosa (sino, no entra!). Otro consejo: si hay alguna prenda que estuvo en tu placard durante años y pensás que la vas a usar en el camino, no la lleves, va a seguir quedando en el fondo del placard sin uso.

Lavando ropa en un taller mecánico de Puebla, México

Ejercicio

Antes de salir de viaje iba a clases de pilates dos veces por semana y de yoga por las tardes. Pero al agarrar la ruta dejé todo eso. Si bien hacía algunas caminatas en ciudades y montañas, sentía que me faltaba algo. Así que me compré un aislante de camping que uso de mat. Preferí comprarme eso y no un mat de yoga real porque es más resistente y grueso, lo que me permite usarlo en cualquier superficie sin importar el terreno. Me bajé aplicaciones para hacer yoga (Daily Yoga) y varios videos de YouTube (me encanta el canal de Elena Malova). Dependiendo donde estuviéramos podía agarrarle más el ritmo y hacer todos los días, o colgarme por varias semanas sin mover un dedo. Lo que más extrañé de estar en un lugar fijo es poder tener siempre mi espacio cómodo para practicar yoga, aunque en lo más profundo de mi ser, sé que la práctica depende más de mi voluntad que del lugar. De hecho, muchas veces hice yoga en lugares poco convencionales, como las estaciones de servicio donde pasamos la noche.

Haciendo yoga en pijama en un bosque de Arizona, Estados Unidos
Haciendo yoga en pijama en un bosque de Arizona, Estados Unidos

Cuando compré el aislante, también conseguí una barra de pilates portatil que se desarma, me pareció una gran idea pero la realidad es que la usé muy pocas veces, no porque no me resultara, sino por mi falta de constancia. Todavía la tengo por si algún día me decido a retomar. En fin, el tema del ejercicio no depende tanto de donde esté, sino de la voluntad propia.

Cuentenme mujeres: ¿hay algún otro tema del que quisieran saber? ¿Creen que pueden adaptarse a vivir en una camioneta? Si ya lo hacen, compartan sus trucos y consejos!

 

 


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